Cuando pierdes la memoria, no hay nadie mejor para recordarlo que tu mismo.
Eso pensaba fervientemente Yoarashi-Todoroki Inasa...
-Aunque me ataque miles de veces, jamás te olvidaré... tu eres el amor de mi vida... Mi Otoño, Te amo
Siempre le decía...
La mente de Inasa está repleto de imágenes del beta, recibiéndolo con amor, besándolo y mimándolo. No solo en lo sexual.
Demostraba su cariño y amor con ferviente diligencia. Cuando lo estaba besando podía recordar algunos pedazos de su vida de pareja...
Su primer beso, en la primavera de su segundo año, realmente fue un beso robado de parte de Inasa.
Su primera vez, recuerda ese día con cariño.
Cuando le dijo lo de sus bebés.
También recuerda las veces que después de un largo día de trabajo al regresar, Shoto toma su maletín y lo besa suave, le sirve comida calentita y sus hijos llegan a saludarlo...
Sus hijos... se olvida por tres segundos para volver a besar a la persona que más ama en el mundo y...
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—Papáááá—se escucha tres vocecitas, que gritan con emoción y ellos voltean, no se separan ya que es normal que ellos los vean besándose o abrazándose— Te extrañamos.
Los niños se han lanzado contra su padre alfa y lo abrazan, Fubuki lo toma del cuello, Arashi del brazo y su Kaifu por el otro.
Shoto se hizo a un lado y observo el panorama, extrañaba eso.
—Papi te fue bien en tú misión— pregunta Arashi aun llorosa— mami te extraño
—Si papi, mami lloraba los primeros días que te fuiste— y Shoto se sorprende. Los niños y su brutal sinceridad.— ¿el tío Tenya esta también en casa?
Inasa mira a Shoto y le hace la seña de asentir. Después le explicaría
—Si cariño— le dice acariciando la cabeza de su pequeña—Los extrañe, a todos mis pequeños.
—Ojicchan dijo que tu misión era lejos, pero jamás te fuiste por tanto tiempo— Kaifu era el vivo retrato de Inasa pero tenía esa forma extraña de analizar las cosas como Shoto.
—Sí, fue algo difícil y duro de entender— dice con sinceridad— pero ahora que volví no pienso irme, además hay una fiesta que organizar así que a cambiarse de ropa y debemos alistar todo.
—Si papi!—bajaron y fueron a sus respectiva habitaciones a cambiarse de ropa.
—Estoy en casa.—dice olisqueando su cabello. Deliciosa canela.
—Bienvenido Inasa— dice Shoto con alegría y una sonrisa hermosa.
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Después de un tiempo indeterminado, la familia está en la mesa, cenando.
Un poco de arroz con hamburguesa y sopa de miso.
Todos ríen y cuenta lo que hizo el tío Toya y su esposo. Natsuo y su novia.
Nos niño siempre se iba en los secretos.
—Bien— dice Inasa— es hora de escoger la temática y debemos hacer solo una para los tres.
—Yo quiero de sirenas
—Yo quiero de muñecos de nieve
—Yo quiero el que tu quieras papi
Sí que la opinión era dividida, así que no podía separarlos o hacerlo en días diferentes, así que hizo una táctica que le contó su madre.
—¿Cuál es su héroe favorito?
—¡GROUND ZERO!— gritaron los tres niños sin atisbo de dudas.
Shoto los miro incrédulos e Inasa solo atino a sonreír.
—Bien, lo haremos de Ground Zero, iremos hacer las compras mañana al super y debemos hacer una lista de a quienes quieren invitar, así que esta noche piénselo y mañana en la mañana lo llenamos para que lo lleven a la escuela. Su cumpleaños cae un jueves, pero lo haremos un sábado para que todos estén libre... ¿de acuerdo?
—Si papi
—Bien, a lavarse los dientes— dice Shoto
—Si mami.
Una vez que acostaron a los niños, fue algo difícil decidirse por estar en la cama. Pero Inasa le dijo que está bien, que no está seguro de dormir abrazado por él. Pero su presencia no le molesta, además una cama king es suficientemente grande para dormir los dos a gusto.
Shoto ve los ojos de su esposo y este lo mira de regreso, pero hay una duda...
—¿No te molesta que quiera una fiesta de Bakugo?
Inasa lo mira y recuerda aquel sueño, o más bien un recuerdo vivido.
—Si lo dices por lo que paso entre ustedes, pues no... no me molesta. Creo que entendí que eso no paso durante nuestra relación, fue antes. Así que no debería molestarme— lo mira y sonríe tan hermosamente bien, que siente todas sus dudas despejadas.
Maduró con la perdida de memoria, piensa Shoto y sonríe.
Tan malditamente hermoso que Inasa se queda medio bobo y lo toma de las mejilla.
Y lo besa, tan suave, acaricia sus orejas y su nuca.
Shoto acuna su cabello, un poco larga y se pega un poco.
Siente esa sensación embriagadora en la cual el aroma a canela lo envuelve.
—¿está bien hacer esto?—dice Inasa, aun ido, por la unión de sus besos.
—No... no estoy muy seguro, yo... — dice y agacha la mirada, fijándose en esa camisa de tiras negro que tiene encima Inasa, su perfecto cuerpo que le gusta y le fascina en el sexo— yo lo quiero, yo lo deseo, te deseo— y alza su mirada al encontrarse con una mirada fiera y dilatada. El celo de Inasa fue hace unos días a penas y el olor vuelve.
Sus instintos no han sido calmados del todo y quiere sentir a su esposo. Shoto sabe qué hacer.
Se sienta en su regazo, sonrojado y acariciando los pectorales.
—¿Quieres que sea tuyo ahora, Yoarashi Inasa?
Inasa lo ve, y acaricia sus muslos de una manera tan posesiva y gruñe.
—Mi Otoño.
Une sus labios una vez más para poder apoderarse del cuerpo que está debajo de él. Ama a Inasa. Le hará recobrar la memoria a puro amor.
Haciéndole suyo una y otra vez.
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