Abrí los ojos y de inmediato reconocí el techo de color dorado y las sábanas color vino: era mi habitación.
No sé ni en qué momento llegué ahí, lo único que recordaba era lo de anoche... ¡Ah anoche!
—¡Anoche!—suspiré en tono pícaro, pero no me di cuenta que lo dije en voz alta.
—¿Anoche?—se acercó Eva que pasaba cerca de la puerta de mi habitación, que estaba abierta —¡Debiste haber sufrido mucho anoche!
—Sí...—susurré recordando también el incidente con el viejo al cual odiaba ya. ¡El viejo van Dyk!
—Hermanita—entró impetuosa en mi habitación para tirarse a un costado mío, yo solo me senté en la cama—¡Fuiste desdichada, buena Nora!
—¡Ese viejo me insultó frente a los poderosos de Pomerania!—me lamenté y Eva me abrazó. Bien hecho. Me encanta eso.
Pero alto ahí, cuando Eva me abrazó noté que llevaba un camisón sin mangas, ya no llevaba mi vestido morado que me había regalado el... Bastardo. Y si regresé con el señor Piszczek de "el lugar donde comenzamos de nuevo", quería decir que... ¡Me había desnudado para ponerme el camisón! ¡Por Dios!
—¡Norita!—me abrazó aún más—hermanita, el señor Piszczek fue tan bueno al defenderte frente a todos esos buitres.
—El señor Piszczek —suspiré hondo—, la verdad es que sí fue bueno—dije seria al notar que puse cara de estúpida al suspirar.
—Fue una total impertinencia por parte del señor van Dyk hacerte pasar por ese ridículo. Te juro Nora, te juro que yo solo quería que el señor Piszczek le lloviera a golpes, pero él no es así.
—Él es muy pacífico.
—¡Y muy guapo también! —comentó poniendo una cara de tonta, peor que la que seguramente puse yo.
—¡Eva!—la regañé.
—¿Estás celosa?, ¡estás celosa!—gritó con emoción.
—¡Por supuesto que no!—elevé mi voz, sabía que eso estaba prohibido, así que callé un momento.
—¡Ah! No me niegues que es muy guapo, ¡es el hombre más guapo que yo he visto en mi vida!—sonrió tapándose la cara, ocultando su expresión de tonta.
—Está bien, no lo niego, es guapo—acepté—. Pero al menos no pongo cara de tonta al pensar en él.
—Ni siquiera debería de hacer eso ya—suspiró con más emoción que antes.
—¿Por qué?, ¿pasó algo?
—¡Pasó todo Nora!—volvió a suspirar, ya me estaba hartando.
—¡Dime pues!—insté con curiosidad.
—Al parecer la noche de ayer no fue tan mala para todos—se mordió el labio inferior, ¿en verdad Eva Keselowski hizo eso?—. ¡Ayer conocí al hombre de mi vida!
¡Por fin! ¡Dios escuchó mis plegarias! Creí que iba a ser una solterona de por vida.
—¡Te felicito!—dije sorprendida.
—¡Gracias!
—¿Quién es?
—Es un hombre de la región del Bajo Rin. ¡Es tan guapo Nora!, pero no como el señor Piszczek.
—¿Cómo es?—pregunté.
—Muy guapo—le di una mirada como esas que da padre—castaño, de ojos grises y es alto.
Eva siempre tan simple en la descripción de las personas.
—Me describiste a padre—dije con asco.
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REDENCIÓN
Paranormal"Dicen que cuando el ángel cayó, el demonio se elevó" Ella amaba las tragedias, pero nunca se imaginó que su vida se convertiría en una. En medio del siglo XIX, Nora es sumergida en mundo donde ángeles, demonios, brujos y gente perversa serán su pan...
