Más tarde ese día paseaba con Yudeviz por la plaza de la ciudad mientras le hablaba de cómo huía de la fortaleza del barón de Gorma después que nos descubrieron.
Yudeviz: es la forma más ridícula de fallar una misión que he oído en mi vida.
Drego: si, nunca pensé que al salir de mi casa sería la última vez que vería a mis padres con vida.
Yudeviz: ¿fue el día de la masacre?
Drego: fue un mes antes de eso, logré volver con mi equipo a casa, llegamos justo a tiempo para ver como la aldea que habíamos creado con mucho esfuerzo y sacrificio ardía en el ocaso.
Yudeviz: ¿sabes quién lo hizo?
Drego: si supiera quien lo hizo estaría muerto, cuando vinimos para acá el antiguo líder de los Sharanet me iba a decir pero lo maté antes de que me lo dijera.
Yudeviz: tal vez uno de los señores, algún Sharanet o mi padre sepan.
Drego: hablé con los lideres y ninguno sabe, y si saben no me quieren decir.
Yudeviz: ¿aun recuerdas que pasó ese dia?
Drego: lo recuerdo como si hubiera sido ayer y fue hace cinco años.
Comenzamos a caminar mientras le narraba lo ocurrido ese día... estaba con mi equipo seis asesinos bien preparados y equipados para casi cualquier cosa, uno de los mejores equipos del clan, después de dos semanas, sufrimos dos bajas fallamos en la infiltración y decidimos volver, yo era el más joven de todos y seguía ordenes de uno de los tenientes de mi padre, tras varios dias de viaje, llegamos casi al atardecer, chocamos con otros equipos que volvían de varias misiones éramos un grupo de 30 asesinos, salimos del bosque y miramos la planicie donde estaba la aldea.
Vimos como nuestro hogar ardia en llamas, cientos, talvez miles de cadaveres y varios grupos de mercenarios y bandidos saliendo de la aldea, naturalmente corrimos hacia ellos junto otros grupos de Ankshara, todos llenos de furia, odio y preocupación, un grupo de bandidos intentó detenernos pero cayeron en segundos, los tres grupos nos reunimos en la entrada de la aldea casi un centenar de asesinos llenos de ira y rencor, con nuestra cordura pendiente de un hilo entramos e inmediatamente vimos que era una lucha perdida, hombres, mujeres, niños y bebes masacrados en las calles o en sus casas, naturalmente nuestros hermanos dieron pelea ya que veíamos sus cadáveres por doquier, inclusive desde el bosque, nos abrimos paso hasta el centro del pueblo, logré ver a algunos miembros luchando con los mercenarios afuera de mi casa en llamas, cuando llegamos ya era tarde, todos habían muerto, los cadáveres eran de mi madre y mis hermanos, junto con tres de mis primos.
Cuando salimos de la aldea habíamos sufrido algunas bajas, todos los presentes dieron a mi padre por muerto y me nombraron el nuevo líder del clan, logramos ver la retaguardia enemiga tras una colina, pensamos en un plan para acabar con ellos esa misma noche, una vez quedaron dormidos, matamos a los centinelas y disparamos una lluvia de flechas desde diversas posiciones, avanzamos con sigilo y determinación hacia ellos, matándolos como ratas a diestra y siniestra, cuando habíamos matado a muchos de ellos, un centinela que no fue rematado dió la alarma, lo ultimo que hizo en vida, matamos varios mas, pero algunos se incorporaron y dieron pelea, caían uno tras otro como gotas de lluvia, la suerte nos sonrió durante la primera hora de batalla, después el cansancio y la falta de sueño dieron sus frutos y ellos al ser mas y estar un poco descansados además de tener más resistencia empezaron a contraatacar, dimos media vuelta y tratamos de huir, los arqueros nos dieron un pequeño descanso, corrimos hacia el bosque como un conejo huyendo de un zorro.
Drego: ya los perdimos, vamos a preparar un contraataque inmediato contra ellos.
Teniente: no Drego, vamos a descansar un poco, ellos tienen la ventaja y estan alerta.
Drego: podemos ganar, sino me acompañan iré solo.
Teniente: solo si puedes derrotarme te dejaré pasar.
Intenté golpearlo y solo caí al suelo desmallado, al amanecer recibí el conteo de las bajas y me di cuenta de que esa batalla trajo consigo varias perdidas 20 muertos y 51 heridos (9 de gravedad), decidí ir a la capital a pedir ayuda al rey, pero ese fue en gran error, en el camino nos enfrentamos varias veces a los mercenarios, no parecían simples mercenarios sino un ejército formado para matarnos, al llegar a la capital solo quedamos 50, el príncipe nos negó su apoyo y no dejo que viéramos a su padre, así que nos dispersamos por la ciudad y recuperamos nuestras fuerzas, luego de eso viajamos por casi todo el reino por dos años hasta que llegamos y nos establecimos en Chesta, solo quedábamos 20, pero en ese tiempo los que sobrevivimos nos habíamos vuelto mucho más fuertes de lo que éramos, lamentablemente un derrumbe en un paso montañoso mató a tres de los nuestros hace 6 meses.
Yudeviz me oía absorta y con algunas lágrimas saliendo de sus ojos, le sequé las lágrimas y le dije que vayamos a comer algo, llegamos a un comedor y nos trajeron estofado de carne de venado, dos rebanadas de pan y un jarro con agua a cada uno.
Yudeviz: la historia de tu clan es triste, sabía que fue una masacre, pero no logro entender porque pasó eso.
Drego: es muy triste, cada vez que pienso en eso siento que lo vivo otra vez, supongo que fue por miedo o envidia, ya que éramos el clan que le servía al rey y teníamos reputación de ser los más fuertes del país, talvez del continente.
Yudeviz: si fue eso debió ser un ejército tan poderoso como el del rey, ya demostraron que en combate uno a uno es difícil que los venzan.
Drego: ya despues del torneo iremos a la capital y hablaremos con el rey.
Yudeviz: eso es en caso de que podamos verlo o lleguemos a tiempo.
Drego: lo haremos, ya vámonos, debo repasar unas tácticas con los líderes.
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Crónicas de Trojak(Pausado)
AçãoUn clan de asesinos se ve implicado en una conspiración para acabar con un señor feudal y trabaja como doble agente para ambos bandos, el destino de su nación esta en sus manos, serán los salvadores de su país o los destructores del mismo.
