El jardín (primera parte).

39 3 0
                                        

"La belleza de la vida se encuentra en como veas las pequeñas y grandes cosas, si comprendes esto lo comprendes todo".

Todos los insectos del jardín observaban al nuevo integrante que colgaba de una escualida hoja de girasol, esperaban el momento preciso para que saliera de su cautiverio y se deleitará por primera vez de la  plena libertad, que pudiera ver el hermoso cielo azul rodeado de nubes con distintas formas y tamaños, que se pudiera deleitar de la belleza que rodeaba todo el lugar.

Se escuchó el crujir de algo que se quebraba, todos miraban atentamente cada movimiento, la bienvenida de los insectos en el jardín era de suma importancia, todos y cada uno de los pequeños bichos se conocían, no habían diferencias entre ellos, era una linda comunidad; cuando la espera fue muy larga los presentes comenzarón aburrirse "por más interesante que sea el asunto, si esperas  demasiado ó lo tomas por rutina te aburres de ello".

Cuando parecía que nunca saldría de su resguardo, comenzó a moverse tan desmesurado que todo el mundo creyó que caería, hasta que por fín logro escapar de su capullo, la mayoria lo miraba tan desconcertado, tan indiferente; el nuevo integrante no se parecía en nada a lo que ellos habían imaginado.

Era rechoncho, verde con manchitas rojas y blancas, alargado y con muchas patitas que se movían de par en par, el ambiente de ese lugar estaba pesado y las largas caras comenzaban a brotar en la mayoría de los presentes, mientras la oruguita bajaba felíz observando cada cosa del jardín los insectos comenzaron a irse de uno en uno hasta quedar los más longevos del lugar que nunca cambiaron su rostro lleno de felicidad al ver a la pequeña oruga descender del girasol.

Cuando por fin descendió los pocos insectos que quedaban le dieron una cálida bienvenida, pidieron disculpas a nombre de los demás insectos, excusandolos que debían  regresar a sus labores matutinas; la pequeña oruga sin extrañarse de nada ( ya que todo lo que veía era nuevo para ella) dió las gracias y sonrió amablemente.

Los insectos guiaron a la pequeña por todo el lugar, explicandole con sumo cuidado que su vida cambiaría de ahora en adelante, necesitaba esforzarse por conseguir alimento y, que "a pesar de lo díficil que pareciera la vida en algunas ocasiones, eran lindas experiencias que le servirían por siempre"; mientras ellos transcurrían en su discurso, la oruga asentía sin prestar demasiada atención, estaba anonadada por tanta belleza, habían flores de todos los olores, colores y tamaños, desde hermosos jazmines, gardemias y claveles, hasta hermosas rosas de distintos colores, sin mencionar la belleza única de los grandes girasoles que recibían los mejores rayos del sol; el cesped aún estaba humedo por el rocio de la madrugada, el petricor que se inhalaba era fascinante, no existían palabras que explicaran lo que la oruga sentía, todo para ella era nuevo, el nombre de todas las cosas mencionadas "ella no las conocía, y sin conocerlas ya las amaba", esto es díficil de entender cuando todo se vuelve una rutina para nosotros.

Silencio...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora