Capitulo 28
Narra Louis
Cuando les pedí mi ropa a las enfermeras, lo aceptaron, ya que en sí, ir a la cárcel era difícil y por obvias razones no iban a llevarme en bata de hospital.
Habían lavado mi ropa, y ahora estaba limpia y sin sangre.
Me habían dejado cambiarme, pero obligatoriamente tenía que estar alguien presente, así que el agente Monroy, se había quedado en mi habitación.
-Disculpe, pero me da vergüenza igual, y no se yo si usted sea gay, pero yo no… ¿se podría voltear?
Sonreí ante su cara de enfado, pero al final acabo volteándose. Idiota.
Me coloque mi pantalón entubado negro, pasando lentamente por las cortadas, le seguí con la camisa cuello en V color blanca. Cuando estuve así, saque el papelito de Zayn y lo metí a mis pantalones. Me puse mi converse y chifle.
Inmediatamente el señor volteo a verme.
-Disculpe, cuando me desnudaron descaradamente… ¿no tenía un oso con una piedrita rosa en mi cuello?
-Lo tienen en la recepción, ¿lo quiere?- asentí lentamente, al momento el señor mando a llamar a alguien- Liam hazme el favor de ir por el collar, está en la recepción.
Aquel chico de pelo castaño asintió y salió de la habitación.
Minutos después el chico llego con la frente perlada en sudor.
Me habían vuelto a poner las esposas y estaba sentado en la camilla, así que aquel chico se acerco a mí, y coloco el collar en mi cuello, sentí como metía algo en uno de mis bolsillos, me alarme pero tenía que disimular. Algo me daba la impresión de que no era nada malo.
De nuevo me dejaron solo en la habitación.
-haber- saque el papelito que aquel chico de pelo castaño había metido a mi bolsillo y lo leí. Leer con esposas agarrando mis muñecas era tan incomodo, que varias veces tuve que descansar los brazos, pero al final, no pude hacer otra cosa que sorprenderme.
Antes de que pudiera reaccionar a las palabras de aquella carta, alguien toco la puerta, pero al parecer sin importar mi respuesta aventaron la puerta, y cual bala metí aquella dichosa nota de nuevo a mi pantalón.
-Louis!
___ corrió hacia mí, iba tan linda como siempre, solo que una tela gruesa rodeaba su panza y espalda.
-amor…
Si hubiera podido agarrarle el rostro lo hubiera hecho, igual si yo no lo hacia ella sí, agarro mi cabeza y coloco sus labios en los míos. Por unos segundos disfrute de ese beso, que sería uno de los últimos.
Rodeo mi cuello delicadamente, por eso de la cortada que estaba allí, y se pego a mí.
-dime que es mentira…
-¿Qué?
-que te vas…Y me dejas!- lo medio grito.
-___ tengo que hacerlo…amor, no pienso ir a la cárcel, no puedo y no quiero, lo siento pero… ya lo dije.
Ella empezó a llorar y cayó al sillón de al lado, me hubiera parado, pero no podía. Oculto su rostro en sus manitas y solo se escuchaban sus sollozos.
-___ por favor, no llores, me partes el corazón cuando lo haces… solo entiéndeme…
Se paro del sillón y volvió a venir hacia mí. Me abrazo, beso mi mejilla y por unos segundos observo el oso que llevaba en mi cuello.
Sonrió tiernamente y estampo sus labios a los míos, segundos después habíamos empezado un beso que definitivamente no era de amor.
Trato de aventar mi camisa pero por las esposas no lo logro, termino nuestro beso y otra vez bajo su boca a mí pero esta vez a mi cuello, daba pequeños chupetones y mordiscos, yo trataba de contener los gemidos que querían salir de mi boca descontroladamente.
Sentí como bajaba de nuevo, esta vez a mi pecho y estomago y por millonésima vez los gemidos amenazaban con escaparse. Sus besos y caricias pararon en la hebilla de mi pantalón. Maldita sea con eso y “eso” ya estaba feliz. Mierda
-___ no lo hagas…
Sus manos rodearon las esposas y con un sutil movimiento aquellos círculos de metal cayeron al suelo.
-pero que… ¿porque tienes las llaves?
-cállate… -agarro mi cabeza por segunda vez y volvió a estampar sus labios a los míos y en esta ocasión mi camisa salio volando hacia algún rincón de la habitación.
Esta vez yo fui el que la jalo más a mí y en unos cuantos segundos yo la había volteado, ahora yo estaba encima de ella.
-no te lastimas así? Tienes cortadas como muñeco vudú…
-cállate y bésame ___, no estoy para reclamos…
Ella hecho una risilla pero así lo hizo, ahora fui yo el que bajo los besos, y como ella me detuve en su hebilla. Sonreí cuando sentí sus manos alrededor de mi cuello y una mano aferrando mi cabellera.
-y si alguien nos escucha?
-___, te aseguro que ellos ya han visto alguna escena “tres x” alguna vez, qué más da que la vean en vivo y en directo?
Volvió a reír, y no pude evitar el subir y besar esa acaramelada boca. Los besos cada vez eran más rápidos y las caricias mas deseosas. Metí una de mis manos en ella, preparándola para lo que yo ya no podía aguantar. Nuestros gemidos terminaron por combinarse en una cacofonía y en cuanto menos lo espere yo ya estaba en ella.
Después de unos minutos interminables salí de ella antes de que explotara en ella. No iba a cometer el error de dejarla embarazada de nuevo.
-Louis…
-Mmm?
-porque?
-porque qué?
-porque no…
-porque no me corrí en ti?- ella asintió- porque… no quiero cometer el error de no ser el padre que aquel niño necesita…y porque ser padres a los 17 míos y 16 tuyos es… aterrador.
Ella agacho su mirada y con un gesto suave la volví a levantar.
-Tú tienes que seguir con tu vida, y yo no soy el indicado para seguirla contigo. Tú eres una dulce chica, y te juro que serás la única para mí.
Pasaron los minutos, los dos ya nos habíamos vuelto a vestir.
-Señorita Malik, es hora de que se vaya…
Aquel policía empezaba a hartarme, maldito Monroy Macaroy. Reí mentalmente.
____ Beso mi mejilla y con lagrimas en los ojos salió de la habitación.
-Tomlinson, como te quitaste las esposas?
-ah, es que… eh, no sé, se cayeron? La ley de la inercia puede ser muy engañosa a veces.
-no te hagas el chistosito conmigo, en pocos minutos serás llevado a tu futuro hogar imbécil.
Reí- Ya lo sé, no le parece fantástico?
Aquel señor se volteo pero antes de que pudiera salir le grite.
-Puedo ir al baño?
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