Capítulo 8: Sin argumentos

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Si me acabo de despertar quiere decir que la noche anterior conseguí dormir un poco, pero no mucho ya que mis ojeras lo muestran.

9:48. He quedado a las 11 así que no tengo mucho tiempo, Iván ya esta levantado y sentado mirando mapas de la ciudad.

-Buenos días, tienes una pinta horrible.- Que bonita forma de empezar el dia..

-Buenos días, gracias lo he hecho aposta.

-Y una mierda, ¿que hiciste anoche? eh.- Se lo que está pensando y no no no.

-Nada de lo que tu estás pensado.- Agarré mi ropa limpia y me fuí a la ducha.

-¿Hoy también vas a quedar con la inglesita?

-Pues si, oye, ¿que crees que estarán haciendo los Griefens ahora?.- Le pregunté para informarme del nivel de engaño que tenía.

-Y yo que se, a demás eso no importa ahora, tu vas a ligar y a quitarte ese olor a oso mojado que llevas.

-Gracias, yo también te quiero.

-Y yo y yo, por cierto, si quieres esta tarde os dejo la habitación libre, ya sabes...- MI AMIGO ES UN SALIDO MENTAL.

-¡NO IVÁN!- Le grité, algunas veces me gustaría quitarle la tontería. Lo que me molestó de ese comentario era que se refería a Abbie a pesar de que él no lo sabía.

La ducha fue rápida y muy fría ya que necesitaba aclarar la mente. Salí con los vaqueros rojos puestos, el reloj marcaba las 10:23. En mi maleta estaba aquella camiseta blanca con una cara sonriente roja que estaba como desangrada.

-Das miedo con esa camiseta.

-¿Que le ves de terrorífico a esto?- Contesté señalando la cara.

-Por que ahí dice claramente: Voy a por ti, espérame esta noche. -Bueno no sabía si tomarme eso como algo terrorífico o pervertido. 

Así que solté una risa y él me miro raro. Después de peinarme y echarme un poco de colonia salí a las 10:48 del hotel con Iván, según él quería dar una vuelta por allí, yo sinceramente, pensaba que quería espiarme o hacer alguna de sus locuras.

Al bajar del autobús Iván se fue por la derecha y yo recto dirigiéndome a los leones.

Allí estaban los leones con las alas doradas y yo... 11:03 ella aún no estaba, intentaba tranquilizarme ya que eran únicamente 3 minutos pero para mi eran horas. Esos 3 minutos son 3 minutos menos que podría estar mirándola, hablándole, sonriendole o incluso besándole. El último pensamiento hizo que sonriera al aire, me encantaba pensar en ella y en cosas que podríamos hacer juntos. 

Dar vueltas era lo único que se me ocurría para no hacer que los árboles salieran volando. Los de Faith podíamos hacer que los árboles saliesen volando pero los de Grief tenía la habilidad  de arrancarles las ramas y lanzarlas, tenían poderes diferentes a los nuestros pero sirven para casi lo mismo.

 11:14 ya no podía más, ¿estaba nervioso? Si lo estaba, eso quiere decir que puedo perder y que todos mis intentos para relajarme no han servido para nada.

Eran y cuarto, yo estaba mirando el cielo como he hecho en los minutos anteriores cuando de repente una rama aparece sobre volando el cielo. Esto no es posible, no es posible, no es posible esas palabras me taladraban la cabeza. Solo había una explicación para eso y era que había un Griefen cerca.

Pensé caí de pronto en la cuenta de lo que me dijo Abbie: Hay más como yo. Salí de ese instante pensativo para decirle a mis piernas que corriesen lo más rápido posible.

Concurso Literario Elementales: FaithDonde viven las historias. Descúbrelo ahora