Cogemos nuestras maletas de la cinta y nos vamos hacia la salida del aeropuerto. Después de cuatro horas de viaje, hemos llegado a Estocolmo. Ahora debemos ir al hotel, cambiarnos de ropa porque ahora llevamos unas pintas horrorosas y luego ir a la editorial.
Mientras el taxi conduce por las calles de Estocolmo, puedo apreciar la belleza de esta ciudad. No me extraña que Erik me haya hablado maravillas de esta ciudad. Algunas de las calles son muy coloridas y amo esto. El taxi aparca enfrente de un hotel bastante grande de cuatro estrellas. Bajamos, cogemos nuestras maletas y entramos en el hotel.
Mi madre pide nuestra habitación y, mientras, yo cojo mi teléfono que ha empezado a sonar. Erik.
-Hola, guapo. -respondo. Él se ríe un poco.
-Hola, hermosa. ¿Cómo va la mañana? -pregunta contento.
-Bien, acabo de llegar a la editorial y ahora tengo reunión con mamá y Guille. ¿Y tú?
-Camino a la editorial, no quiero. -se queja.
-Oh, venga, seguro que no es tan aburrido. -digo riendo un poco. Mi madre me hace señas para que vayamos al ascensor. Cojo mi maleta y la sigo.
-Si lo es. -murmura.
-Bueno, seguro que el día no será tan aburrido. -le digo.
-No creo. -dice aburrido.
-Luego hablamos, Erik, tengo que entrar a la reunión.
-Vale, que vaya bien, preciosa. Hablamos luego.
-Adiós.
Cuelgo y subo al ascensor con mi madre. Cuando llegamos a la habitación, ni siquiera nos paramos a verla, ya tendremos tiempo para eso luego. Abrimos nuestras maletas y empezamos a coger la ropa para arreglarnos.
Me pongo unos jeans blancos, una blusa negra que meto por dentro de los pantalones y unos botines negros de tacón alto muy monos. Me maquillo un poco como siempre, dejo mi pelo suelto y me pongo una chaqueta gris parecida a una blazer larga hasta debajo de mi trasero y un fular en mi cuello, hace bastante frío fuera.
Cuando las dos estamos listas, salimos del hotel y nos subimos a un taxi que nos lleva hasta la editorial. Al llegar, me quedo asombrada al ver semejante edificio. Entramos y mi madre me dice que debo hablar yo con la secretaria, pues su sueco es nulo y su inglés es pésimo.
-God morgon. Vad behöver du? -pregunta la de recepción, amable.
*Buenos días. ¿Qué necesitan?*
-God morgon. Vi har ett möte med Simon Pettersson. På uppdrag av Miriam Navarro. -le digo yo.
*Buenos días. Tenemos una cita con Simon Pettersson, a nombre de Miriam Navarro.*
Ella asiente con la cabeza y coge el teléfono. Habla con el padre de Erik, creo, y cuando cuelga, nos indica que podemos subir a la planta 8, sala 7. Le agradezco y subimos al ascensor que hay al lado.
-¿Qué ha dicho? -pregunta mi madre confundida.
-Planta 8, sala 7. Ha dicho algo de sala de juntas. -digo divertida.
-Dios, eso parecía ruso. -murmura.
-No, por Dios. -digo riendo.
Cuando llegamos, bajamos del ascensor y vamos hacia la sala de juntas número 7. Mientras andamos, nuestros tacones suenan en todo el pasillo y la gente nos mira.
-Mamá, mira qué suecos. -le susurro. Ella gira su cabeza sin disimulo alguno y mira los hombres de los escritorios.
-¿Estamos en el cielo? -pregunta mirándome. Yo suelto una carcajada y seguimos andando.
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LLÁMAME DEDE ©
RomanceAl finalizar su carrera universitaria, Diana decide irse con sus amigas de viaje a Menorca. Sus objetivos eran pasar unas vacaciones tranquilas, para relajarse después de los exámenes y todo el lío universitarios, pero no será así cuando se encuentr...
