El Coco

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El coco, cuco o cucuy es una criatura ficticia ubicada en la península Ibérica, caracterizado como asustador de niños, con cuya presencia se amenaza a los niños que no quieren dormir. La expresión cuco es preferida en Argentina, Bolivia, Chile, ​ Ecuador, ​ Panamá, ​ Perú, Puerto Rico, Uruguay y República Dominicana. 

En Portugal, España, Costa Rica, Colombia, México, Guatemala y Venezuela es conocido como el coco. En Brasil se utiliza cuca, en Paraguay cucu.

Origen

La costumbre otoñal e infantil de vaciar calabazas y tajar en su cáscara ojos, nariz y boca buscando una expresión severa, está lejos de ser una costumbre estadounidense importada. En Galicia y el norte de Portugal esta es una tradición ancestral que tiene raíces en el culto celta de las cabezas cortadas.

Para el nombre de este personaje y su caracterización se han sugerido muchas posibilidades, desde el latín coquus, 'cocinero', hasta el náhuatl kojko, 'daño'. El coco se representa como un fantasma con una calabaza vacía, a modo de cabeza con tres agujeros, imitando los ojos y la boca. El etimólogo Joan Corominas afirma en su obra Breve diccionario etimológico de la lengua castellana que los hombres del almirante portugués Vasco de Gama llamaron así al fruto homónimo por comparación de la cáscara y sus tres agujeros con una cabeza con ojos y boca, como la del coco.​ Todavía hoy se llama coloquialmente coco a la cabeza, en expresiones como «comer el coco», «tener mucho coco», «estar mal del coco» o «patinarle a uno el coco».

Parece tratarse de un vocablo expresivo que ha surgido en muchas lenguas distintas de forma paralela, generalmente con el sentido de «objeto esférico». Así, en griego antiguo existe ya la voz kókkos, «grano, pepita». Son voces de formación paralela, entre otras, el italiano còcco o cucco («huevo»), el francés coque («cáscara de huevo») y castellano coca («cabeza»). En euskera existe también la palabra koko, que significa insecto, especialmente aquel negro, brillante y rechoncho.

La forma cuco, mayoritaria en el Cono Sur y ciertas áreas de Centroamérica, puede deberse a un cruce entre el coco europeo y alguna deidad de origen africano (el diablo bantú Kuku) o maya (el dios Kukulcan).

También se postula que es una deformación de la palabra cucurucho, que es el nombre del capirote que usaban los condenados por la inquisición en sus manifestaciones callejeras y asustaban a los niños físicamente por la forma grotesca que tiene y psicológicamente por ser personas "malas" frente a la Iglesia Católica.

Existen otras variantes: en México encontramos la forma Kukui (Zacatecas, Michoacán; también Nuevo México), escrita a veces Kookooee para acomodarse a la pronunciación inglesa. En la zona estadounidense, los chicanos emplean con frecuencia el nombre Cocoman (en paralelo al Sacoman u Hombre del saco). En Cuba, el Coco alarga su nombre en Cocorícamo. En Perú, la forma Cucufo es uno de los nombres del Diablo en persona. En España la forma "Coco" es la más usada, pero también son conocidos como asustadores el Cocón y la Cucala, así como el Coco Cirioco.

Hasta ahora, el testimonio más antiguo en lengua castellana que se conoce de la palabra coco se encuentra en el Cancionero de Antón de Montoro, de 1445. Leemos allí estos versos:

Tanto me dieron de poco / que de puro miedo temo, / como los niños de cuna / que les dicen ¡cata el coco!....

— Antón de Montoro, Cancionero

En el norte de Portugal el coco es representado por un dragón. En la villa de Monção, conocida como la tierra del coco (terra da coca), se le llama la "Santa Coca" o "Coca Rabixa". En la fiesta del Corpus Christi, el coco es el dragón que lucha contra San Jorge.

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