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Maratón 2/3💙

Cuando nos cansamos de la playa, nos vamos al hotel a cambiarnos de ropa y los chicos a su departamento. Iremos todos al departamento de los chicos a cenar pizzas que han comprado.

-Estas vacaciones están resultando mejor de lo que creí. -dice Alba, mientras salimos del hotel.

-Totalmente de acuerdo. -corrobora Carol.

-Claro, porque te estás tirando a Jaime. -suelto yo, con una sonrisa. Ella jadea.

-Y tú a Pablo. -se defiende.

-¡No lo ha negado! -exclama Alba emocionada.

Yo carcajeo al ver a Carol sonrojarse. Alba me sigue y Carol nos golpea el brazo a ambas.

Subimos hasta el departamento de los chicos, y un Carlos sin camiseta nos abre. Besamos sus mejillas, y entramos. Los chicos están en los sofás, viendo "Friends". Saludo a los chicos y beso los labios de Pablo.

Pasamos el rato comiendo pizza y viendo la tele mientras hablamos de muchas cosas. Me gusta esto, espero que cuando volvamos a Madrid, podamos siguiendo con esto.

-¿No podéis quedaros un día más? -pregunta Carol.

-Que va, mañana por la noche llegaremos a Madrid y al día siguiente a las ocho debemos estar en el bufete. -dice Alberto con una mueca.

Nosotras bufamos.

Sigo comiendo mi último trozo de pizza y cuando lo termino, Pablo me da un toquecito en el hombro.

-Dime. -murmuro sonriendo.

-¿Podemos ir a mi habitación un momento? -me pregunta algo nervioso. Yo asiento confundida y nos levantamos juntos. -Ahora venimos.

Me coge de la mano y me lleva a su habitación. Cierra la puerta cuando ya hemos entrado y él se sienta en la cama, mientras pasa sus manos por el pelo. Está nervioso.

-¿Qué pasa? -pregunto confundida.

-Hay una cosa que no te he dicho, Dede. -murmura mirando sus manos.

-¿Qué cosa?

Él alza la mirada y me mira a los ojos.

-No estoy s... Tengo... -suspira. -Estoy prometido, Dede.

Doy un paso hacia atrás al mismo tiempo que siento que mi cara pierde el color.

-¿Cómo que estás prometido, Pablo? -susurro notando como los ojos se me inundan de lágrimas.

-No llores, Diana. -murmura levantándose. Yo me alejo más de él.

-Me dijiste que no tenías novia. -susurro dejando caer una lágrima.

-Escúchame, por favor. Estoy con ella, si, pero ya no podía más. Estaba saturado, por eso hicimos este viaje, los chicos me recomendaron despejarme y eso hice.

-Me has usado para despejarte. -digo atónita, dejando caer lágrimas sin molestarme en quitarlas.

-No, amor, no. -dice acercándose más a mí. Yo me alejo más. -Es verdad todo lo de estos días, te quiero y nunca dejé de hacerlo, Dede. No tenía planeado volver a Madrid y seguir con ella, tenía planeado volver y dejarla, no podía hacerlo por teléfono. Es rastrero.

-Más rastrero es haberme hecho esto. -espeto entre dientes, limpiando mis lágrimas. -Te creí, os creí a todos. Has estado jugando conmigo como si fuera un trapo. Ya has logrado lo que querías, despejarte un poco, enhorabuena. No quiero saber nada más de ti, Pablo.

LLÁMAME DEDE ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora