-He dicho que no quiero escuchar nada de lo que tengas que decir, Diana. Ahora, vete, tengo cosas que hacer aquí. No estoy dispuesto a escuchar como me suplicas volver porque Pablo volvió a hacerte daño. Oh, espera, a lo mejor vienes a darme una invitación para vuestra boda, o mejor, para el bautizo de vuestro futuro hijo. Iré encantado, le pediré también a mi ex que me acompañe, seguro que está dispuesta a aceptar mi oferta. -dice mirándome con desprecio.
Yo suelto un sollozo que callo con mi mano.
-¡Deja de ser tan hijo de puta, joder! -grita Emil exasperado. Me abraza por el cuello y me atrae a él dejándome sollozar en su pecho. -Dede no volvió con Pablo, joder. Te dejó con esa escusa por ti.
-¿Por mí? -pregunta Erik. Yo me separo de Emil.
-Vete, me las apañaré sola. -pido en un susurro.
-¿Segura? -pregunta con el ceño fruncido. Yo asiento con la cabeza y él besa mi frente. -Escúchala, capullo.
Se va y cierra de un portazo. Yo miro a Erik que me mira fijamente.
-No volví con Pablo en ningún momento, ni siquiera se me pasó por la cabeza, Erik. Escuché a mi madre decir que ibas a vender tus acciones para venir a Madrid conmigo, no iba a permitir que tu editorial cayera en manos de alguien que pudiera arruinarla y con ella a ti, a tu familia, amigos y a los cientos de trabajadores que tienes aquí. Te amo demasiado para dejar que te arruines por mí, no podría vivir sabiendo que todos te odian. -murmuro sin dejar de llorar.
-Dede... -susurra acercándose a mí, con los ojos aguados.
-No quería que te hundieras y menos por mi culpa. -sollozo. -Lo primero que se me pasó por la cabeza fue dejarte con esa escusa. Prefería que me odiaran todos aunque hubiera hecho algo bueno, a que te odiaran a ti.
Sus fuertes brazos me envuelven y me permito llorar en su pecho.
-Lo siento, amor, lo siento. -dice en mi pelo, besándolo de vez en cuando. -No vuelvas a hacer eso nunca más, joder, nunca más, Dede.
-Perdóname. -sollozo.
-No tengo nada que perdonarte, perdóname a mí por haberte dicho eso antes, mi vida. -susurra separándome de él. Limpia mi lágrimas. -No llores, por favor. Me destroza verte así.
Limpio mis lágrimas con mis manos. Erik se sienta en el sofá de cuero blanco y me atrae a mí con él. Lo abrazo por el cuello y suspiro en su cuello.
-Pensaba que me echarías a patadas de aquí. -susurro.
-No podría.
-Yo he... -suspiro. -He dimitido, ya no soy la directora de la editorial.
Él me separa un poco y me mira a los ojos.
-¿Por qué, Dede?
-Sigo teniendo la mayoría de las acciones pero he cedido el cargo a tío Guille, ahora soy la subdirectora. Trabajaré a distancia si tú me dejas. -murmuro. Él me mira interrogante. -Quiero quedarme aquí contigo, Erik.
-¿Q-quieres quedarte aquí a Estocolmo? -pregunta sorprendido.
-Si tú me dejas, me quedaría contigo. -murmuro mirándolo a los ojos. Él sonríe ampliamente.
-Joder, pues claro que si. -dice atrayéndome a él para darme un abrazo fuerte. -Vuelve conmigo, por favor.
-Nunca dejé de ser tuya, amor. -susurro en su oído.
Me separo de él y, por fin, junta nuestros labios en un intenso beso.
🔼🔼🔼
He pasado la tarde paseando con Erik por Estocolmo, tomados de la mano como hacía mucho que no lo hacíamos. No me ha molestado que nos hicieran fotos, es más, me ha alegrado que todo el mundo sepa que sigue siendo mío. Así la perra de Wilma se enterará bien.
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LLÁMAME DEDE ©
RomanceAl finalizar su carrera universitaria, Diana decide irse con sus amigas de viaje a Menorca. Sus objetivos eran pasar unas vacaciones tranquilas, para relajarse después de los exámenes y todo el lío universitarios, pero no será así cuando se encuentr...
