—Buenos días—escuché la dulce voz que nunca en mi vida iba a olvidar jamás. Esa voz que tanta alegría y satisfacción me causaba al escucharla.
—¡Bastian!—sonreí cuando vi a Bastian sobre mi, estaba sonriendo, me iba a levantar cuando sentí mucho dolor en mis costillas, cuello, pierna, brazo y cabeza.
—Con cuidado, que te has dado unos fuertes golpes—dijo ayudándome a sentarme en la cama.
—Creí que ibas a regresar el Lunes—dije aún con dolor en mi cuerpo.
—Hoy es Lunes dormilona, y ya es tarde—. Me sonrió de la forma en que solo él sabe hacerlo.
—¡¿Dormí dos días?!—dije asombrada ante lo que oía. ¡Había dormido dos días, dos días!
—¡Con cuidado que estás mal!—me regañó.
—¿Cuál es el informe?
—Cuatro costillas rotas. Hombro derecho dislocado. Fractura en cuello. Brazo y pierna derecha con golpes muy fuertes, te advierto, tienen moretones muy grandes y feos, no te asustes al verlos. Tu muñeca tiene un esguince. Y, por último, una contusión en la cabeza, por eso te desmayaste. Creo que no te salió mucha sangre, pero te llevaste un golpe muy fuerte. Gracias a Dios sigues viva, Nora.
¡Santísimo Dios!, ¿en verdad tenía tanto? Noté que tenía algo en mi cuello que no se que era, tal vez porque mi cuello había sufrido mucho, y me dolía al mover mi cabeza. También tenía el brazo vendado.
Me dolían las costillas. ¡Cuatro costillas rotas!, y también sentí un fuerte dolor de cabeza, al tocarla, sentí una venda alrededor de esta. También me dolían las piernas y brazos, hombros y muñecas. ¡Qué estupidez había cometido solo porque habían herido mi orgullo!
—¡Me duele todo! —suspiré con mucho dolor. Ni siquiera podía bañarme bien.
—Nora...
—¿Sí?—noté que me miraba preocupado de arriba a bajo.
—¿De verdad te resbalaste o pasó algo más?—preguntó con un semblante muy serio.
—Yo...—no podía decirle la verdad, debía mentir nuevamente —¡Yo no recuerdo nada Bastian!, ¡no recuerdo cómo pude caer!
En ese momento empecé a "lloriquear" de dolor. Pues de verdad me dolía. Nunca había estado tan lastimada, padre nunca me había dado golpes que se asemejaran a estos.
—¡Te creo Nora, con cuidado!—me dijo sonriente pero preocupado ayudándome a poner en pie.— Ha de ser por el golpe en la cabeza—. Sonrió al verme en pie.
—¿Quién me trajo aquí?—pregunté. Quería saber si fue el bastardo del demonio Piszczek, o alguien más.
—El señor Piszczek fue tan amable de traerte cargada con mucho cuidado aquí.
¡No podía ser ese bastardo!, ¡ahora le debía dos cosas! ¡Maldigo la hora en que él vino a esta casa!
—¿Desde cuando no me he bañado?—quise cambiar de tema.
—Desde el día en que te pasó ese accidente.
—¡He de apestar a cebollas!—dije con burla y asco. Bastian solo rió un poco—. Anda, ve a llamar a nana para que me ayude a bañar.
Bastian eso hizo, fue a llamar a nana, que por alguna razón estaba en la planta de abajo, por lo que yo tuve que seguir esperando un poco más de tiempo.
—¡Nana!, ¿dónde estabas?—pregunté con el ceño fruncido.
—Disculpe señorita Nora, estaba viendo lo que se iba a servir de cena. Pero ya estoy aquí—. Respondió muy alegre —¡qué bueno que ha despertado ya!
ESTÁS LEYENDO
REDENCIÓN
Paranormal"Dicen que cuando el ángel cayó, el demonio se elevó" Ella amaba las tragedias, pero nunca se imaginó que su vida se convertiría en una. En medio del siglo XIX, Nora es sumergida en mundo donde ángeles, demonios, brujos y gente perversa serán su pan...
