Lucas comenzaba a reconocer cuando se encontraba en un sueño, fue difícil al principio diferenciar la realidad de lo que no lo era, pero ahora estaba seguro de que aún se encontraba dormido, la primera pista era porque no podía ver con claridad y la segunda debido a que siempre había alguien que no conocía, pero que al parecer a él sí lo conocían.
Ahora un hombre alto estaba de pie frente a él, pero en medio de su ensoñación no podía distinguir claramente el rostro, sin embargo sí podía ver como dos esmeraldas brillaban en donde estaban sus ojos. Aquel hombre le atemorizaba.
—¡Loki, Loki, Loki! — el niño abrió los ojos al escuchar como lo llamaban insistentemente, reconocía aquella voz, era la voz que le hablaba en cada sueño como intentando despertarlo, encendiendo una alarma dentro de su cabeza.
Últimamente los sueños eran más constantes, casi cada noche sucedía y cada noche era diferente, aunque todos tenían algo en común, un hombre de ojos verdes.
Hacia solo unos días que comenzó a tener sueños con aquel hombre, la primera vez que lo soñó, corrió a la habitación de Thor, fue el instinto quien lo guio, no se dio cuenta de lo que había hecho hasta que ya estaba dentro de la cama junto al Dios. Al menos esa noche durmió tranquilamente, el rubio tonto le daba cierta tranquilidad que no quería admitir, ya que depender de alguien no era algo que le agradara a Lucas.
En sus sueños aquel hombre de ojos verdes hacia cosas malas no podía ver con claridad exactamente que hacía, pero sabía que aquello estaba mal. Sin embargo, cada vez que lo soñaba, cada vez que veía el cabello negro, la piel blanca, la torcida sonrisa y los ojos verdes, más familiar le parecía, era como si de una versión adulta suya se tratara y le aterraba. Ese era el motivo por el cual cada noche estaba aterrorizado, no quería volverse como aquella persona, además si se volvía malo los Vengadores jamás lo querrían.
Las palpitaciones de su corazón eran tan fuertes que las podía escuchar claramente en medio de la silenciosa noche. No le tenía miedo a la oscuridad ni a estar solo, les temía a las pesadillas, a aquella voz que parecía disfrutar atormentarlo, le atemorizaba volverse un ser despreciable y cruel. Por lo menos despierto no escuchaba aquella voz, pero eso no alejaba el sentimiento de angustia que se formaba en su pecho.
Apartó las verdes sabanas de la cama antes de ponerse de pie, tomó el tsum tsum del arquero con la mano derecha y lo abrazó a su pecho, dispuesto a irse de ahí, tenía un mal presentimiento y no quería encontrarse en aquella enorme habitación, algo dentro de él le decía que tenía que irse, era peor que cuando soñaba; no estaba Thor, pero si estaba Steve, con él podría dormir tranquilamente, al menos por esa noche y deshacerse de aquel sentimiento que oprimía su corazón que hasta el respirar se le dificultaba.
Apenas pudo dar unos pasos cuando una fuerte explosión se escuchó y todo se volvió negro.
La explosión los tomó por sorpresa, Tony y Steve estaban profundamente dormidos cuando sucedió. Fue Anthony el primero en reaccionar, en cuanto logró salir de los escombros voló a donde se suponía se encontraba el cuarto del niño, gran parte de la base estaba destruida, fueron atacado justo en el flanco de sus habitaciones, quien lo hizo sabía perfectamente en donde se encontraban Iron-Man y el Capitán, pero a pesar de que todo se originó cerca de ellos, la habitación de Lucas sufrió gran daño, lo que provocó que la pared que daba al jardín cayera sobre la cama del infante.
Cuando Stark llegó estaba tan agradecido de que el pequeño no hubiera estado en la cama porque seguro habría muerto aplastado, pero por desgracia sí se había dado un fuerte golpe en la cabeza.
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Una Oportunidad Más
FanfictionEse sueño le daba a Thor una oportunidad más de ver a su hermano. Comentarios del Autor: La historia está ambientada 10 años después de los sucesos de Infinity War (Universo cinematógrafo de Marvel), pero inspirada en el capítulo de Thor #617.
