–Kacey... ¡Kacey!
Abrí los ojos, estaba frente a mí pero no llegó a tocarme, poco a poco, conforme lo miraba, aquel pitido se hacía menos audible hasta desaparecer.
Lacey se acercó despacio, dando pequeños pasos en mi dirección, deteniéndose a poco más de medio metro de mí y agachándose para poder quedar a mi altura. –¿Vamonos a casa, si? Es hora de volver, pequeña.
Asentí antes de intentar ponerme de pie, todo dolía, demasiado, a causa del dolor físico algunas lágrimas se deslizaron por mis mejillas, pero eso no me detuvo. Si pudiera, hubiera corrido de nuevo hasta la salida sólo para sentirme libre, pero no podía.
Sentía que mis piernas temblaban y me fallarían en cualquier instante, la cabeza me da vueltas y me siento exhausta mental y físicamente. El tiempo que pasé allí, fue agotador.
Me mantuve sola de pie, respirando por última vez el olor a humedad y encierro que me acompañó, deseando cambiarlo ya por el aire fresco y limpio del bosque, pero tenía que ser paciente. No sólo mis piernas sufren, me duelen las costillas por tantos golpes recibidos, siento punzadas por todo el cuerpo con cada pequeño movimiento y eso que no me estaba esforzando demasiado, iba lento, ayudándome de las paredes para no caer.
Miré el cielo nocturno y cerré los ojos, respirando profundo, sintiendo su suave brisa. Estaba libre, libre en el bosque.
Me acerqué a un árbol, recargué con cuidado la espalda en este y me deslice hasta quedar sentada en la tierra. Ahora que estoy fuera de esas cuatro paredes, de ese asqueroso lugar, puedo descansar, aunque sea un poco, aunque sea porque el dolor no me permite seguir avanzando. Duele demasiado.
–¿Cómo la llevaremos a casa si no podemos tocarla pero tampoco puede caminar? –Preguntó Ethan, mirándome.
Casa... Zed.
–¿Y Zed? –Los miré a todos, me sentía mal por recordarlo a penas, por recién notar que no estaba con ellos. –¿Dónde está Zed?
–Tranquila, Zed está bien. –Respiré aliviada. –Bercia está en casa cuidándolo.
–¿Cuidándolo?
Mike suspiró. –Sus heridas no sanaron como deberían de haber sanado, no estaba en condiciones de venir pero tampoco es que este en peligro de muerte.
Asentí un poco, mejor con los detalles. Quería verlo, pedirle perdón, saber que ambos estábamos en casa y bien.
–Sobre lo otro. –Miramos a Jacob. –Tengo una idea pero no sé si funcione.
–¿Y es?
–Convertirme y llevarla sobre mi lomo.
–¿Estás seguro? –Daniell lo miró. –También estás herido.
–Yo puedo hacerlo. –Lacey secundó a Daniell, pero se negó.
–Mis heridas ya están sanando, estaré bien, además, no sabemos si funcionará.
–Pero no es mala idea, podemos intentarlo. –Abraham me miró, sonrió un poco.
Todos dieron unos pasos lejos de él, yo me limité a desviar la mirada, no queriendo ver como se transforma. Se escuchó como las ramas bajo sus pies se rompían, al igual que sus huesos crujir y la ropa siendo rasgada, cerré los ojos con fuerza. No hay manera de describir como se transforma.
Solo los abrí al sentir un suave pelaje restregándose contra mí. Miré a mi derecha encontrándome con un lobo enorme, su pelaje era café y se sentía muy suave. Miré sus ojos y seguían siendo los ojos de Jacob, del color marrón tan familiar.
ESTÁS LEYENDO
Peligro. |TERMINADA|
Vampire"-Eres especial, Kacey. -Su dedo recorrió el camino que mi vena palpitante hacía. -Por aquí corre algo muy especial que necesito. Voy a ganarte en la pelea, Kacey Maxsen y vas a pertenecerme." "-No podrás escapar, corre todo lo que quieras, vendrás...
