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Entro en la editorial y lo primero que hago es entrar en la cafetería.

Estoy enfadada. En serio, estoy enfadada con Erik por irse ayer. ¿Hola? No me jodas que se ha enfadado porque no quise tener una relación con él. Es que claro que quiero, joder, pero no quiero que ninguno de los dos lo pasemos mal.

Cuando entro en la cafetería, veo a Emil con los dos hermanos gemelos Pettersson. Miro mi hora y veo que voy cinco minutos tarde a la reunión. Joder. Me acerco rápido a la máquina de café, que gracias a Dios hace unos cafés buenísimos, y saco uno. Mientras se hace, me acerco a los chicos y beso sus mejillas.

-¿Qué pasó ayer? -pregunta Chris con una mueca.

-Que tu hermano es gilipollas. -respondo.

Voy hacia la máquina, cojo el café y me voy corriendo hacia el ascensor, intentando no matarme. Subo hasta el piso que me toca, mientras le doy pequeños sorbos a mi café. Sin llamar, entro en la sala de juntas dónde Jaime, Erik, mi madre y Guille me están esperando.

-Perdón por el retraso. -digo mirando a mi madre.

-No pasa nada, siéntate. -me dice. Me siento en la silla de su lado, dejando libre la que está al lado de Erik.

La reunión empieza y todo el rato siento la mirada de Erik encima. Lo ignoro completamente mientras sigo la reunión y la charla de mi madre que nos habla de nuevos socios y no se cuantas cosas más que no escucho del todo porque no me puedo concentrar con la mirada del sueco encima de mí.

Cuando la reunión termina, soy la primera en levantarme e irme. No estoy de humor para soportar a mi madre hablar de Emil. Bajo a la cafetería y en vez de sentarme con los chicos, voy a la barra y me siento en un taburete.

-Fina, dame un café, por favor. -le digo a Josefina, la mujer que lleva la cafetería.

-Ahora mismo, Dede. -me dice sonriendo.

Esta mujer es un amor. Ha llevado la cafetería desde hace 40 años. Me conoce desde que soy un moco con patas y es una muy buena amiga de la familia. Cuando me da el café, se apoya en la barra y me mira.

-¿Qué te pasa?

-No estoy de muy buen humor hoy. -digo con una mueca. Bebo un poco de mi café.

-¿Qué te ha hecho el sueco? -pregunto con el ceño fruncido.

-¿Cómo sabes que tengo algo con Erik? -pregunto sorprendida.

-Niña, aquí se sabe todo. -dice riendo.

-Si, es con él. Quiere llevar una relación pero yo no estoy segura, él vive en Estocolmo. ¿Cómo vamos a llevar una relación si estamos a 3000km? Cuando ascendamos al cargo, apenas viajaremos y no nos veremos.

-Te entiendo, Dede. Deberías darle una oportunidad.

-Es que ayer se enfadó porque le dije que no estaba segura. Me he enfadado yo el doble.

-Aquí viene. -susurra dándose la vuelta.

Suspiro y sigo con mi café. Siento una mano en mi espalda baja y como alguien apoya su barbilla en mi cabeza.

-Dede. -murmura Erik.

-Vete. Se te da bien irte de los sitios como un cobarde. Primero cuando me besaste en mi despacho y luego ayer por la noche.

Él suspira, y sorprendentemente, se va a su mesa. Mientras me tomo el café, siento la mirada de los Pettersson y Emil a mi espalda. Al rato, siento una mano en mi hombro. Me giro para decirle a Erik que se vaya, pero no. Es Pablo y Jaime.

LLÁMAME DEDE ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora