Fernando:
No sé por qué hiciste lo que hiciste. Cuando iba a avisarte que ya me iba de tu casa para el aeropuerto, noté que habías bebido, pero no dije nada. No necesitabas que te recordara que no estabas en tus cinco sentidos, así que decidí solamente irme.
¿Por qué tuviste que sujetar mi mano en vez de dejarme ir? Percibí tu aliento alcohólico y no pude sino sentir desconfianza de lo que fuese que querías decirme. Tu único argumento fue decirme que "los niños y los borrachos siempre dicen la verdad". Luego me besaste.
Fue un beso que no disfruté, porque no sabía si era o no real. Probé el sabor en tus labios; era mi vino favorito y, aun así, no me satisfizo. Luego, me soltaste y me pediste que lo olvidara, solo que no puedo hacerlo ¿Cuál es tu maldito propósito? ¿Confundirme? ¿Tenerme a la expectativa?
No debo volver a verte y, a la vez, quisiera estar contigo más que nunca. Supongo que lograste tu cometido.
Tu ahora compañero confundido
Adrián
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Aunque nunca lo sepas
RomancePequeñas notas que un chico escribe para alguien muy importante para él, sin esperanza alguna de que las vea. Basado en algunas experiencias personales y/o cercanas.
