Capitulo XXIII: Gemelos.

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Loanas y Ernos estaban listos para luchar, ambos usarían las espadas gemelas que su padre les habia regalado al cumplir la mayoria de edad y no usarían escudos o armaduras, Loanas logró descansar unos instantes mientras se movían algunos tesoros para hacer espacio.

Ertes: este será un duelo a muerte, nadie puede interferir o será asesinado por la ley Ankshara, comiencen.

Los dos hermanos se colocaron en sus posiciones y se prepararon para lo que podría ser la última batalla de sus vidas, los dos corrieron uno contra el otro con intensión asesina, chocan las espadas y vuelan chispas, en una demostración de tecnicas de la realeza, sin trucos ni trampas, un duelo limpio donde gana el mas habilidoso, Loanas se agacha e intenta cortar sus pies, pero Ernos salta y lanza una estocada a su cabeza, apenas evita que sea mortal con un rasguño en la cabeza y Ernos rueda por el campo, ambos se incorporan y vuelven a la carga, con un cambio radical de sus tecnicas, antes simples y predecibles, ahora complejas e interesantes, dignas de robar e incorporar a nuestro estilo de espada, alternando tajos, estocadas y puñetazos el combate seguia intensificandose hasta que Ernos le corta en el vientre y patea su cabeza haciendo que Loanas caiga al suelo, salta para apunalar su corazón, Loanas lo evita sacrificando una de sus costillas,Ernos queda impresionado y baja la guardia un segundo, suficiente para que Loanas lo apuñale en el vientre y atraviese ambos riñones.

Ambos caen boca arriba con las espadas enterradas en sus cuerpos, Ernos estaba haciendo su mayor esfuerzo por sacarla de su cuerpo para terminar de una vez por todas, Loanas usó toda su fuerza para darle un golpe en el cuello y romperle el mismo, Ernos murió asfixiado a los pocos minutos, Minjaz curaba sus heridas, Ertes preparaba su cuerpo para una pira funeraria, Vilek vigilaba la entrada y Marot procedió a matar a la criada, su esposa y su hija de pocos meses con su martillo, su mirada no reflejaba ninguna emoción. 

Al día siguiente Loanas fue coronado rey y los Ankshara volvieron a ser asesinos del reino, los Darnat fueron enviados a diversas misiones suicidas, y los Naiturn nombraron al hermano mayor de Yudeviz como su nuevo líder, ya en la noche nos vimos en un balcón.

Drego: lamento lo de tu padre, murió por protegerme y no pude ayudarlo.

Yudeviz: no pasa nada, es normal en tiempos de guerra, tengo un gran dolor en mi corazón, pero solo he de llorar su muerte cuando esta guerra se termine, como dicta la tradición de nuestro clan.

Drego: el asedio a la ciudad aún no termina, mañana iniciaremos el contraataque.

Yudeviz: estaré lista para entonces.

Drego: los Cacocs y los trojanos traidores pagaran por este atentado contra la paz del reino.

Yudeviz: no creo soportar para ver ese dia.

Drego: si quieres llorar hazlo, se quedará entre tu y yo.

Lagrimas salian de sus ojos y sollozaba al recordar a su padre y todo lo que habian vivído, la abracé, puse mi mano en su cabeza, dejé que se recueste y lloró por casi una hora en mi hombro, me miró con los ojos aun llorosos, quité las lagrimas de sus ojos, recogí su cabello, la miré fijamente, despues me besó, sentia el sabor de sus labios en mi boca, eran salados por las lagrimas, duramos un tiempo hasta separarnos.

Yudeviz: fue mi primer beso, tomalo como un "gracias por acompañarme", nos vemos luego.

Entró al edificio y se perdió entre la multitud, tras esto vi a su hermano mirandome con una mezcla de desconfianza y celos, supongo que es normal ya que estamos hablando su hermana, que aún es una niña en esas cosas.

Así concluye la historia de cómo nuestro clan recuperó su honor, si quieres saber que pasa después lee mi siguiente diario, donde anotare todo lo concerniente a esa guerra, así concluyen las Crónicas de los Ankshara, que serian rebautizadas como...

Las crónicas de Trojak.

Crónicas de Trojak(Pausado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora