Impulso.

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El último golpe lo mandó al suelo, varias heridas de su piel sangraban a montón, hilos de sangre empezaban a hacer pequeños charcos debajo de el. Lo único de lo que estaba seguro es que no lo levantaría, ya que solo era observado fijamente.

Se arrastraba en busca de ayuda pero no llegaría muy lejos asi. Jamás pensó morir de esa forma, frías memorias llegaron a él, recordando la única vez en la que fue verdaderamente feliz.

Bellos momentos de su infancia eran revividos, todo era tan nuevo, sentía que nadie le haría daño. Vaya mentalidad que cargaba. Aún que extrañaba esa ingenuidad, las cosas nuevas por descubrir y... a Jack.

Por más que creyera que fue un amigo imaginario, lo sentía tan real. La calida mano acariciandolo lo era.

Sentía sus ojos humedecer ante ese pensamiento, después de años, unas lagrimas recorrieron sus mejillas. Quedando boca arriba mientras era inundado por ese sentimiento de nostalgia.

Dentro de esos ojos azules, dentro de la suciedad que cargaba... un pequeño brillo apareció en sus ojos, un destello lleno de alegria.

El cazador empezó a dar algunos pasos hacia atrás al notarlo ¿Qué estaba sucediendo? Las risas de este se convirtieron en una respiración acelerada.

Mientras tanto, Naib se sentía cada vez más debil. Una temblorosa mano sacaba de su pantalón un cuchillo viejo pero filoso y letal ¿Con quién pensaba usarlo?

Dudaba de que pudiera servirle, ya que apenas tenía fuerzas para sostenerlo pero mandaría al carajo las reglas.

Morir de esta forma no estaba en sus planes, no después de todo lo que paso.

Logro levantarse preparado para la pelea pero, de alguna manera, ya no le provocaba temor. Pensó en si era la confianza que tenía sobre su vieja arma pero no, en realidad, el cazador perdió el interés en el.

— Hey! Vuelve aquí ¿acaso no piensas seguir?

— No pienso pelear contigo, Naib.

Le tomo por sorpresa el que supiera su nombre, aún que no era raro, el organizador del juego se lo debió mencionar.

— Estuviste apunto de matarme ¿por qué ahora te retiras? Si es porque perdiste la partida, no necesito tu piedad.

— No es por eso, si hubiera sabido desde un principio que eras mi Naib, jamás hubiera accedido a tocarte.

¿De qué hablaba?

Con cariño, Para ti. ⚘Donde viven las historias. Descúbrelo ahora