El chico nuevo.

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Ya habían pasado dos semanas desde que Helena y Daniel se habían conocido por accidente y no habían tenido mas contacto.

Helena se despertó a las 6:00 am, ya que hoy empezaba su segundo año de preparatoria; volvería al martirio de estar sola, ya no ser popular, ser la burla de todos, etc.

Ya en el salón de clases, tomó asiento en los puestos del medio, ni muy al frente, ni muy atrás...Los puestos perfectos.

Todos platicaban sobre lo que habían hecho en sus vacaciones, sus viajes en familia y demás cosas que a Helena no le interesaba para nada.

Hasta las chicas nerds de la clase la miraban extraño, esas chicas de las que ella se había burlado antes ahora son las que hacen que cada día se hunda más y más en la oscuridad profunda y espesa en la que vive.

Antes de que sonara la campana, Helena tuvo que soportar varios chistes acerca de su nueva vida como huerfana y ex-popular.

Cuando suena la campana, una mujer alta, con un cuerpo que parecía esculpido, unas curvas definidas y un rostro inigualable, su cabello rubio que caía en cascada un poco más abajo de los hombros; al parecer ella sería la nueva profesora.

-Hola, alumnos. -Saludó la bella dama a sus nuevos aprendices. -Mi nombre es Lea Mitchell y seré su profesora de física y química; bueno, en este curso hay un alumno nuevo, que los acompañará por el resto del año y espero que le den una cálida acogida a su nuevo compañero, su nombre es Daniel Evans.

Helena alzó la mirada y ahí estaba, el chico de aquella noche, ambos se quedaron asombrados, mirandose el uno al otro, era como si el resto de personas no existieran.

-Daniel, es un par de años mayor, ya que tuvo unos inconvenientes con los años anteriores. -Continuó la profesora. -Tome asiento señor Evans.

Daniel se sentó dos sillas más al frente de Helena, en dirección diagonal. Este volteó su cabeza para ver a Helena y dedicarle una de sus hermosas sonrisas. En el salón se podían escuchar los murmullos de las adolescentes emocionadas porque hay un chico nuevo y está muy guapo y el murmullo de los chicos celosos de su nuevo rival.

Rachel Moon, la actual chica más popular de la prepa y ex mejor amiga de Helena, no lo pensó dos veces y fué directo a la silla de Daniel, y en una posición un poco provocativa se sentó en el brazo de la silla de su nueva presa.

- Bienvenido, Daniel. -Hizo un gesto amistoso y devorador.

- Muchas gracias...Perdona, ¿Cuál es tu nombre?. -Preguntó Daniel con una mueca de confusión.

- Soy Rachel, podríamos pasar el receso juntos y así nos podemos conocer mejor. -Sugirió la chica.

- Emmm... Claro, eh, dejame pensarlo. -Dijo Daniel, llevando su mirada al puesto de Helena, la cual solo se limitaba a observarlos.

Daniel se levantó de su silla y caminó hacia Helena.

- Helenita, Helenita; nos vemos de nuevo. -Le sonrió pícaro.

- Hola, Daniel. Es mejor que no me hables en la escuela. - Dijo Helena sin mirarlo.

- ¿Por qué?.

- No querrás volverte la burla de todos por andar con una huerfana.

- No digas eso, Hele. Eres mi amiga antes que todos estos tarados.

Rachel los observaba con una mirada desafiante hacia Helena; como mira un león enfadado, cuando otro animal pretende a su presa.

Helena tapó su rostro con las manos, dejándole así a Daniel la oportunidad de observar sus marcas en el brazo, al parecer muy recientes.

-Helena, ¿otra vez?. -Dijo Daniel con voz decaida.

- Daniel, escucha; primero no somos amigos, eres un extraño que alguna vez en mi vida ví, y segundo, no es lo que parece, fué un gato.

- ¿Qué te pasa? No eres la misma chica dulce de aquella noche.

- Vete. -Le ordenó.

Daniel se fué de nuevo a su silla, donde aún se encontraba Rachel.

- Entonces... ¿Aceptas pasar el receso conmigo?.

-Será un placer. - Le sonrió, para discimular lo lastimado que estaba por aquellas palabras que habían pronunciado los labios de Helena... '' Eres un extraño que alguna vez vi en mi vida''. Esa oración sonaba como eco en su cabeza.

- Por cierto, no te juntes con esa, es huerfana, y rara. 

Daniel no dijo nada y solo miró hacia otro lado. 

El día se pasó muy rápido, Daniel había pasado todo el día con Rachel, ya que esta se había empeñado en ser su sombra y a cualquier chica que le echara el ojo; esta les regalaba una mirada desafiante.

El amor salva vidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora