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Sol, arena y el agua cristalina del mar. El canto de las gaviotas, el murmullo del mar... Y Ágata susurrando y llevándome al límite.

- No esperaba que la delegada fuese a llevar un bikini tan provocador -Me susurró al oído girandome la cabeza para que lo viese

- ¿P-por que quieres que mire?

- Por que ella busca atención y tiene las uñas demasiado largas para dársela ella sola

- ¿¡Q-que tiene que ver la atención con las uñas!?

- Oh, alma inocente... Olvidaba que aún no conocías el placer de la masturb...

- Hello, Jairo, Ágata! -Saludó Rebecca corriendo hacia nosotros

- Oh, como rebotan las pelotas de playa... -Miró al cielo- Hace calor, me voy a por un helado

- N-no me dejes solo...

- De todos modos, tres son multitud -Y dicho esto, se fue

Volvía a estar solo con Rebecca. Los latidos de mi corazón lo hacían golpear con fuerza contra mi pecho. El calor que ella me hacía sentir se unió a la sofocante temperatura del sol. ¿Por que me sentía así con ella? ¿Por que solo con ella?

- E-estuve terminando los dibujos del trabajo... Ya están listos... -Dije para romper un poco el hielo

- ¡Maravilloso! Yo sigo escribiendo. Hemos elegido un período hermoso y es bastante complicado añadir todo lo importante sin pasarse

- B-bueno... Seguro que queda bien -Le sonreí

- Claro que si, hacemos un equipo genial -Me guiñó un ojo y extendió su toalla en la arena- ¿Quieres tomar el sol conmigo?

Asentí levemente y dejé mi mochila en el suelo. Saqué mi toalla y mi cuaderno mágico, extendí la toalla y abrí el cuaderno

- ¿Vas a dibujar? -Me preguntó- ¿Podrías dibujarme a mi? Hazme un dibujo, porfi -Pidió con ojos de cachorrito

- Y-yo... -Estaba nervioso. ¿Y si salía mal y se enfadaba conmigo?

- Si, Jairo, házselo lento y con cariño -Me susurró Ágata al oído

- ¿T-tu de dónde sales?

- De coger mi helado -Lamió el helado de vainilla, el cual se derretía manchando su bikini

- L-lo siento, Rebecca, no me apetece dibujar personas por ahora... -Me excusé

- Oh, don't worry... -Dijo quitándole importancia- Comprendo que no te apetezca, otra vez será

Asentí y me tumbé mirando al horizonte. Rebecca comenzó a leer una revista, y Ágata... Extrañamente no hizo nada, se quedó de pie mirándome mientras esbozaba una sonrisa. Un escalofrío me recorrió la columna.

- Jairo, se me ha olvidado la toalla -Dijo susurrante

- ¿Y qué quieres que haga..?

- Je... -Se tumbó encima de mi, mirándome a los ojos y aplastando su cuerpo contra mi- Eres muy mono cuando te sonrojas

- ¡C-callate!

Rebecca rió y se levantó. Dejó la revista y nos miró.

- Hacéis una bonita pareja -Sonrió radiante- Voy a ir a nadar

- ¿E-estás segura? Ha-hay muchas olas... -Dije preocupado

- ¿Te preocupas por amor o por ganas de dejar de ser virgen? -Susurró Ágata

- Calla -Me sonrojé

- No os preocupéis, estaré bien. Tan solo voy a nadar un poco y pasear por la orilla en busca de alguna concha

- No te tenía por tortillera

- B-bueno, a todos les gusta la tortilla de patata-Murmuré

- No me refería a ese sentido de tortillera

Rebecca hacía rato que se había ido. Ágata simplemente jugaba con mi pelo mientras que yo trataba de quitármela de encima. Si, soy más bajo que ella y menos fuerte.

- Me sorprende que aún no se haya levantado tu pajarito...

- ¿Podrías quitar de encima..? Pesas un poco...

- Está bien, que delicado eres... -Suspiró y rodó hacia la toalla de Rebecca

- Voy a dar un paseo por la orilla. ¿Vienes?

