Capitulo VI. Viaje

7 1 0
                                        

Cabalgamos por la gran carretera de Uchat que conecta Chesta, Grios y Blaura, un gran camino de alrededor de 300 kilómetros, estábamos en el primer día de nuestro viaje a toda velocidad, al medio día llegamos a las afueras de una aldea cerca de la frontera de Chesta y Grios y vimos a un niño tumbado en medio del camino, nos detuvimos para ayudarlo, cuando Odex fue a levantarlo el intentó apuñalarlo en el pecho, el dio un paso atrás y el niño siguió atacando pero el lo tomó de la muñeca y le quitó el cuchillo de la mano.

Odex: los niños no deberían jugar con cuchillos.

Niño: ¡cállate sirviente de Hol, devuélveme a mis padres!

Odex: no se quien sea ese tal Hol, pero no tenemos nada que ver con el.

Niño: entonces, si no son sus hombres, deben ser mercenarios, por favor ayúdenme a rescatar a mis padres.

Odex: que dice jefe, ¿lo ayudamos?

Drego: no tiene nada que ver con nosotros, te llevaremos a la aldea y despues nos vamos.

Odex montó al niño con el y fuimos a la aldea con el, cabalgamos hasta la casa del jefe y lo dejamos ahí, de la misma salió un hombre anciano y nos llamó, nos detuvimos y dimos vuelta.

Jefe: gracias por salvar a este niño, por favor ayúdennos.

Drego: no es nuestro problema, nos vamos.

Jefe: estos bandidos nos ha estado molestando por meses, nos cobran un tributo exorbitante, amenazan a nuestros hombre, secuestran a nuestras mujeres, golpean a nuestros niños y se llevaron nuestro ganado a este paso todo el pueblo será destruido.

En ese momento todos los aldeanos iban a un lugar, cabalgamos hasta llegar al centro de la aldea y vimos como tres hombres feos y medianamente armados le daban varios latigazos a un hombre.

Hombre feo: esto le pasa-voz áspera-a los que desafían al gran Hol y no pagan sus impuestos a tiempo, este hombre servirá como ejemplo para todos ustedes.

Siguió hablando de como deben obedecer y cosas así mientras uno de ellos le daba latigazos sin piedad, el hombre estaba semi desnudo, famélico, con pelo largo y una barba con algunas canas, pero en sus ojos se veía un brillo que solo se ve en aquellos que saben que hacen bien y están en paz consigo mismos, no se quejaba, aceptaba los azotes con la frente en alto y una expresión casi arrogante, pude ver como el tercero trataba de encender antorchas para quemar su casa y también pude ver a una mujer y tres niños adentro, miré a mis compañeros y vi que los tres pensamos lo mismo.

Odex paró el brazo del primero mientras Alesol se encarga del piromano y yo de hablador.

Odex: ¿no te enseñaron a no atacar a-le rompe el brazo- aquellos que no pueden defenderse?

Hombre feo: ¿quien eres tu, como puedes tener tanta fuerza?

Odex: soy ese con el cual debes evitar cruzarte y si lo haces debes rezar.

Hombre feo: ese símbolo ¿eres un...

Odex: si, ahora muere.

Sacó un cuchillo y lo apuñaló en la garganta, la hoja salió limpia, mientras el se ponía ambas manos tratando en vano de parar su hemorragia, cayó de rodillas y luego a un charco de su propia sangre, muerto

El piromano estaba a punto de lanzar la primera antorcha cuando Alesol lo pateó en la espalda, el hombre se da vuelta y trata de levantarse, pero Alesol le apunta con su espada.

Piromano: no tienes que entrometerte en esto, lo debes nada a estas personas.

Alesol: no lo hago por compromiso, solo no me gusta que alguien torture a las mujeres.

Cortó los tendones de sus brazos y piernas para que no se mueva, tomó parte de su aceite y una antorcha, la encendió y lo llenó de aceite.

