Cocina y peluquería

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Había pasado una semana desde que Hermione se fuese a cenar con sus amigos. Los días habían transcurrido sin novedad alguna.

Era sábado por la mañana y la chica se había levantado llena de energía.

- Malfoy, despierta.- Pidió la castaña zarandeándolo en el sofá.

- ¿Qué quieres, pesada?- Preguntó el chico todavía con los ojos cerrados.

- Quiero que te levantes.- Admitió sin dejar de moverlo.

- ¿Para qué?- Interrogó molesto, abriendo los ojos de color gris que conseguían dejar sin aliento a la leona.

- Hoy voy a aprovechar para enseñarte a cocinar.- Anunció entusiasmada.

- ¿Y tiene que ser ahora?- Preguntó sentándose en el sofá con hastío viendo que la chica no parecía tener intención de rendirse.

- ¡Pues, claro!- Exclamó cogiéndolo de la mano y tirando de él para que se levantara.- Vamos, levanta y aséate. Tu primera lección será preparar el desayuno de hoy.

- Maldita seas, Granger.- Dijo, todavía con voz somnolienta, mientras entraba en el cuarto de baño.

- Sí, Malfoy. Lo que tú digas.- Comentó dándole la razón como a los locos, sin tomarse a pecho el comentario del rubio.- Pero no tardes.

***

Pasaron un buen rato en la cocina. Hermione enseñó al chico cómo encender y apagar el fuego, cuáles utensilios de cocina son los más habituales, cómo hervir agua y cómo calentar comida en el microondas.

- De momento lo estás haciendo bastante bien.- Reconoció la muchacha con expresión orgullosa, cuando ya habían terminado de desayunar.

- Por supuesto, Granger.- Mencionó él también con orgullo.- Soy un Malfoy. Todo se nos da bien.

- Vaya, que modesto.- Comentó la chica con sarcasmo.- A ti no te hace falta que te adulen, te bastas y te sobras tú solito. Bueno, ahora vamos a preparar algo para comer más tarde. Voy a enseñarte a hacer algo de pasta y una rica salsa de carne picada con tomate.

- Granger, no me apetece seguir haciendo comiditas.- Dijo con tono cansado.

- Es recomendable que sepas cocinar, Malfoy. Si algún día tengo una urgencia en la clínica y no puedo venir hasta tarde, ¿qué harás? ¿Morirte de hambre?

- Puedo comer de lo que haya por los armarios. Galletas, cereales, pan... cualquier cosa comestible me servirá para aguantar hasta que llegues con mi cena.

- ¿Y si me pasara algo y ya no volviera nunca?

- ¿Por qué iba a ocurrir algo así?- Interrogó el rubio extrañado por la pregunta de la leona.

- Nunca se sabe.- Respondió alzando los hombros.

- Ya no estamos en tiempos de guerra. No tiene por qué pasarte nada.- Explicó tratando de convencerse más a sí mismo que a ella.- Pero si algún día viera que no vuelves acabaría marchándome de aquí. De nada me sirve quedarme en tu casa si tú no estás.- Confesó con indiferencia.

Hermione sabía que el Slytherin no lo había dicho con ninguna intención en particular, pero oírlo decir que sin ella no tenía sentido seguir allí, hizo que su pulso se acelerara ocasionando que sus mejillas se tornaran de color sonrosado.

Qué tonta eres, Hermione.- Se recriminó la chica con un pensamiento.- No te lo ha dicho en ese sentido y lo sabes. ¿Por qué te emocionas tanto?

Amor SecretoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora