Capítulo 4: Un nombre

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POV Marinette

La caminata en dirección al hospital fue silenciosa, pero para nada incómoda; también juntando el hecho de que estábamos comiendo los pastelillos que nos dio papá. Cuando llegamos al hospital él paro en seco y se quedó en la entrada unos minutos, ese lapso de tiempo parecía eterno así que rompí el silencio:

—¿Qué ocurre? —musité preocupada— ¿deberíamos entrar no crees?

—Se me ocurrió que... —mencionó con un evidente tono de preocupación mientras trataba de evitar mi mirada— ¿qué tal si hice algo malo?¿qué tal si te meto en problemas? Has sido muy buena conmigo y no quiero causarte más problemas de los que ya tienes ahora. Creo que lo mejor será que te vayas.

Al decirme eso por reflejo puse mi mano en su hombro, pero al hacerlo algo en mí hizo ''click'' como si él fuera una amenaza, como si me dijera a mi misma que debía alejarme de él, pero no hice caso pues no lo considero una amenaza. 

Se a portado tan amable conmigo que no podía hacerle eso. A pesar de no tener el traje de Ladybug mantengo mi amabilidad intacta y esta me dice que debo ayudarlo, por algo fui escogida para ser heroína.

—Lo dudo mucho pues eres muy amable y respetuoso sería una probabilidad entre mil —puse mi mano en su rostro para que me mire mientras trataba de levantarle los ánimos mostrando una sincera sonrisa—. Además necesitas que un médico te revise pudiste haber recibido un fuerte golpe en la cabeza.

—Muchas gracias Marinette eres muy dulce. —eso fue tan tierno de su parte. No pude evitar sonreír aún más.

—Apresúrate que mientras más rápido te vean, más rápido desaparecerán tus dudas. —me alejé un poco de él para ponerme a su lado.

Él solo asintió y entramos al hospital, enseguida lo atendieron. Las enfermeras me pidieron que me quede en la sala de espera en lo que atendían al chico. Él me miró un poco asustado pero volví a dedicarle una sonrisa para indicarle que todo estará bien. Asintió un poco con la cabeza y se dejó llevar por las enfermaras.

—¿Qué harás luego Marinette? —Tikki hablo repentinamente logrando que diera un respingo.

—Supongo que llevarlo a casa —dije a la par que abría mi bolso—, descansa un poco Tikki nos vamos a demorar aquí y será aburrido. Lo mejor será que permanezcas escondida, por aquí pasan muchas personas y podrían verte.

Asintió y se adentró en mi bolso. Yo me mantenía mirando el pasillo por donde se llevaron a aquel chico.


Luego de muchas pruebas el doctor llegó a la conclusión de que lo que le ocurre es un traumatismo cerebral y que lo más probable es que sea temporal, ah y que necesita mucho reposo

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Luego de muchas pruebas el doctor llegó a la conclusión de que lo que le ocurre es un traumatismo cerebral y que lo más probable es que sea temporal, ah y que necesita mucho reposo. 

Cuando salimos del hospital pudimos ver el bello tono rojizo anaranjado del atardecer, dando a entender que nos demoramos demasiado en el hospital.

De regreso pasamos comprando unas crepas para evitar un poco el hambre, aunque accidentalmente la caminata fue igual a la anterior, totalmente callada pero no incómoda, pues estábamos comiendo y es de mala educación hablar mientras comes. Cuando estabamosa un par de minutos de llegar a la panadería él se detuvo.

—Muchas gracias Marinette pero será mejor que me retire. —dijo con la intención de darse la vuelta e irse

—¿Qué?... —¿no tiene nada de sentido común o qué?¿a dónde planea ir?

—Ya te he causado suficientes problemas, no quiero agregar otro más a la lista. —¡Ja!, si supiera que me han pasado tantas cosas, que esto no es nada.

—Hey... —mencioné buscando la manera de que su mirada se pose en mi— no me has causado ningún problema, es más, disfrute de tu compañía. Además creo que lo mejor es que te quedes a comer, después veremos qué harás.

—Marinette... eres muy dulce. —sonreí por su comentario

—Gracias por el cumplido pero venga ya entremos...

En ese preciso instante recordé que aún no se como llamarlo, eso me hizo sentir muy incómoda, de lo que él se percató, hubo otro silencio incómodo. Al cabo de unos segundos el retrocedió, se llevo la mano a la cabeza y comenzó a murmurar algo que no podía escuchar, acto seguido dijo:

—Félix... —intenté acercarme pero levantó su rostro aun con sus manos en su cabeza—  creo que ese es mi nombre.

—De verdad —asintió y quitó sus manos de su cabeza—, ¿puedes recordar algo más?

—Solo eso —llevó su mano a su cabeza de nuevo para rascar la de manera nerviosa—, ese nombre sonó de la nada en mi cabeza.

—Bien, entonces... —tuve un pequeño escalofrío—  Félix entremos que ya esta haciendo frío, pero entra tú primero. Debo revisar algo en mi celular.

—¿Estas segura? —asentí con la cabeza—, esta bien note demores mucho que sería incomodo estar solo. 

Apenas entro a la casa Tikki salió de mi bolso.

—¿Qué ocurre Marinette? —escuché su aguda voz.

—Cuando toqué a Félix sentí un click en mi mente —movio su cabeza en señal de que no entendió— fue como un presentimiento. Sentí como si me advirtiera a mi misma que Félix es una mala persona.

—Pero Marinette, tu dijiste que confiabas en él. —era verdad pero aún así no pude evitar pensar en ello.

—Si, dije eso pero aún así me incomoda haber tenido esa sensación.

—Tranquila Marinette —se acercó a mi mejilla para abrazarla— tu eres fuerte y sabrás defenderte. Aunque no creo que sea necesario.

—Tienes razón Tikki —levante mis manos a la altura de mi pecho para que mi Kwami repose ahí— ¿qué es lo peor que podría pasar?

—Apresúrate Marinette Félix debe estar incomodo ahí dentro solo.

—Cierto —con una mano abrí mi bolso y dejé a Tikki ahí— no salgas hasta que yo te diga que es seguro.

—Claro Marinette —se acurruco para dormir supongo.

Entré y lo vi viendo los panes como si fueran la cosa más interesante del mundo. Carraspeé un poco para llamar su atención, cosa que conseguí y de paso también lo asusté pues dio un respingo.

—Oh, no te tardaste mucho. —miró en mi dirección un tanto avergonzado.

—¿Qué tenían de interesantes los panes? —dije burlonamente.

—No era eso —rascó su brazo en muestra de nerviosismo— es solo que huelen a recién hechos.

—Oh ya volvieron —salió mamá con una toalla secándose las manos— han de estar hambrientos, esperen un momento les sirvo la comida. Hasta eso vayan al comedor.

—Tu mamá es muy amable Marinette, tu eres igual —dijo  con una ligera sonrisa melancólica.

—Gracias, ahora... ¿qué esperas? —me miró sin entender al ver como caminaba dentro de la panadería— sígueme que tenemos que comer.

Enseguida reaccionó y empezó atrás de mi. Tal vez Tikki tenga razón y solo fue una equivocación mía. Pareciera que él no es capaz de matar a una mosca. O por otra parte, tal vez se porte así por su amnesia, sea lo que sea el tiempo lo dirá...  

Lost [MLB]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora