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Crowley se giró para encontrarse de frente con Hastur, quien tenía la sonrisa despiadada de quien ha realizado algo malo.

- ¿Así que tú también participabas en estas reuniones? - Los oscuros ojos del demonio brillaron con maldad- No tenía idea. Algo terrible lo que ocurrió, al parecer tu profesorcita estaba con una gran depresión. Le instalé pensamientos autodestructivos y dejó la llave del horno dada anoche. Me encantan los suicidas, no importa lo buenos que hayan sido, llegan inmediatamente a nuestros dominios.

Crowley sintió ganas de abalanzarse sobre su antiguo colega, de tener agua bendita y rociarlo hasta que no quedara nada, pero antes que pudiera hacer algo, desapareció frente a sus ojos. Siguió caminando hasta los policías y en cuanto estuvo frente a uno chasqueó los dedos y el hombre se quedó inmóvil, mirándolo a los ojos.

- ¿Qué pasó con la mujer que vivía acá? – Su voz sonaba con impaciencia.

- Tiene el 70% del cuerpo quemado, está en el hospital central, su condición es crítica...

El demonio no alcanzó a terminar de escuchar lo demás y avanzó a grandes zancadas hasta su auto, encendió el motor y partió rumbo al hospital, a penas se sentó dijo en voz alta.

- Llamar a Aziraphale- El celular que tenía en su auto marcó de inmediato el número del ángel.

Crazy Little thing called loveWhere stories live. Discover now