- No, estoy bien aquí...

Me levanté y fui a pasear por la orilla. La arena era molesta, las piedras dolían, el agua estaba helada y las algas eran muy viscosas. Odio la playa, y creo que lo haré siempre... Me senté en unas rocas y miré como las olas rompían contra ellas. La espuma que aparecía para extinguirse segundos después. Era una visión perfecta y relajante, quizá lo único bueno de la playa. Estaba durmiendome. Estaba tan relajado que habría caído en los brazos de Morfeo de no ser por una llamada.

- Jairo, please, ¿Me puedes ayudar? -Era Rebecca, que se ocultaba tras las rocas dejando visible solo su cabeza

- R-rebecca... C-claro, ¿Qué pasó? -Pregunté mientras aquella sensación de calor volvía a mi

- Es... Vergonzoso... Pero una ola se ha llevado... La parte de arriba de mi bikini... -Dicho eso, se sonrojó

Yo también me sonrojé. Eso significaba que tenía sus... Pechos al aire... ¡¿Por que?! ¡¿Por que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado?! ¿Por que ella? ¿Por que ese problema en concreto? De todos modos, no podía dejarla a su suerte, y tampoco pasaría nada por ver un poco si era por ayudarla... ¿No? Eso no me convierte en pervertido ¿Verdad?

- C-claro, Rebecca, cualquier cosa...

- No creo que pudieses nadar en su busca -Rió nerviosa- Pero si pudieses llevarme hasta la toalla sin que nadie viese mis boobies... Te lo agradecería...

Pensé en como hacer eso sin avergonzarla demasiado, y finalmente se me ocurrió una idea. Me di la vuelta y le dije que subirse a mi espalda. Lo hizo, y en un intento de ocultar sus atributos los aplastó contra mi espalda desnuda.
Comencé a caminar con dificultad, ella también era más alta que yo, pero al menos era más ligera que Ágata.

Tras un rato de caminar, la llevé hasta la toalla. Por fortuna, estaba bastante alejada de los demás, excepto por Ágata, que no pudo evitar sonreír pícaramente.

- Vaya, ¿Habéis hecho una Rusa o que?

- Una ola se llevó su bikini -Ayudé a Rebecca a bajar de mi espalda- Tápala mientras le dibujo uno

- ¿Seguro que no prefieres mirar? -Dijo Ágata mientras que Rebecca se sonrojaba

- ¡¡Q-que no tengo esos intereses!! -Les di la espalda y comencé a dibujar un bikini en el cuaderno.

No sabía bien como eran, por lo que me basé en el de Ágata. Una vez lo tuve, se lo di a Rebecca, sin poder evitar el contacto visual con sus pechos.
Se lo puso boquiabierta y miró por todas partes.

- ¿De donde lo has sacado? -Preguntó- ¿Brujería?

- La bruja aquí soy yo... -Dijo Ágata molesta- Y no, al parecer compró un cuaderno mágico que hace que todo lo que dibuja se haga realidad

- S-si... Pero no sé lo digas a nadie, Rebecca, por favor, en compensación... -Supliqué

- Claro... No hay problema -Dijo

- Le quitas toda la gracia a las posibilidades... Puedes creer que la ha usado para hacer un gato antes que para foll...

- A kitty?! ¡Me encantan los gatos! -Exclamó Rebecca emocionada

- Sois tal para cual...

- ¿Uh? -Preguntamos al unísono

- Lo dicho

El resto del día de playa lo pasamos hablando entre los tres. También dibujé una concha de caracola para Rebecca, que no había logrado encontrar ninguna que le gustase.
A la hora de volver a casa, nos sentamos juntos en la parte de atrás y me acompañaron hasta casa. Cuando conseguí separar a Rebecca de Vinci y se fueron, recordé la escena con Rebecca... Y note algo raro en mi parte inferior... Puede que si tuviese algunos intereses después de todo... ¿Que me estaba pasando?

GarabatosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora