Jumpol Adulkittiporn tenía treinta y cuatro años. Sus padres murieron en un accidente de coche cuando tenía diez. Godji Vihokratana*, su tía, fue quien lo crio después de la desgracia.
Él asumió el mando de la empresa de su padre a los veintinueve años. Heredó un negocio ya de por sí muy provechoso y lo hizo aún más lucrativo.
Yo ya hacía algunos años que sabía quién era. Lo conocía por las noticias de sociedad, como cualquier persona de clase media podía conocer a los miembros de las clases altas.
Según los periódicos, era un tipo muy inflexible, un auténtico bastardo. Pero a mí me gustaba pensar que conocía un poco mejor al verdadero hombre que había detrás.
Cuatro años atrás, cuando yo tenía veintiuno, mi madre atravesó una situación económica muy mala por culpa de las deudas que había acumulado después de divorciarse de papá. Tenía tantas que el banco la amenazó con embargarle la casa. Y habrían estado en su derecho de hacerlo. Pero Jumpol Adulkittiporn salvó la situación.
Él formaba parte del consejo de dirección del banco y los convenció para que la dejaran conservar la casa e ir pagando las deudas poco a poco. Ella murió de una enfermedad coronaria dos años más tarde, pero durante esos dos años, cada vez que se mencionaba el nombre de Jumpol en los periódicos o en las noticias, volvía a contar la historia de lo mucho que ese hombre la había ayudado. Por eso yo sabía que no era tan inflexible como todo el mundo creía.
Y cuando me enteré de sus... particulares gustos, empezaron mis fantasías. Y siguieron. Y siguieron hasta que decidí que tenía que hacer algo al respecto.
Por ese motivo, a las seis menos cuarto de la tarde del viernes estaba
entrando por el camino que conducía a su casa, en un coche con chófer. Sin
equipaje. Sin maletas. Sólo con mi bolso y un teléfono móvil.
En la puerta principal nos esperaba un enorme golden retriever. Era un perro muy bonito, con unos ojos penetrantes que no dejaron de observarme ni un
momento mientras me bajaba del coche y me dirigía a la casa.
—Buen chico —le dije, tendiéndole una mano.
Yo no soy muy amante de los perros, pero si Jumpol tenía uno, tendría que acostumbrarme a él.
El perro aulló, se acercó a mí y me olfateó la mano.
—Buen chico —le repetí—. ¿Quién es un buen chico?
Dio un escueto ladrido y se tendió boca arriba para que pudiera acariciarle la tripa.
« Está bien —pensé—. Quizá los perros no estén tan mal» .
—Apolo —dijo una suave voz desde la puerta principal—. Ven.
El animal levantó la cabeza al oír a su dueño. Me lamió la cara y luego
corrió junto a Jumpol.
—Veo que ya conoces a Apolo.
Él llevaba una vestimenta informal: jersey gris claro y pantalones de un gris más oscuro.
En realidad, podría ponerse una bolsa de papel y le sentaría igual de bien. No era justo.
—Sí —asentí, levantándome y quitándome algunas pelusas imaginarias de los
pantalones—. Es un perro muy cariñoso.
—No lo es —me corrigió Jumpol—. No suele ser amable con los
desconocidos. Tienes mucha suerte de que no te haya mordido.
No dije nada. Él se dio media vuelta y se metió en la casa; ni siquiera miró
hacia atrás para asegurarse de si lo seguía, cosa que por supuesto hice de
inmediato.
—Esta noche cenaremos en la mesa de la cocina —anunció, mientras lo
seguía por el vestíbulo.
Yo intenté mirar la decoración, una sutil mezcla de antigüedades y objetos
contemporáneos, pero me costaba mucho apartar los ojos de Jumpol, que
caminaba delante de mí.
ESTÁS LEYENDO
Submissive [OffGun]
FanfictionAtthaphan Phunsawat lleva toda la vida enamorado de Jumpol Adulkittiporn. Cuando se entera de que el brillante y atractivo presidente de Industrias GMM está buscando un nuevo sumiso, decide ofrecerse a él para hacer realidad sus más secretos deseos...
![Submissive [OffGun]](https://img.wattpad.com/cover/195038665-64-k47815.jpg)