-No quiero que te vayas. -murmuro en su cuello. Su agarre en mi cintura se intensifica y una pequeña y traicionera lágrima baja por mi mejilla.
-Dos semanas, mi amor. Sólo dos semanas. -susurra en mi oído. Parece que lo dice más para convencerse a él que a mí.
Lo abrazo fuerte por el cuello y suspiro.
Hoy se van de vuelta a Suecia y hasta que pase Navidad no vienen otra vez. Dos semanas fuera, dos semanas aquí, y así continuamente. Odio esto, sé que lo odiaré. Puedo ver a mi madre abrazada a Emil mientras él le dice algo y ella sonríe. Me gusta verla feliz e ilusionada por un hombre de nuevo.
Me separo un poco de Erik y limpia mi pequeña lágrima. Pone las manos en mis mejillas y besa mis labios suavemente.
-Te quiero. -susurra encima de ellos, para luego volver a besarme.
-Te quiero, Erik. -murmuro besándolo de nuevo.
Me despido de los gemelos con una abrazo y un beso en la mejilla, y luego abrazo a Emil.
-Mantén tu pene alejado de mi madre. -susurro en su oído, apretándolo fuerte. Él aguanta su respiración.
-Dede. -se queja.
-Estás avisado.
Lo suelto y me mira algo asustado para luego irse rápido con los gemelos. Le doy un último abrazo a mi novio y beso sus labios de una manera más intensa.
🔼🔼🔼
Cuando llega la noche, debo ir a casa de mi madre para cenar allí. Estará mi tío Guillermo, que a pesar de ser de la familia de mi padre, es como uno más en la familia de mamá, también viene mi tía Laura con mi primo Victor. Él tiene un año más que yo y nos llevamos muy bien desde siempre.
Me visto con unos jeans granates de tiro alto, unos botines de tacón alto negros, un bralette del mismo color y, encima, una camiseta de manga larga de malla negra transparente. Encima, me pongo una chaqueta negra de cuero. Hoy saldremos después de cenar con las chicas en la discoteca de siempre.
Salgo de casa con mi coche y me dirijo hasta la casa de mi madre. La casa en la que me crié. Cuando llego, veo el coche de tío Guille y el de mi tía Laura. Laura y Victor son del sur de España, de una ciudad llamada Jaén. Vienen siempre que pueden, en este caso han venido para pasar unos días de Navidad aquí, pues estamos a 24 de diciembre ya.
Antes de entrar en casa, recibo un mensaje de mi novio.
"Hola, preciosa. Acabo de llegar a mi casa. Espero que pases una buena noche, pásalo bien. Te llamaré mañana por la tarde. Te quiero."
Sonrío como una tonta y le contesto.
"Descansa, cariño. Hablamos mañana, te quiero."
Guardo mi móvil y entro en casa. Cierro la puerta y dejo mi pequeño bolso en el perchero de la entrada junto con mi chaqueta. Escucho las voces de mi primo y mi tía a medida que me acerco al salón. Ellos se callan al escuchar mis tacones. Al verme, mi tía, se levanta con una sonrisa.
-¡Mi niña! -exclama contenta y algo sorprendida. Ya hacía casi dos años que nos nos veíamos, y he cambiado bastante desde entonces. -Estás preciosa.
Me abraza fuerte y yo sonrío.
-Hola, tía. -digo sonriendo cuando nos separamos. Ella me coge de la mano y me da la vuelta entera haciéndome reír. Me da una nalgada y yo suelto una carcajada.
-Pero mírate, qué trasero y qué pechos.
-Ya era hora, ¿no? -pregunto divertida. Ella carcajea y me libro de ella. Voy hasta mi primo y me lanzo a sus brazos.
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LLÁMAME DEDE ©
RomanceAl finalizar su carrera universitaria, Diana decide irse con sus amigas de viaje a Menorca. Sus objetivos eran pasar unas vacaciones tranquilas, para relajarse después de los exámenes y todo el lío universitarios, pero no será así cuando se encuentr...
