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Jungkook trabajaba día y noche en la oficina, casi no iba a su hogar porque el psicólogo así lo había recomendado. Había contratado a un especialista para que ayudara a su esposo a superar el trauma, que deje sus temores a un lado para darle paso al amor y la tranquilidad. Casi se cumplía un mes, no veía mucho a su omega pero por el vínculo podía saber que estaba bien, se recuperaba poco a poco.

Jungkook extrañaba a Seokjin, quería estar a su lado junto a sus cachorros quienes cada día estaban más grandes y fuertes.

- señor ¿hoy también se quedará hasta muy tarde?

Jk: al parecer si, tengo muchos asuntos pendientes que revisar.

- ¿Quiere que le traiga algún café?

Jk: no muchas gracias.

- bien, entonces me retiro. Que tenga un buen fin de semana.

Jk: igualmente.

El joven secretario salió y el edificio quedó vacío excepto por Jungkook, unos cuantos oficinistas, y los guardias de seguridad.

El silencio reinaba en el lugar, Jungkook se pudo a pensar en lo mucho que había cambiado su vida, en primer lugar jamás se imaginó estar casado con la persona que alguna vez consideró su enemiga, siempre creyó que la relación que tenía con Baekhyun en el pasado iba a perdurar, se escaparían juntos al campo y vivirían una vida próspera u tranquila; pero todos cambio con su boda arreglada con el hijo de los Kim. Pensar en aquellos días de odio y dolor le hizo sonreír porque había sido un idiota egoísta, Seokjin cambió su vida y le hizo experimentar cosas que antes jamás había sentido. Recuerda. Cuando lo marcó y los problemas internos que tuvo que enfrentar porque sus sentimientos no eran correspondidos o al menos eso pensaba en ese entonces; después todo fue cambiando para mejor. Ahora era feliz, después de tantos problemas y obstáculos podía sonreír sinceramente y gritar incluso a todo el mundo que Kim Seokjin era su omega y que lo amaba más que a su propia vida el omega que le había dado la dicha de ser padre. Y nunca faltaría a su familia, su pequeña manada.

- toc toc ¿Se puede? - asomó una cabellera pelinegra por la puerta.

Jk: si claro, pasa - se levantó de su asiento.

- Hey amigo creí que estarías en casa - saludó con un abrazo al alfa.

Jk: desearía hacerlo pero tengo trabajo que terminar.

- wow, la vida de un ejecutivo no es fácil.

Jk: para nada, toma asiento - ambos alfas se sentaron en uno de los sillones de cuero de la oficina.

- Cómo prometí vine a visitarte y de paso traje comida - extendió una bolsa de carbón - es sopa se avena, a Wonwoo le encanta.

Jk: ¿Wonwoo? - tomó la bolsa - es tu esposo supongo.

- ¡Dios no¡ Me encerrarían en la cárcel por pedofilia.

Jk: oh, lo siento - sonrió - ¿Entonces tu hijo?

- no precisamente pero lo quiero como si lo fuera, es un niño muy inteligente.

❣Eternal Love❣ - KookjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora