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Scorpius Malfoy

Mi omega...
No puedo negarlo más.
Ella es mi omega.
Lily Potter es la mujer de mi vida.
Los adultos se fueron y pedí permiso para ver a Lily aquí.
Días pasaban y Lily seguía sin ser consciente del todo.
Habían días en los que ella era tan dependiente de mí.
No me soltaba.
Y en cuanto me alejaba, sus lamentos hacían doler a mi corazón.
Habían otros en los que sus destellos de magia se descontrolaban totalmente y era imposible controlarla. Ni Tari, ni James, ni Al ni mucho menos yo podíamos hacer nada.
La primera vez que eso pasó, mi abuelo estaba por el colegio. Mi padre había salido de viaje por los negocios familiares y mi madre había ido con él.
Debía darme un recado y sucedió.
Lily estaba...
No podíamos estar cerca de ella sin que no saliéramos heridos. Y en eso mi abuelo entra al vernos con las túnicas chamuscadas y las mejillas rojas.
-Lily... ¿Qué sucede, pequeña?
Como si de un milagro se tratase ella dejó de atacarnos para ir a abrazar a mi abuelo como si en ello se le fuera la vida.
Pareciera como si siempre hubiera estado enamorada de él.
Siempre mirándolo con los ojos brillantes.
El gran Lucius Malfoy lograba lo que ninguno de nosotros podía con la pequeña pelirroja.
Pero no lo soporto más.
Ella es mi omega y me fastidia que prefiera a mi abuelo antes de siquiera escucharme.
-Lily ya basta, deja ya de hacer eso. Necesitamos hablar.
-no sé de qué hablas Scorpius. Yo no tengo nada de qué hablar contigo.
Ahí vamos de nuevo. Sí que es testaruda.
-No intentes ignorar lo que sucede entre nosotros Lily!
-¡¿Y qué sucede Scorpius?! ¡¿Qué?!
-Lily, no te entiendo. Hay días en los que no quieres soltarme y en otros en lo que no me soportas. ¡No entiendo! Lily quiero estar cerca de tí siempre. Te quiero conmigo.
Sus ojos se tornan grises.
Como los míos.
-vete, Scorpius-
-maldición, no me voy a ir. Por favor Lily.
-déjame en paz.
-esta bien, voy a dejarte en paz. Luego no te quejes.
Ella empieza a gemir.
Puedo sentir su dolor desgarrarme el corazón.
Omega no...
No puedo evitarlo. Tengo que reconfortarla. Tengo que hacerle ver cuánto la quiero.
No aguanto más y me apoderó de sus dulces labios.
El algodón de azúcar llenan mis sentidos.
Ella tiene miedo.
Lo sé.
Y cuánto deseo matar a Rosier.
La marco con mi aroma.
No puedo evitar querer protegerla.
Le acaricio su bello rostro.
-escucha Lily. No quiero hacerte daño. Quiero ayudarte, te necesito. Eres mi omega. Tú eres mi omega. Quiero protegerte, Lily. Pero necesitamos aclarar las cosas.-
Sus ojillos grises me miran brillosos.
Sé que tiene miedo y decido darle su espacio.
Necesito hablar con su madre. Tiene que haber una manera de acercarme a ella. Debe haber algo que la haga cambiar de opinión sobre mí.
Decido dejarla sola.
Le doy un último beso y me voy rumbo a la dirección. A buscar a McGonagall por un favor.

Lily Potter

-vete, Scorpius-
-maldición, no me voy a ir. Por favor Lily.
-déjame en paz.
Tenerlo cerca me pone demasiado nerviosa.
Siento rabia, siento ese cosquilleo en el estómago, me siento tonta.
No puedo pensar teniéndolo cerca.
Me confunde.
Siento que quiere burlarse de mí.
-esta bien, voy a dejarte en paz. Luego no te quejes.
No te vayas. No lo dice en serio.
Sin poder evitarlo los gemidos necesitados de mi omega interno se escapan de mi boca.
Tengo miedo de que se vaya.
Mi inseguridad sale a flote.
¿A quién engaño intentando ser alfa? Si cuando él se va soy más que débil.
Cuando él no está soy vulnerable.
Sin siquiera verlo venir, sus fríos labios envuelven los míos.
Una calidez me llena. Y tengo miedo de perderla.
Me marca con su aroma.
Siento sus largos y finos dedos en mi rostro.
-escucha Lily. No quiero hacerte daño. Quiero ayudarte, te necesito. Eres mi omega. Tú eres mi omega. Quiero protegerte, Lily. Pero necesitamos aclarar las cosas.-
No te vayas...
Scorpius sale de la enfermería y yo me quedo con un angustia en el pecho.
¿Qué pasará con Rose? ¿Qué pasará conmigo?
¿Es un juego?
¿Es cierto?
No puedo estar segura. No sé.
Por otro lado está lo de Rosier.
No he sabido nada de lo que pasó con él.
Papá no ha querido decirme nada.
Sé que Tari sabe algo y no quiere decírmelo.
Algo han hecho los Malfoy, de eso no hay duda.
No me dejan entrar a su mente.
Tía Mione ha venido también.
Y ni siquiera ella me ha dado pistas.
Quiero torturarlo.
Quiero hacerlo sufrir.
Hacer que ruegue por piedad.
Quiero verlo muerto.
Con esos pensamientos me acerco al borde de la ventana de la enfermería.
No han querido dejarme salir de aquí.
Mi cabello suelto baila en la brisa del otoño

Mi cabello suelto baila en la brisa del otoño

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Más de pronto unos brazos me alejan de ahí.
-¿Qué haces Lily? No hagas esto más difícil.
Mi hermano James me aferra en sus brazos.
-no nos destruyas más, Lily. Eres mi hermanita y te quiero. ¿No lo ves?-
Alfa tonto, va a hacerme llorar otra vez.
El mentón me tiembla.
Mi hermano está llorando.
Siento su culpa en su aroma.
-hey... No llores Jimmy. No voy a hacer nada- me giro aún en sus brazos y lo aprieto con fuerza.
No puedo evitar sollozar en su pecho.
-no puedo evitar sentir culpa. No he sido un buen hermano. Te he dejado de lado. Me he confiado se tu fuerza Lilu. Cuando en verdad siempre nos has necesitado y hemos estado tan ciegos...
Las palabras de mi hermano me conmueven.
No ha sido culpa de ellos.
Tienen derecho a vivir su propia vida
No tienen por qué volcar su atención solo a mí.
No puedo ser egoísta con mis hermanos.
Pero sí con Scorpius...
Es inevitable no serlo con ese rubio oxigenado.
Porque fue por él, que comenzó todo.
Fue por él esa obsesión de ser alfa.
Fue por él, que me he sentido insegura. Es por él por quién siento celos
El es el inicio de todo...

OMEGA || ScorLyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora