Dicen que cambiar de aires es bueno, especialmente después de una gran perdida, sin embargo mudarse a un país nuevo parece un poco excesivo. O por lo menos eso es lo que piensan las trillizas Vázquez cuando su madre (que no han visto en años) las ob...
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Vivi
Conduzco a toda velocidad mientras el viento pega directo en mi rostro, hoy a comparación de otras veces, no lo disfruto como debería. Miles de recuerdos rondan en mi mente, vuelven una y otra vez... cada uno peor que el anterior.
Mis lágrimas salen y salen, no me molesto en detenerlas, no mas. ¿Qué sentido tiene? Ninguno, ya nada tiene sentido.
Ella lo hizo, hizo algo que juro jamás hacer, algo que sabia me lastimaría mas que cualquier herida. Ella contó ese secreto que juramos nunca revelar, sabia que me destruye tocar ese tema y aun así lo menciono.
Y yo se que no hice bien, que nunca debí referirme de ese modo al bebe porque no tiene la culpa, pero no puede evitar ver que ese "error" le costara mucho en un futuro. Tendrá que dejar la escuela, meterse de lleno a eso de ser madre, estar con Dylan aun no lo ame porque le querrá dar una familia perfecta a su hijo.
No. Eso es lo que yo no quería para mi hermanita... Yo quería que triunfara en su carrera. Hablando de carreras, tendrá que dejarlas al igual que las peleas, pero esta vez para siempre.
Bajo de la moto sabiendo que mi visión nublada en este momento me puede provocar un accidente. Además, ¿Qué mejor para despejarse que caminar?.
Me detengo frente a un horrible callejón, no porque desee hacerlo sino porque escucho algo raro... ¿Un gemido? Pero no de placer, de dolor.
Camino dentro de ese obscuro lugar escuchando cada vez mas fuerte los gemidos de dolor.
-De...dejame por favor. No mas.
Horrorizada entiendo lo que sucede y a solo unos cuantos pasos de llegar: me detengo. Los recuerdos de nuevo, esta vez mas fuertes, mas dolorosos. Me congelo en mi lugar llena de temores.
No... mi miedo no evitar que salve a alguien.
Sacando valor de no se donde me acerco al lugar, en donde un hombre golpea violentamente a quien parece ser un chico, desde donde estoy no puedo distinguir mas que un montón de cabello corto.
-No escuchaste imbécil, aléjate del niño en este instante.
Como era de esperarse no me hace caso y sigue golpeando al pequeño. El joven vuelve a pedir ayuda con una voz cada vez mas débil.
-Te dije que lo soltaras.
-Oblígame- responde con una sonrisa confiada, dejando de golpear al chico pero agarrando bruscamente el cuello de su camisa.
Sin pensarlo mas me le lanzo encima empujándolo. Logrando que se separe de golpe del joven, quien grita de dolor y se hace bolita en el piso.
El hombre se pone de pie al instante, me mira furioso e intenta ir con el pequeño. Se lo impido lanzándole una botella de cerveza, gracias a dios por el maleducado que dejo su basura en el suelo.