Yuta no quiso, sí, no quiso besarlo.
En realidad sí se besaron, pero fue más un roce de labios que otra cosa.
Taeyong no entendía el porqué, el porqué de haberlo rechazado. Él sentía que ambos se gustaban.
Eso es jugar con los sentimientos del menor, y nadie juega de esa manera con él. Encima de que Taeyong se toma las cosas muy en serio, imagínense como estuvo los 5 días posteriores.
No quería estar con nadie cerca, porque le hubiera roto el tabique nasal. Se encerró todos los dias, y no tuvo problemas en quedarse despierto todas las noches.
El problema no era haberse desvelado, el problema eran las ojeras notorias que tenía a la mañana, cuando Yuta lo vio a primera hora tempranera.
De igual manera, la intención de Taeyong el día de hoy era bañarse solo, nuevamente, pero casi se golpea la cabeza al resvalarse. Por suerte, Yuta estaba ahí para prevenir eso.
Taeyong hizo otra escena, empujando a Yuta lejos de él y encerrándose en el baño, amenazando al japonés de no salir en todo el día de allí.
Yuta ya se estaba enojando, no podía estar así por algo tan simple.
El tema ahora es distinto, Yuta tiene que entender que no es lindo jugar con los sentimientos de alguien de esa manera. Porque él fue él que rozó los labios con el contrario, pero a último momento se retractó.
No está bien.
Entonces la reacción de Taeyong era un poco entendible.
-Por favor, sal del baño. Hablemos de lo sucedido ¿quieres? —Yuta estaba un poco irritado, y cada vez que hablaba se lo notaba muy claro.
-No voy a salir. —conciso y escueto.
-¡Lee Taeyong sal de una maldita vez de ese baño!
El menor trató de no llorar por la brusquedad de Yuta, pero no pudo. Sollozó estruéndosamente, con jadeos e hípidos consiguientes.
Yuta suspiró cansado, Taeyong lo sacaba de quicio y a la vez le ablandaba el corazón por ser tan sensible, hacía dudar todo lo que sentía por él.
Yuta se tranquilizó, quería darle confianza a Taeyong para que abra la puerta.
-Ábreme la puerta, por favor... —Taeyong no lo escuchó ni por un segundo después de haber sido un cretino con él.
Yuta pensó, las llaves de las puertas del baño de toda la casa son idénticas, quizá si agarraba su llave y la usaba donde yacía encerrado Taeyong, podría abrir la puerta y sacarlo de una vez, siendo suave y tierno, para que Taeyong no se asuste.
Entonces, salió de la habitación y fue a la suya. Agarró la llave de su baño y volvió a la habitación de Taeyong.
Cuando estuvo seguro abrió la puerta del baño.
El coreano se asustó.
Estaba sentado en el piso, en posición fetal, ocultando su cara entre su cuerpo desnudo y frío, ni siquiera había sido capaz de secarse.
La situación no favorecía nada a lo que los días anteriores había ocurrido, Yuta lo sabe bien.
Sin embargo, todos sus pensamientos indebidos desaparecieron cuando escuchó -y vio- a Taeyong llorar silenciosamente. Se sintió culpable de haber puesto así a Taeyong, era su culpa por ser tan ordinario con él.
La sensación de hacer lo correcto se esfumó con toda la ira y la duda. La duda de saber si sentía algo por él o no
Tuvo un desliz con él, lo había comprendido. No tenía que levantar la voz cuando él tenía más que entendido que eso le hacía mal, no sólo mentalmente, sino que también le hacía doler la cabeza.
Su propio sollozo le hacía doler la cabeza.
El japonés se agachó y le sacó los mechones mojados de su frente.
Sus ojos se desviaron más de una vez.
-Déjame solo... —Yuta negó con la cabeza. Luego, se golpeó la frente. Era tan torpe aún.
-No, tenemos que hablar. —Taeyong negó varias veces con la cabeza, volviendo a llorar.
Ellos estaban en su pequeño mundo, mientras Jaehyun los buscaba por toda la casa. Se tenía que ir y la puerta no estaba abierta.
El chico de tan sólo 22 años estaba buscando por todas las habitaciones. Todas menos la del pequeño Taeyong.
Yuta estaba perdido, no sabía cómo empezar.
¿Sería muy raro levantarlo estando desnudo? ¿sería raro abrazarlo a pesar de que está en cuero?
De igual manera no le importó nada y lo abrazó, ni siquiera dándole tiempo a dejar de tener la pose fetal.
-Por favor, perdóname.
A Taeyong le agarró 5 tipos de hipos distintos mientras asentía con énfasis.
-Chicos ¿dónde es-tán...? —Jaehyun quedó pasmado sobre el marco de la puerta.
Yuta se separó casi hipso facto.
Jaehyun decidió irse y esperarlos fuera de la habitación. No quería escuchar nada más que el cerrojo de la puerta principal abrirse.
Yuta le preguntó a Taeyong si necesitaba ayuda, consiguiendo un "no, gracias" por parte del coreano.
Salió del baño y se dirigió directo a la puerta principal, donde lo esperaba Jaehyun con la mirada perdida en cualquier lugar.
Yuta puso la llave en el cerrojo y abrió la puerta. Jaehyun hizo una reverencia en forma de despedida y se fue.
Yuta, con pasos lentos y pesados fue de nuevo a la habitación de Taeyong. El menor ya se había vestido, pero aún seguía con el pelo mojado.
Con cada día pasado, el invierno era abrasador, con temperaturas de 5°.
Taeyong no le gusta el verano, odia el frío del invierno y lo indeciso que es el otoño. A él le gusta la primavera, le hace acordar cuando su mamá le traía flores, y cuando su papá lo llevaba a los parques con brisas florales, donde con sólo oler podías sentir distintas especies de flores.
La gente suele tener recuerdos malos de cada estación. Pero Taeyong siempre va a tener en mente lo bien que la pasó esos tiempos.
Ahora Minseok se encargaba de regalarle flores. Eso sí, casi nunca salió de casa, sólo para ir al médico.
-Taeyong ¿quieres ir al parque conmigo? Es una cita.
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Tus ojos | Yutae
FanfictionTaeyong es ciego. Y Yuta tiene que cuidar de él, a pesar de ser un idiota. [Copias y adaptaciones mientras se acredite al autor]
