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Crowley sintió la humedad en sus mejillas, no había notado cuando había comenzado a llorar, y por más que intentaba detenerse, sólo lograba hacerlo con más fuerza. Finalmente decidió rendirse a sus emociones y mientras se sentaba al lado de la cama, se limpiaba las lágrimas con el dorso de su mano. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando sintió su celular, el sonido retumbó en la silenciosa habitación haciendo que se sintiera nervioso, cortó rápidamente la llamada y digitó la sala donde se encontraba. Se levantó de la silla y se acercó a Elizabeth –"La ayuda ya viene, solo debes aguantar un poco más" – Quería tocarla, hacerle saber que lo que decía era cierto, que estaría todo bien pero no se atrevió, temía que al tocarla le hiciera sentir más dolor.

No supo cuánto tiempo estaría el ángel atrás de él, no sabía cuánto había visto pero no le importaba, solo quería que ella se salvara -Aziraphale, rápido, por favor dime que puedes salvarla- Crowley desvió la mirada en cuanto sintió que una nueva lágrima caería por su mejilla. Sintió que su amigo se acercaba a la camilla y observaba la situación.

- "Incluso los milagros angelicales tienen sus límites, Crowley. Puedo intentarlo, pero se ve que ella está...Esto puede ser parte del plan inefa..- No lo dejó terminar esa frase.

- Esto no es parte de su plan Aziraphale, fue uno de los míos, quería hacerme daño y Elizabeth quedó en medio, es por eso que necesito salvarla, ella no merece nada de esto...

Nuevamente iba a comenzar a llorar y se tapó los ojos con ambas manos, cuando sentía que el sollozo venía como los anteriores sintió un par de brazos a su alrededor y de pronto todo fluyó, el miedo, la pena, la rabia y lentamente comenzó a sentirse más ligero, el abrazo de Aziraphale, su olor, sentir su respiración tan cerca solo hacía que se sintiera más calmado.

- Tranquilo, querido, haré todo lo que esté en mis manos.

Crowley vio como su compañero comenzaba a susurrar una plegaria mientras imponía sus manos sobre el cuerpo de la chica, pensó en hacer los mismo. ¿Cuándo había sido la última vez que había hablado con Ella? Cerró los ojos y sin saber cómo, sus murmullos se sincronizaron con los del Ángel en un rezo de sanación.

-¿Crowley?- La voz de la chica sonaba cansada y distante, pero el solo hecho de sentirla hizo que una gran sonrisa se plantara en su rostro.

-¡Funcionó!- Su mirada comenzaron a buscar los azulados ojos de su amigo pero fue en vano, sólo estaban Elizabeth y él en esa habitación.


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Acá, aprovechando la cuarentena, que en Chile no son cuarenta días, sino solo 7 por ahora.

Muchas gracias por leer <3

Crazy Little thing called loveWhere stories live. Discover now