Ya estábamos en el tercer parcial.
Rosa y yo éramos los mejores del grupo. Teníamos las mejores calificaciones de todos nuestros compañeros.
La mayoría creía que teníamos una relación amorosa. Aunque yo lo quisiera no podía ser posible, porque aún necesitaba encontrar eso que me hacía perder la cabeza cuando ella estaba tan cerca de mí.
Ella también esperaba que ya me le declarara (Andrea ya me lo había dicho) pero yo tenía que seguir concentrado en la búsqueda de mi cordura en ella.Ángela se había enfermado del estómago. Nunca la había visto tan enferma, y me preocupaba ella.
Le platiqué a Rousse sobre las dolencias de Ángela, y lo preocupado que estaba de ella. Le prometí que la llevaría algún día a mi casa para que conociera a mi compañera, ya que se había encelado de mi felina (nunca le mencioné que era una gata).
Me presionaba con la promesa que le había hecho, así que le di mi número para que me dijera qué día podía venir a mi casa, pero con el permiso de sus padres.Era un Domingo muy soleado.
Mi querida y yo estábamos acostados en mi cama. Estaba casi desnudo, sólo tenía mi ropa interior. Hacía tanto calor que mi cuerpo sudaba como si hubiera hecho ejercicio todo el día.
Giré mi cuerpo hacia la derecha, donde ya estaba en la orilla, cerca de la mesa de noche que tenía a lado de mi cama. Busqué mi celular para revisar si tenía mensajes, y casualmente tenía dos: uno de Rosa y otro de mi hermana menor.De: Rousse.
Sí me dieron permiso Franki, mañana saliendo de la escuela vamos a tu casa.
Te quiero."¿tan pronto? ¿y tan fácil?"
De: María.
¡Hernano? Para la próccima cmaana bamoz hir yo i mama a berte.
Te hamo!!!!Solté una risa al ver el mensaje de María.
Sólo tenía nueve años.
Me alegraba tanto verla. No la veía mucho, por culpa del trabajo de mi madre, el cual tenía que aceptar, porque sin él mi hermanita no tendría lo que se merecía.
"Puede que el tiempo que estén conmigo se las pueda presentar a Rosa."Me levanté de la cama y caminé descalzo hacia mi ropero, donde había un espejo enorme, todo sucio y roto.
"¿cuándo fue la última vez en que me miré en un espejo?"
Tomé una de mis camisas sucias y lo medio limpié, lo suficiente para poder verme reflejado en él.Me impresionó todo lo que había cambiado en mí.
Ya no era obeso, ni feo. Era guapo, con músculos, aunque demasiado flacucho, y mi piel se había tornado muy pálida.
En ese momento comencé a pensar el por qué estaba en la situación en la que estaba.
Por qué no tenía padre ni madre. Me di una bofetada. Si los tenía, sólo que no vivían conmigo, y no tuvieron ellos la culpa.
Mi hermanita apenas si me conocía, pero siempre que nos veíamos trataba de que sus días fueran inolvidables.
María, mi madre, mi padre y yo éramos una familia destrozada. Echa cachitos. Y lo que más me impresionaba era que, a pesar de la distancia, teníamos un sentimiento mutuo que nos unía como familia, o al menos eso me habían enseñado mis padres y me había confirmado Ángela.
De repente, alguien tocó la puerta sacándome del trance en el que estaba.
Busqué mi ropa y me vestí lo más rápido posible para abrir.
"¿quién será? Nunca espero visitas ¿será mi madre y María?"
Abrí la puerta y era la señora Fox (vecina de enfrente, dueña del departamento en el que vivía, amiga de toda la vida de mis padres)-Señora Fox ¿qué le trae por aq...?
-¡Tu maldita gata Francisco!- grita como loca interrumpiendo mi pregunta
-¿qué pasa con ella?- pregunté sorprendido de que mi compañera minina ocasionara problemas.
-¡me ha vuelto a marchitar mis flores!- gritaba como lunática.
-¿vuelto?- pregunté, desconcertado por aquella acusación.
-¡Si!- responde con furia.
-Pero si Ángela nunca sale de mi departamento, debe de haber un error.
-¡tú eres el único que tiene gatos adentro de su casa!
-Lo lamento señora, le aseguro que no volverá a pasar- saco de mi bolsillo del pantalón una cartera- yo mismo le compraré otras y mucho más bonitas.
-Francisco- me dijo ya calmada y muy seria- sé que le prometí a tus padres que ibas a vivir aquí hasta que ellos pudieran volver contigo y regresar a su hogar, pero es la tercera vez en estos últimos dos meses que tu gatita hace lo mismo con mis plantas. ¡No puedes andar consecuentando a ese animal!
-Lo sé señora- contesté un poco molesto- y le daré un escarmiento, pero usted nunca me dijo que Ángela había marchitado sus plantas.
-Porque nunca estabas, siempre estás fuera, y cuando venía a verte ya era muy tarde, y no abrías.
-Bueno, pudo haberme dejado una nota y yo ir a su casa a hablar del problema.
Ella se dio la media vuelta y se dirigió hacia su puerta.
-Es la última vez que hablo- dijo antes de que yo cerrara la puerta- para la próxima no me reclames si tu animal resulta envenenado- y cerró su puerta con tal agresividad, violencia y odio que hasta creí que el edificio se iba a colapsar.
Cerré la puerta y me acerqué a la cama, donde aún seguía dormida Ángela.
-Ángela, querida- desperté a mi gatita de su sueño de belleza- tendré que castigarte de nuevo. Lo que hiciste no fue bueno, así que irás a tu jaula.
...
Ángela lloraba desesperada.
"Entonces, la señora Fox fue la que le hizo algo a mi pequeña amiga" pensaba mientras trataba de entender por qué ella se había enfermado.
Ya quería ver a Rosa, y seguir con mi experimento de amor con ella.
Me acosté y me quedé dormido, con una música de fondo bastante acogedora: maullidos de tristeza de un gato encerrado.
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El Novio Perfecto
Romance"El chico ideal"... ¿quién será el chico ideal? ¿existirá el chico ideal? ¿será bueno tener este tipo de ilusiones? Mi chico ideal es diferente a como lo imaginan las demás chicas. Mi chico ideal (estoy consciente) no existe; pero seguiré buscándol...