" Odio que, a pesar que odie todo lo que hagas, no puedo odiarte realmente, ni un ápice tan siquiera"
Vale, tenia que reconocer que aquello no estaba del todo mal, la salida estaba resultando incluso agradable. Extraña, pero agradable, a pesar del tinto amargo con el que la había cubierto Rouge durante unos minutos. Estar allí, a la salida de los recreativos, con el nuevo amigo de peluche entre las manos y comiendo unos perritos con Silver no estaba nada mal… ¡No era mi comida favorita, pero…!
— ¿Ves? Salir conmigo no es tan terrible… — Dijo Silver con diversión en la voz, como adivinando mis pensamientos en aquel instante, dejándome sin habla unos segundos, obligándome a encogerme de hombros
¡No, no lo era, pero no lo confesaría!
— Supongo que no… — Resté importancia, mordisqueando aquel trozo de pan con toda la elegancia que me era posible, aun que al lado del jugador de baseball cualquiera parecería un completo caballero o una dama… ¡Que manera de comer y mancharse! — Ha sido… Bueno. No ha estado mal…
Suspiré, alzando una mano y limpiando restos de mostaza de la comisura de los labios ajenos, notando un cosquilleo en la punta de los dedos al realizar la acción y parando a los pocos segundos. Su notoria sonrisa solo me obligo a soltar un segundo jadeo, obligándome a apartar la vista — Silver, ¿Por qué te gusto? — Aquella pregunta borro su sonrisa, volviendo el ambiente algo gelido ante mi interrogante… ¡Pero…! — Es que… ¡da igual que digas que te gusto porque te gusto! No comprendo como a alguien como tú puedo gustarle, ¡Somos completamente opuestos! Y…
— Bueno, quizás me gustas por eso, ¡Quizás sea una de las razones! —
El albino regreso a su tarea de devorar el perrito, pero con un gesto de concentración casi admirable en él — Me gustas por tu personalidad, me parece interesante. Eres la chica más interesante y complicada que he conocido nunca, y creo que por eso me gustas. Además, dices que somos opuestos ¿Y eso que tiene que ver? Aun que tengamos gustos diferentes, podemos aficionarnos a los de los demás — Su mirada me taladraba y simplemente podía escucharle, retorciendo las orejas del pobre "Soft" — Has estado toda la tarde en un salón recreativo y te lo has pasado bien, ¿Y si yo fuera contigo a hacer algo que te guste, y acabo disfrutando? ¡No es tan raro, ni extraño!
— N-no lo sé… ¡De verdad que no lo sé! — Mi voz temblaba al sentirme de repente derrocada en aquella conversación ¡Sabia que en el fondo, muy en el fondo, aquel muchacho tenia cierta razon! Aborrecía las maquinas de videojuegos, pero aquellas horas en ese sitio… No habían sido tan horribles — Solo que no entiendo como puedo gustarte ¡Ya escuchaste lo que dijo mi compañera! Soy horrible, malhumorada… ¡No lo entiendo!
El gesto negativo que me dedico con la cabeza me hizo callar, esperando a que tragara los restos de perrito que tenia en la boca — Sé como eres ¡He pasado muchas horas detrás de ti! Y algo me dice que aun no lo sé todo. Pero si que sé como me haces sentir, y sé que por mucho que descubra… No cambiara — Se mordio los labios de una forma tan inocente y dulce que me olvide de recordarme a mi misma que debía de respirar — Lo que me haces sentir cuando estoy contigo no va a cambiar, aun que pases todo el día de mal humor o gritando — Aseguró con gesto sereno, confiado. Seguro de sus propias palabras y de la validez de las mismas ¿De veras, estaba seguro? Yo… No sabia que pensar…
—Esta bien… Te creo… — Asentí ligeramente, dedicándole una pequeña sonrisa que el se tomo como la mayor de las declaraciones, ya que me la devolvió multiplicada por mil, destruyéndome por dentro de una forma lenta. Aquella sonrisa y ese gesto deberían estar prohibidos en publico — Acompáñame a casa… — Pedí en un susurro, avergonzada comenzando a caminar en la dirección a la misma, buscando relajarme y poner mi interior en orden para cuando volviera a entrar por la puerta de casa. Pero no había contado con la traviesa mano de Silver agarrando la mía con picarda, enlazándose tímida pero decidida entre mis dedos y destruyendo todo orden, lógica o sentido de la realidad.
Me mareaba de repente…
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Te odio
RomanceA primera vista puedo parecer una chica agresiva, por esta repentina declaración, ¡Pero no lo soy, ni mucho menos, maldición! Soy una dama, ¡Toda una dama! Puedo controlar mis nervios y mi compostura de buena gana en casi todas las situaciones posib...
