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     Los domingos para mi eran dias perdidos, salvo en vacaciones y hoy . Es decir, durante la semana los dias pasaban lentos y rutinarios: madrugar, lo cual odiaba con cada célula de mi cuerpo; ir al instituto y no despertarme del todo hasta la segunda o tercer hora, quizas dormir en la primera ; almorzar con mis amigos, definitivamente la mejor parte ; volver a casa o ir a clase de gimnasia según el día; hacer una hermosa y larga siesta por la tarde ; hacer mis tareas, quizas juntarme con mis amigos a hacer algun trabajo; y volver a acostarme exhausta. Pero luego..luego llegaba el glorioso viernes. Definitivamente mi dia favorito de entre todos los dias. Solía programar alguna salida o incluso quizas ir a alguna fiesta. Al igual que el sábado, donde me la pasaba tonteando en mi casa la cual amaba llenar de gente. Esto último claramente cambió cuando mi padre empeoró su situación de salud. Pero mis amigos fueron el mejor apoyo que jamas pude haber pedido y recibido. Los extrañaba realmente demasiado.  Ya luego llegaba el maldito último dia de la semana donde me la pasaba tirada mirando alguna serie o releyendo alguno de mis libros favoritos, sin hacer nada realmente productivo.

   En fin, me obligué a dejar de lado mis pensamientos para abrir los ojos y observar el reloj que se encontraba en mi mesita. Sonreí al ver que eran las 11.55 am de un domingo que hoy para mi, era un dia mas de descanso y preparación mental para comenzar mañana en un nuevo Instituto. Siempre fui una persona alegre, divertida..algo asi como el payaso del grupo. Luego de la muerte de mi padre, todo eso se esfumó. Seguía en mí cuando estaba junto a personas de confianza, como claro lo eran mi madre y Niall. Pero tenía miedo, no sabía como hacer amigos. Sobre todo considerando lo reservada que me habia vuelto, y lo mucho que me costaba llegar a ese grado de confianza que me permitiía ser yo misma.

  Luego de una larga, placentera, caliente y relajante ducha bajé a comer, ya me rugía el estómago como a un león. Y por algún motivo, me sentía bien hoy. Quizas sea por mi victoria de anoche, sonreí al recordarlo. Pensé en mi vecino, pero no recordaba como lo había llamado su amigo. De todas formas, no me importaba como se llamaba, era un cretino... atractivo debo admitir, pero cretino al fin.

- Hija... Liv ! - dijo mi mamá subiendo su voz y sacándome de mis pensamientos.

- Qué?- dije a la defensiva, como si ella supiera en lo que estaba pensando.

- Qué piensas?

- Qué pienso de qué?

- No estabas escuchando lo que te estaba diciendo?- Ups, parace que no.

- Em no , lo siento má. Qué me decias?- dije ahora con una inocente sonrisa al tiempo que tomaba mi lugar en la mesa y comenzaba a comer. Niall se rió de mi, por lo que lo patié por debajo de la mesa.

- Maldita zor..- se quejó porel golpe.

- Niall James Horan! - lo retó mi madre por el apodo con el cual me llamó. A mi realmente no me importaba, solíamos insultaros bromeando. Me echó una mirada de despreció y nos sacamos mutuamente la lengua. Eramos algo infantiles si, pero lo amaba y siempre alegraba mis dias, incluso con nuestras peleas tontas.- Te estaba diciendo que pensaba que hoy podríamos ir a..- sonrió sin terminar la frase.

- Qué mamá? Qué cosa!? - le dije ansiosa, sabía que me lo hacían apropósito ya que estaban riéndose de mi.

- Ir a ver un auto..

- Pero no iban a traer tu auto de Irlanda hoy?- la interrupí confundida.

- ..para ustedes- terminó la frase. De la emoción me caí de la silla golpeando fuertemente mi cabeza con el piso. Estallaron en una carcajada, pero no me importó. Me levanté de un salto sobando mi cabeza con dolor pero, aún asi, con una sonrisa extendiéndose por mi rostro.

Forbidden /H.S/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora