Aquí estoy

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Una gota, de entre tantas que se encontraban en su frente, bajo, deslizándose por su nariz, hasta perderse en la punta.
No sabía cuánto llevaban, pero estaba harto, sentía dolor, ni siquiera le importaba la vergüenza que podía llegar a sentir en esos instantes, aunque no era tanto porque sólo estaba con ella.

De nuevo ella tomaba su pierna izquierda y la flexionaba hacia él, era una simple acción, jamás hubiera pensado que doliera tanto. Las primeras veces, como con el medimago no podía evitar arrugar su cara en una mueca de dolor, en especial porque lo tomaba por sorpresa, después de un tiempo el dolor seguía igual, pero ahora podia controlar sus expresiones.

Cuando terminaron ella sonrió y se acercó para acariciar su rostro. Se sentó a su lado.

H:Ya está, fue más fácil de lo que pensé,¿cómo te sientes?
Él levantó a sus hombros en forma de respuesta. Parecía muy entretenido viendo algo, no la miraba a ella
H:¿qué se te antoja para comer?
S: lo que quieras
H:severus...
Ahora acarició su mano

Él parpadeo una vez y volteó a ver su rostro, no esperaba que se acercara lentamente y la besara, su primer beso desde quién sabe cuando, ya ni siquiera recordaba.
Cuando se separaron se vieron a los ojos, era como si no hubieran tenido ninguna pelea en los últimos días.

S:Lo que tú quieras está bien
H:Bien, pero me ayudarás a prepararlo

Se levantó y casi casi lo obligó a que se subiera a la silla de nuevo, no pensaba dejarlo como siempre a solas para que pensara en quién sabe qué, era mejor mantenerlo ocupado y que mejor estando juntos.

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A veces se le quedaba viendo  cuando estaba en la silla de ruedas, él lo odiaba, lo aborrecía, pero no era tan malo, no comparado con otras cosas.
Ya no podía verlo así, le dolía, él estaba iracundo y no lo ocultaba, no podía con tanta rabia como antes, ya no quería guardar nada, por eso sabía que disfrutaba estar solo, desahogarse solo, a veces era bueno estarlo y pensar todo sin que te vean.

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H:¿qué piensas de Milo? Es bueno ¿no?
S:no es tan...estresante, como los demás.
Ella sonrió, pero poco después su semblante cambió a uno serio.
H:esto era a lo que se refería Lily, las repercusiones...no fueron contra mi. - susurró.

Él ya lo sabía, lo había pensado cuando supieron la noticia.

S:algo bueno tenia que haber.
H:¿bueno?
S:estás bien.
H:esto no es bueno, de ninguna manera.

Miraba sus manos, ahora más que nunca, no hablaba, a menos que le preguntara algo, siempre contestaba corto, excepto en las peleas.

H:te vas a recuperar, tal vez no sea rápido, pero lo harás.
S:sabes, sería mejor que no repitieras eso tan seguido, me esta cansando.

Ella se levantó enfadada.

H:me tiene arta tu actitud. ¿Por qué eres...-
S:¿así?-lo completo- siempre he sido así...sino te gusta Granger, no tienes que estar conmigo.
H:idiota...-camino hacia la habitación- aunque no quieras que esté aquí, me quedaré.- subió las escaleras para ir a la habitación.

Él se quedó en la sala. Cerró sus ojos un segundo.

S:estás mejor sin mi- quería creerlo y por ello, se lo repetía.

Todo estaba en silencio, sólo por eso pudo escucharlo.

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Escuchaba ruido, no demasiado. Rápido se quito la lágrima que bajaba por su mejilla y permaneció con los ojos cerrados.

Cuando logró llegar a la habitación, la vio acostada, dándole la espalda a la puerta.
Cuando menos lo esperaba escucho el vidrio rompiéndose, seguido de una maldición.

No podía fingir que no lo escucho. Volteo y lo vio sosteniendo su mano.
Se levanto y se acercó con cuidado para no pisar los cristales del vaso.

Tomo su mano y la vio con un corte en la palma, no entendía como se pudo haber cortado. Ambos la observaron, de pronto la herida comenzó a cerrarse, y quedo limpia, como si nada, ella no lo había hecho, levantó la mirada y lo vio a los ojos.

No tenía idea de que tenía los ojos hinchados. Él suspiro en silencio, estaban demasiado cerca, soltó su mano despacio y se giró para volver, pero sintió como él alcanzó a detenerla agarrando su mano.

Parpadeo lento y giró. La veía profundamente  con esos ojos, que siempre pensó que eran hermosos. Sintió como la jalaba suave para que se acercará. Así lo hizo, sabía que era demasiado testarudo y orgulloso, pero lo conocía lo suficiente para saber que intentaba disculparse.

La tomo de la cintura e hizo que sentara en sus piernas.  Acaricio su rostro, no despegaba su mirada de sus ojos.
Fue ella quien se acercó para besarlo, despacio y suave.
Él se separó y junto sus frentes.

S:Lo siento.

Una pequeña sonrisa adorno el rostro de Hermione, y volvió s besarlo, esta vez con un poco más de fuerza, siendo correspondida con algo más de intensidad. Se separaron por aire, ella bajo de sus piernas y jalo la silla para acercarla a la cama. Lo levito para recostarlo y en seguida subió encima de él para besarlo.

Todo parecía tan normal. Se sentían felices, hasta que el tomo las riendas de la cordura cuando la vio lamer su estómago y sintió su mano en sus testículos, trago saliva y hablo.

S:Hermione...detente, yo...no puedo.

Ella entendía su miedo, pero sólo había una forma de comprobarlo.

H:relajate...-susuro en su oído, él sintió afianzava su agarre en sus caderas.

Pero después de un rato nada pasó y él parecía de nuevo molesto.

H:esta bien, a todos les sucede, supongo.
Su rostro decía todo y sus palabras no parecían ayudar.
H:Severus- lo llamo y le sorprendió que volteara- te amo-

Y beso su mejilla, para después acostarse a su lado para abrazarlo y dormir. 

Te salvaréDonde viven las historias. Descúbrelo ahora