Piromano: piedad, solo obedecía ordenes.

Alesol: nadie te ordenó ser un bandido-suelta la antorcha encima de el-muere como ibas a matarlos.

Entre gritos e intentos desesperados de apagar el fuego solo lo alimenta mas y muere completamente calcinado, al final solo quedó una figura irreconocible.

Le di una patada en los testículos al hablador, cayó de rodillas, lo tomé por los brazos y puse mi pie en su espalda, el gritaba de dolor mientras jalaba ambos brazos, entre lagrimas, gritos y quejidos que se oían por todo el pueblo de disloqué ambos brazos.

Drego: dile a tu jefe que este pueblo está protegido por los Ankshara y que si quiere vivir dile que libere a todos los aldeanos y devuelva todo lo que robó.

El hombre salió corriendo tan rápido como pudo del pueblo para informar a su jefe.

Hombre: gracias por salvarnos, pero me temo que ellos no se quedaran así.

Jefe: por favor, tomen este dinero, yo el jefe de esta aldea los contrato para acabar con esa banda.

Drego: denos nuestro pago después de traer su cabeza, si no volvemos antes de media noche abandonen la aldea, tomen nuestros caballos si es necesario.

Odex: ¿vamos a seguirlo?

Drego: si no no lo hubiera dejado vivir, vamos.

Lo seguimos guardando cierta distancia y procurando que no nos vea, llegamos a unas ruinas de una antigua fortaleza (posiblemente destruida durante alguna guerra), habían alrededor de tres guardias cerca de la puerta principal y otros mas en los alrededores, Alesol revisó con su telescopio y contó almenos 50.

Alesol: y bien, ¿cual es el plan?

Drego: ¿ven esas ovejas de ahí? vamos a usarlas, Alesol, asustarlas con tu imitación de aullido de lobo, Odex, romperemos el corral, cuando ellos traten de controlarlas nos infiltramos.

Odex y yo nos colocamos cerca del corral, cruzamos la valla (tuvimos suerte de que nadie lo vigilara) y abrimos la puerta, Alesol aulló como nunca antes lo había hecho y todas las ovejas salieron en estampida hacia la puerta, nos quitamos justo a tiempo para no morir aplastados, mientras las ovejas sembraban el caos nos infiltramos en la base, ellos trataban de controlar las ovejas y nosotros les cortábamos las cabezas, en menos de una hora lograron controlar a toda la manada y nosotros redujimos bastante su numero.

Bandido: me pregunto que las asustó y quien dejó la puerta abierta.

Bandido 2: no lo se, pero varias de ellas están manchadas con sangre.

Bandido: y algunos de nuestros compañeros están muertos o heridos de gravedad.

Drego: me pregunto-al lado de ellos-quien lo hizo.

Bandido: ¿quien e...

Drego: no hablara a menos que yo les diga-con dos cuchillos en sus gargantas-si responden bien los dejaré vivir, si entendieron digan si con la cabeza.

los dos asintieron lentamente.

Drego:¿donde está Hol?

Bandido 2: camina en linea recta y gira a la derecha en la segunda carpa.

Drego: ¿y los aldeanos?

Bandido: solo ve en linea recta.

Dejé a ambos inconscientes y los ocultamos detrás de unas rocas, caminamos hasta llegar a la segunda carpa, me sorprendió que el lugar esté tan vació.

Odex: Drego, quiero ir a rescatar a los aldeanos primero.

Drego: no sabemos cuantos son, tal vez necesitemos tu fuerza.

Odex: pero...

Drego: si no son muchos te prometo que te dejaré ir.

Odex: perdón hermano, estoy muy preocupado por los aldeanos.

Drego: ¡Odex vuelve, es una orden! estúpido malcriado, Alesol ve con el.

Alesol:¿seguro que puedes con ellos?

Drego: no te preocupes, puedo con esto y mas.

Crónicas de Trojak(Pausado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora