13. Contradicción

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Hoy fue un día agotador emocionalmente. Creo que ya no me causas dolor, así que puedo escribirte en confidencia. Gabriel me pidió el favor de que saliera en una cita con él y con Eduardo para "demostrarle que no hay nada entre nosotros". Creo que ese objetivo falló miserablemente.

Eduardo hizo un escándalo bastante desagradable en el restaurant porque "Gabriel no dejaba de  verme" o que "no aprovecha lo que tiene" ¿Por qué saldría con alguien tan inseguro de sí mismo? Terminaron ahí mismo, en el restaurant pero lo curioso fue lo que pasó después ¡Comimos y reímos como si él nunca hubiese estado ahí! Como... antes.

Cuando Gabriel me trajo a casa, no pude evitar preguntarle si estaba enojado conmigo ¿Intercambian mensajes ustedes dos? Ya no me contestó. Simplemente me dio un beso en la frente y se fue.

Y aquí me tienes: dando vueltas en mi cama, preguntándome por qué él no está aquí acompañándome. Ya hay algo definitivo: lo necesito en mi vida. En este punto, tu eres más como el fantasma de un amigo: un par de oídos que uno no sabe si funcionan pero al que le habla con simple convicción de que así sea.

Adrián.

Aunque nunca lo sepasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora