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Cinco meses. Cinco meses desde que empecé a mi relación con el bombón sueco. La cosa va. No diré que va mal, pero tampoco diré que va bien. La relación que tengo con él es... espectacular, pero no soporto estar lejos de él tanto tiempo.

Los dos hemos ascendido al cargo. Yo soy directora de la editorial y mi madre y Guille son los directores adjuntos. Ahora, la faena que hacía mi madre, la hago yo y la que hacía yo, la hace ella. Erik igual, ha ascendido al cargo y ya es director de su editorial.

Mientras ninguno de los dos éramos directores, nos veíamos cada dos semanas durante dos o tres semanas. No me gustaba, pero podía adaptarme y conformarme, pero desde hace tres meses él es director y yo desde hace dos meses. Nos hemos visto tres veces desde entonces y sólo durante una semana esas tres veces. No quiero esto, joder. Lo amo, pero me duele como la mierda. Incluso duermo mal. Él sabe que lo paso mal, pero no puede hacer nada.

Emil es el que se encarga de viajar junto con Chris y Luka a veces. Emil sigue con mamá, la verdad es que me gusta para ella, mi madre está más feliz con él. Juraría que la veo hasta más joven. Antes la empresa la consumía pero ahora tiene mejor cara entre que yo he ascendido al cargo y ha encontrado el amor.

Ahora estoy yendo a mi oficina, pero antes de entrar en la mía, me detengo delante de la oficina de mamá en la que se escuchan voces.

-No lo sé, Miriam, pero tenemos que hacer algo. Erik posee el 83% de las acciones de la editorial, si la vende a esa editorial, nos vamos al pozo todos. -dice la voz de Lukas.

-¿Pero por qué quiere venderla? Es la editorial de su familia. -dice mi madre.

-Porque está enamorado de tu hija, cariño. -dice Emil. Yo frunzo el ceño confundida. -Él no soporta estar lejos de ella y nos ha ofrecido tomar su cargo para que él pueda venir aquí con Diana. Nadie quiere aceptar el cargo, joder, no estamos preparados y no tenemos experiencia. Simon y Caterina son mayores, no quieren seguir dirigiendo la editorial.

-Erik ha dicho que como no salga alguien que quiera dirigirlo, que venderá sus acciones. Puede caer en manos de cualquier persona. -dice la voz de Chris.

Yo abro mucho la boca.

-Podemos comprar nosotros las acciones. -murmura mi madre. Yo asiento con la cabeza aunque no me vean.

-No hay suficientes fondos para eso. -niega Emil.

-Joder. -susurro entre dientes.

🔼🔼🔼

Cuando llego a mi casa, miro el calendario del salón y veo que aún faltan 17 días para ver a Erik de nuevo. Suspiro y echo la cabeza hacia atrás. Erik va a arruinar su empresa como haga eso... No puedo permitir que venda nada, tengo que evitar que se vaya de Estocolmo y sólo puedo hacer una cosa para que no se arruine y acabe con una mano delante y otra detrás.

Cojo el teléfono y lo llamo.

-Buenas tardes, amor. -dice su voz cansada. Debe acabar ahora de trabajar.

-Hola, Erik. -murmuro. -Tengo que hablar con él.

-¿Pasó algo, Dede?

-Creo que... -suspiro. -Deberíamos terminar con esto, Erik.

-¿Q-qué dices? -murmura preocupado.

-Erik, no puedo estar así. -susurro.

-Pero si estamos bien, Dede...

Cierro los ojos y suspiro.

-Voy a volver con Pablo. -suelto la mentira más grande que podría haber soltado nunca.

Hay un silencio continuo.

-No es verdad. -susurra él con la voz temblorosa.

-Lo siento, Erik. -susurro luchando por no llorar.

Cuelgo la llamada y lanzo el móvil encima del sofá.

🔼🔼🔼

La mañana siguiente, no asisto a la editorial. Ni la siguiente, ni la otra, ni la siguiente. Me paso la semana entera encerrada en casa con la escusa de tener una gripe para que tío Guille me sustituya.

Parezco una regadera. Me despierto llorando, como llorando y me duermo llorando. Tengo una cara que da miedo, me duele todo el cuerpo, pero en especial una parte concreta.

El pecho.

Me duele el corazón de verdad.

Parezco imbécil llorando por alguien a quién he dejado yo, pero lo amo. Si le decía que no vendiera nada, lo haría igual. Si le decía que no podía seguir así por la distancia, vendería las acciones aún con más urgencia. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue decirle eso, así estoy seguro que se le quitarían las ganas de seguir conmigo. No quiero que se vaya a la quiebra por mí, no lo puedo permitir de ninguna manera.

Las chicas, Emil, y los hermanos Pettersson se han enterado de lo ocurrido. Y sorpresa. No me hablan, ninguno de ellos. Creen de verdad que he vuelto con Pablo. A veces me arrepiento de haberlo hecho, pero luego pienso en que todos odiarían a Erik por vender las acciones de la editorial a unas manos equivocadas. Prefiero que me odien a mí, sabiendo que en realidad he hecho algo bueno.

La puerta de mi departamento suena por milésima vez esta semana. Me levanto del sofá y miro por la mirilla. Mamá. Abro la puerta y la dejo pasar, cuando pasa cierro la puerta. Ella me mira a la cara y hace una mueca horrorizada.

-¿Qué te pasa, cariño? -pregunta. Yo suelto otro sollozo y la abrazo, hundiendo mi cara en su cuello. -¿Es verdad lo de Pablo?

Me separo de ella y niego con la cabeza. Me siento en el sofá y ella a mi lado.

-No he vuelto con Pablo, mamá. -susurro, o más bien, sollozo.

-¿Entonces por qué Emil y el resto dicen eso?

-Porque yo se lo dije a Erik. -murmuro. Ella me mira interrogante. -Me enteré de que quiso vender sus acciones, mamá. No iba a permitir que lo hiciera. No quiero que se arruine y que lleve a todos sus familiares y amigos por el camino por mi culpa.

-Diana... -susurra acariciando mi mejilla.

-Ahora todos me odian porque lo he dejado, pero prefiero que me odien a mí a que lo odien a él por haber hecho semejante tontería. -murmuro limpiando mis lágrimas inútilmente porque siguen cayendo en cascada.

-No tenías que haber hecho eso, cariño. Debes decírselo a los chicos.

-No. -me apresuro a decir. -No quiero que se lo digan a Erik. No quiero que se entere y venda sus acciones. De verdad, mamá.

-Diana... no quiero verte mal a ti, no lo mereces y menos habiendo hecho algo así. -susurra con una mueca.

-Déjalo, mamá. -niego con la cabeza. -De verdad.

-No renuncies a Erik, cariño.

-Es lo que debo hacer, mamá. Por él, por sus padres, sus hermanos, por Emil, por Isak, por todos los trabajadores que se quedarían en el hoyo cuando Erik vendiera esas acciones. Al menos ahora las conserva y sé que las familias de esos cientos de trabajadores tendrán un sueldo estable y que la familia y amigos de Erik no irán a la ruina tampoco.

-A veces detesto que hayas sacado la bondad de tu padre. -dice con una mueca.

-Es lo mejor mamá. Estoy enamorada de él y lo último que quiero es que quiebre y se vaya al hoyo. De verdad. -murmuro.

-Piénsalo, cariño.

-No tengo nada que pensar, por mucho que me duela.

LLÁMAME DEDE ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora