金秀; jimsu ⨾
Kim YoonGi es un príncipe que no respeta a las mujeres mirándolas solamente como objetos sexuales. Un día sus padres Kim SeokJin y kim NamJoon acuden a la ayuda de Park JiMin el príncipe de Busan, el cuál es conocido por ser un total cab...
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¿Qué había sucedido con exactitud?, YoonGi estaba sobre la cama con sus ropas mal acomodadas, sus labios rojos como cerezas y la respiración agitada. Recordaba que después de hacerlo ingresar a la habitación retomaron el tema de "desviar su atención", realmente YoonGi estaba muy curioso con ello aunque trataba de ocultarlo torpemente. Park por otro lado pensó en los padres de Kim cómo segunda opción de distracción ya que la primera opción fue "te enseñaré esgrima" lo cual solo hizo bufar al pálido. Al príncipe de Daegu solo le dio más curiosidad cuando escuchó a sus padres ser mencionados y entonces JiMin pensó demasiado bien lo que diría a continuación. No se conocían, tendría que tener cuidado porque no sabía cómo el pálido reaccionaria por sus palabras.
—Enamorarte. Esa es la mejor distracción que puedes tener.— YoonGi casi toma un objeto para tirárselo encima, había escuchado cosas tan absurdas en su vida pero jamás algo cómo eso, definitivamente lo que había dicho el príncipe de Busan había ganado. Kim cerró los ojos un momento aspirando algo de aire para no perder el poco autocontrol que poseía, cuando los volvió a abrir le regalo una mueca de fastidio a JiMin.
—¿Cómo se te ocurrió tremenda tontería?, por ningún motivo pienso enamorarme.— YoonGi literalmente tomó asiento en la cama que sería de Park solo para recuperarse de lo que había escuchado. ¿Enamorado él?, definitivamente no. Él no era de enamorarse. Nunca había sentido atracción sentimental por alguien.
—Piénsalo bien. Encontrar a alguien que solo quieras su atención. Dejarías de tomarle importancia a las demás cosas y personas.— JiMin trato de verse seguro ante su propuesta. Aunque en el interior quería abofetearse por haber dicho aquello, era obvio que con la actitud del príncipe de Daegu no era posible que se le cruzara por la cabeza el enamorarse, entonces JiMin pensó en un argumento más válido. —¿No miras a los reyes y quisieras algo igual o similar?, una relación de apoyo y amor incondicional.— Park también se sentó en la cama del lado contrario dándole la espalda. Estaba algo avergonzado por sus torpes palabras.
—No, no quiero y mucho menos deseo algo así. Tú mirarás a los reyes felices pero detrás de esa felicidad solo hay tristeza.— YoonGi suspiro también dándole la espalda, por un momento se sintió seguro hablar de esa manera, sin ser visto o juzgado directamente. —Eres de Busan, ¿no?, deberías de conocer el escándalo del reino de Daegu hace algunos, muchos, años.— JiMin no dijo nada, solo se mantuvo callado temiendo interrumpir lo que sea que habían formado, ese ambiente. —Soy el hijo de una reina que lo único que le importo fue meterse penes en la boca.— Soltó crudamente. —Mi madre a pesar de sus modales y buena familia resultó ser una chica de la cantina buscando sexo. Ni siquiera sé cómo el rey Namjoon encontró a alguien así.— YoonGi gruñó. —También mi abuela no fue una buena reina. Parece ser que todas las mujeres del reino de Daegu solo piensan en sexo.— Y ahí estaba la razón del comportamiento de YoonGi, JiMin sabia que había algo por lo que Kim se aferrara a ese comportamiento. Posiblemente él miraba a todas las mujeres cómo lo había sido su madre. —El rey Namjoon solo siguió con mi madre hasta tenerme. Después de unos años se fue dejando la corona. No sé si es correcto seguir llamándola mi madre o solo aquella mujer que me dio a luz. Sin títulos de por medio.— Haberle sacado esa información no había sido tan difícil después de todo. Aceptaba que no era consciente de la historia del reino de Daegu, nunca se entrometió en saber de los más reinos, más que lo básico, para él, el único reino que debía de tener toda su atención era el de Busan. Su amada y linda Busan.