Pérdida.

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-Pensé en el beso mientras miraba de reojo a Itachi, pero bueno, eso ya es cosa del 'pasado' . Yumiko se fue despertando poco a poco, preguntándose que qué había pasado.- Descansa, cariño. -Susurré mientras le acariciaba el cabello, dándole un beso en la frente.-

Al final pensaré que eres madre de verdad. -Dijo Sasori mirándonos a la niña y a mí.-

Eso parece jaja. -Cogí a la pequeña en brazos, llevándola a la cueva mientras que los demás se quedaron en el lago. Parece que los problemas no habían hecho nada más empezar. En la cueva me encontré ocho ninjas, pensé que serían compañeros de los otros.-

Acabaremos contigo. -Se dirigió hacia mí tirándome una bomba de humo, rápidamente la disipé. Yumiko se volvió a dormir antes de llegar al lugar de batalla. No sabían dónde estaban los enemigos, podían esconder su chakra; uno me asaltó por la espalda, tirando me al suelo, por suerte hice que Yumiko estuviera segura en una cúpula de viento. Hora de ponerse seria.-

Malditos... -Susurré quitándome al ninja de encima, haciendo aparecer mi katana en mi mano. Se abalanzaron los ocho contra mí, lanzándome kunais. Los desvié fácilmente y me dispuse a atacar, lo esquivaron. Los ocho eran fuertes, de rango Jonin diría yo.-

Nos divertiremos contigo. -Sonrió uno mostrando sus colmillos. ¿Qué diablos era? Aumentó su velocidad, estrellándome contra la pared mientras me sujetaba del cuello. Me liberé hincando dos de mis dedos en sus ojos, dejándole casi ciego.- ¡Me las pagarás! -Gritó con furia dándome puñetazos sin parar, pocos podía esquivar pues estaba acorralada. Moví rápidamente la katana, clavándosela en el pecho.-

Game Over. -Susurré mirándole fríamente. Mi cuerpo estaba lleno de moratones. Los otros siete vinieron hacia mí, riendo, me preparé.- ¿De qué os reís? Vuestro compañero está muerto. -Dije notando algo extraño.-

¿Segura? -Preguntó uno de ellos. Unas manos me agarraron de los tobillos, dejando me caer, de nuevo, colocándose, al que yo creía muerto, encima de mí, en mis espaldas. Fue entonces cuando me di cuenta que el que había asesinado era un clon.-

“Mierda” -Dos me agarraron de las manos y otros dos de las piernas, mientras que el que estaba encima mío me sujetaba todo el cuerpo. Los demás restantes me enseñaron una katana.-

¿Ves esto? Lleva un veneno. -Me intenté mover, pero me apretaban más mis articulaciones y cada vez mi cúpula se hacía más débil.-

¿Mamá? -Preguntó desde dentro mientras veía como la cúpula desaparecía. Pronto se dio cuenta de la situación, paralizándole el miedo. Uno de los ninjas me clavó la katana en la mano, dando un grito de dolor, llamando la atención de mis compañeros.-

La próxima será en un órgano vital, para que tengas una muerte dolorosa. -Amenazó dejando me la katana clavada, sacando otra. La alzaron, dirigiéndola a mi estómago. Yumiko no pudo más, y se abalanzó contra el ninja, tirándolo al suelo.-

¿¡Qué haces Yumiko!? ¡Huye de aquí! ¡Rápido! -Dije desesperada, empezando a sentir el efecto del veneno. Supuse que no era muy efectivo, pues para matar a una adolescente se necesitaba inyectar más y podría matarla alrededor de una semana sino se trataba antes.-

-Yumiko intentó defenderme, pero poco le duró. El ninja le clavó la katana cerca del corazón, cayendo al suelo su cuerpo, casi inerte.- ¡¡NOOO!! ¡YUMIKO-CHAN! -Grité a todo pulmón apareciendo mis compañeros por la entrada, observando lo que pasaba. Sin dudar se deshicieron de todos los enemigos, les llevó algo de tiempo, mientras yo examinaba a la pequeña.- No, Yumiko, aguanta, pronto sacaré el veneno.

Deja lo madre. -Dijo con una voz débil mirándome con una leve sonrisa.-

Deja de decir tonterías, tu hermano vendrá pronto a por ti, debes ponerte bien. -Yumiko rió, cerrando los ojos.-

Sé que mi hermano está muerto, lo sé, pero en ese momento no lo quise aceptar, no podía. -Me destruí por dentro, emanando de mis ojos lágrimas.- Moriré sabiendo que te he protegido. -Finalizó Yumiko cerrando los ojos.-

¡No! ¡Yumiko-Chan! -Me aferré fuertemente a ella, sin parar de llorar y emitiendo sonidos dolorosos. Los demás Akatsuki nos observaban con lástima, mientras que Itachi se puso a mi lado, observando al cuerpo con menos de un minuto de vida en mis manos.-

Papá, cuida de Mamá. -Pidió mientras su corazón cesó de latir, haciendo que mi llanto aumentara, abrazando a su cuerpo, inerte.-

Kaoru... -Susurró Itachi abrazando me fuertemente, mientras me acariciaba el cabello.-

-Después de unos minutos me calmé, no del todo, pero me calmé. Me levanté yendo hacia el bosque con Yumiko en mis brazos. Le hice una pequeña tumba, dejándola en el hueco con unas flores en las manos.- Yumiko-Chan... -Susurré su nombre por última vez, dejando caer una lágrima mientras la enterraba.-

Tenemos que prepararnos para la guerra. -Dije seria mientras en mi rostro se veían marcas de haber llorado. Los demás asintieron. Al llegar a la cueva me traté rápidamente el veneno, contrarrestándolo.-

El Mundo Ideal De Kaoru. | Naruto Shippuden |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora