-¡Ya me voy Ángela!- avisé a mi felina, esperando a que se despidiera de mí, pero no hubo respuesta.
Mientras caminaba hacia la escuela pensaba en cómo hacer felíz a mi querida gata, ya que en todo el fin de semana estuvo enojada conmigo.
¿cómo hacer felíz a un gato? No es tan simple como los perros, que con sólo una caricia ya están moviendo el rabo de felicidad. Mucho menos iba a ser tan sencillo con ella, que era una verdadera "aristogata"Llegué al salón todavía con la preocupación de Ángela. Me senté y al momento de alzar mi vista para la puerta vi entrar a Rosa, con un vestido corto color verde jade que le quedaba muy bien a su pequeño y esbelto cuerpo, pero había algo que me resultaba diferente en su rostro tan fino. Estaba triste.
La seguí con la mirada hasta su asiento. Andrea, su mejor amiga, notó su falta de brillo en ella, y comenzaron a platicar sobre su situación, por culpa de la distancia no pude escuchar nada de la conversación.-Buenos días chicos- dijo la profesora de Arquitectura.
...
No sabía qué era lo que le sucedía a mi compañera, y quería saberlo, así que volví a seguirla a todas partes, hasta que entró a su Taller, donde ahí me di la media vuelta nuevamente y regresé a mi casa, a contarle a Ángela lo sucedido.
Al platicarle mi día sentí su mirada desaprobadora, pero aún así se talló en mí dándome a entender que la cargara en mis piernas.
Quizá Ángela me estaba dando un permiso especial de seguir entusiasmándome con Rosa.
Los gatos son muy sensibles con las personas, y seguramente sentía algo bueno con esto.-Ya entiendo- dije a mi felina mientras acariciaba su suave pelaje- estabas celosa de Rosa.
...
Toda esa semana estuve siguiéndola, pero no noté ningún cambio en sus hábitos cotidianos, sólo en su expresión facial, donde demostraba lo triste que estaba.
Todos los días, después de clases, se dirigía a su Taller, donde yo ya no me animaba a entrar.El último día de la semana noté a Rosa mucho más triste que los anteriores días.
Mientras la seguía noté que ella entraba mucho al baño y salía limpiando su rostro con toallitas húmedas. Por un momento pensé que ella ya se había dado cuenta que la estaba siguiendo, y por eso fingía todo eso, pero afortunadamente no fue así. No sabía si yo era muy bueno en el espionaje o ella era muy despistada en cuanto a su alrededor.De repente ella no se notaba con esas mismas ganas de entrar a su Taller como de costumbre. Cuando entró al edificio yo me quedé afuera, viendo a éste, pensando en entrar o no.
Pasé como veinte minutos pensando en las posibles reacciones que podían surgir de esa acción, y por fin decidí a entrar dispuesto a cualquier cosa.
Me sorprendí al ver a esta chica recargada en la pared llorando como un bebé, con su cara mirando el suelo. Hacía mucho tiempo que no veía a una mujer llorar, y su llanto era similar al de mi hermana menor. De hecho, podría jurar que su llanto ya lo había escuchado antes, tal vez en un sueño, o en una alucinación.
Mi mente y yo estábamos de acuerdo en salir corriendo de ahí y platicarle a Ángela lo que habíamos visto, y dejar esto como un mal rato tanto para ella como para mí.-¿estás bien?- le dije cuando de repente me di cuenta que ya estaba enfrente de ella.
"¿qué es lo que sucedió? ¡Yo estaba dispuesto a huir de ahí! ¿por qué estoy enfrente de ella tratando de consolarla?" Me preguntaba a mí mismo mientras esperaba una respuesta de parte de ella.
-Estoy bien- dijo un poco calmada, tratando de ocultar su rostro embarrado de maquillaje.
-¿puedo ayudarte en algo?- dije tratando de sacar algo de información.
-No, gracias- soltó una ligera risa y prosiguió, alzando su mirada para verme- que vergonzoso que me veas así, debe ser patético para ti ver a alguien llo...
No, no era patético, era hermoso verla así.
No pude contenerme, así que mis impulsos me lanzaron hacia sus labios, besando no sólo su boca, sino también esa alma triste que necesitaba un calor que nadie más sabía dar.
Lo que mi mente había planeado era lanzarme a ella a abrazarla, no a ¡besarla!
Ella intentó separarse de mí, pero yo la arrinconé recargando mis brazos en la pared, besando sus fríos labios carmesí. Abrí por un momento los ojos y noté que ella no estaba ni asustada ni molesta, estaba tranquila. Después sentí cómo sus manos agarraron mi camisa ligeramente. Estuvimos así unos segundos más, moviendo nuestros labios con ternura, y yo con un poco de vergüenza, pues era mi primer beso, y no sabía si besaba bien o no.
Separé mis labios de los suyos, acariciando su mejilla con mi mano derecha.-Llora todo lo que quieras conmigo- dije, y continué con una sonrisa para ella- no dejas de ser hermosa.
Y ella, siguiendo al pie de la letra lo que había dicho, me abrazó con mucha fuerza escondiendo su rostro en mi pecho, comenzando a llorar con mucha más intensidad y tristeza.
-Siempre voy a estar para tí- dije abrazándola de igual manera- es un juramento.
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El Novio Perfecto
Romance"El chico ideal"... ¿quién será el chico ideal? ¿existirá el chico ideal? ¿será bueno tener este tipo de ilusiones? Mi chico ideal es diferente a como lo imaginan las demás chicas. Mi chico ideal (estoy consciente) no existe; pero seguiré buscándol...