En un mundo donde la Era de la Piratería está en su auge máximo, dos jóvenes se embarcan en busca de aventuras en el basto mar azul con el que soñaban noche tras noche.
Iniciando gracias a un pequeño mapa en una botella que oculta un gran secreto so...
El oleaje en calma y el sol en el alto cielo regalaron a los jóvenes un nuevo día en altamar donde el silencio y el cielo despejado los recibieron al amanecer.
-Buenos días.- Habló una sonmolienta Vio, recibiendo una sonrisa por parte de su compañero mientras ambos se desperezaban, estirando los brazos y posando la vista en los alrededores.
Sin embargo nada se veía más que el agua y el cielo juntarse en la lejanía.
-La corriente nos llevó de vuelta durante la noche, no sé cuanto nos movimos pero cada vez que despertaba sentía que íbamos mas lejos.- Habló Poll.
Y en ese momento, Vio tomó nuevamente un par de panes para compartirlo con su compañero, así mismo del agua que contenía la tinaja.
-Nos quedan cuatro barras de pan y algo de agua, si no alcanzamos una isla para mañana por la tarde... pasaremos hambre y creo que lo pensaremos dos veces así tengamos que comer peces crudos.- Comentó Vio.
Pero ninguno de ellos se limitó a pensar en el futuro sino en el presente que avanzaba lentamente.
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-¿Por qué peligro?- Interrogó confundido el tabernero.
-Porque esos hombres no han venido solos y me temo que están en busca del tesoro a dónde guía el mapa, parece ser muy importante para que hayan decidido hacer tal atropello al pueblo.- Respondió el forastero.
-¡No podemos dejar a los chicos solos!, ¿cómo sabremos siquiera a dónde van para esperarlos e ir en su busca.- Habló esta vez un nervioso Thomas.
-Déjamelo a mí, yo me encargaré de traerlos de vuelta... sólo necesito algo de ron para convencer a algún mercante a que me lleve a Hook, ahí podré esperarlos.- Respondió Davis.
-Llévate todo el ron que quieras de la taberna, pero, ¿Cómo sabes que ellos llegarán a Hook?, no se han llevado siquiera una brújula y un mapa.- Prosiguió el tabernero.
-Sólo basta pensar que su bote seguirá el curso de la corriente marina, ella los llevará sin duda a Hook y si se han llevado remos y suficiente comida, quizá consigan llegar al pueblo en cinco días, por ahora sólo debo ir hasta los mercantes e intercambiar el ron por un espacio en su embarcación para poder llegar allá y esperarlos, yo me las arreglaré para venir.- Finalizó el hombre.
Y cuando ambos se volvieron de vuelta hacia los cuerpos inertes de aquellos atacantes, no pudieron encontrarlos en el lugar.
Habían huído silenciosamente mientras sus captores intercambiaban palabras, palabras que fácilmente pudieron haber oído.