CAPITULO 7
La intranquilidad mataba al menor que solo podía dar vueltas alrededor de su cama. Se mordía la punta de los dedos y revisaba a cada nada que el volumen de su teléfono fuese el adecuado para poder escuchar la llamada entrante.
Una hora antes, Taehyung le había llamado diciendo que Hoseok había llegado a su casa llorando y demasiado débil. Aquello le preocupo a Park dado que sabia del encuentro de sus mayores.
Ni él podía decir si esperaba una llamada de Yoongi o de Taehyung, simplemente necesitaba saber que había sucedido. El estado del mayor le preocupaba, pero por otro lado, Hoseok también le preocupaba dado a que Taehyung era quien cuidaba del chico herido y todos sabemos que cuando alguien está herido puede herir a otra persona sin darse cuenta pero puede herir en gravedad la otra persona.
Un sonido demasiado familiar para Jimin resonó en toda la habitación del antes nombrado.
Se sorprendió e incluso se emociono al leer el nombre del emisor de aquella llamada. Pero el momento no daba abasto como para ponerse a pensar en que decir antes de contestar la llamada por lo que Jimin alzo la llamada y coloco el teléfono en su oído con bastante preocupación.
-Yoongi ¿estás bien?- pregunto Jimin intentando sonar tranquilo. Ser orgulloso muchas veces estaba mal, mucho más cuando la otra persona estaba mal. Pero en el caso de Jimin, el estado de humor del mayor era incierto por lo que prefiero sonar lo más normal posible por si el mayor le reclamaba de algo o simplemente le llamaba para pedir alguna tarea.
-Te necesito Jimin. - dijo Yoongi con una muy notable ebriedad.
-¿En donde estas?- indago Jimin dejando la falsa tranquilidad de lado y saliendo de su habitación a toda prisa.
-En mi casa - dijo Yoongi casi inaudible.
-Espérame, estaré allí lo antes posible.-Jimin sabia como llegar a casa de Yoongi. Una de esas primeras tardes en las que se encontraba con enormes ganas de fastidiar al mayor fue cuando se aventuro a la travesura de investigar sobre el mayor. Ya que el padre de Jimin es el dueño de los grandes vecindarios de Corea, fue fácil solo decir el nombre de Min y que el secretario de su padre le diera la dirección del susodicho.- KiuGoong, casa 154. ¡Rápido!- pidió al chofer de su padre en lo que corría hacia el vehículo.
Durante todo el camino, que no fue de más de diez minutos gracias a las artimañas del chofer para llegar rápido al lugar, Jimin se mantuvo hablando con Yoongi solo para cuidar de que el mayor no cometiera una estupidez.
-Ya voy llegando- dijo Jimin haciendo que Yoongi asintiera aun sabiendo que el menor no podría verlo.
Un inconveniente surgió en la entrada del vecindario. No le permitían el paso a Jimin ya que no llevaba identificación ni pase. Le pidió a Yoongi que hablara pero al estar el mayor ebrio siguieron negándole la entrada.
-¡Soy Park Jimin! ¡Mi padre es el dueño de todo esto! ¡Llama a mi padre y dile que...! ¡Jung BoomLiu me prohíbe la entrada! - el chofer no tuvo ni tiempo para cuando la barra se elevo permitiendo el paso a la camioneta negra.
-Le pido disculpas- dijo el muchacho haciendo una reverencia hacia Jimin quien con orgullo asintió.
No le gustaba hacer uso de su poder sobre los empleados de su padre pero cuando se trataba del mayor no tenía otra opción.
Llego a la casa de Yoongi, se adentro sin esperar el paso de parte del mayordomo y subió las escaleras en busca del mayor.
Esperaba encontrar a Yoongi en la cama, en alguna silla o quizás en la sala pero cuando abrió la tercera puerta se detuvo en seco y arrojo su teléfono al suelo. Se le estrujo todo en su interior. La imagen de Yoongi en el suelo abrazando sus piernas mientras lloraba era quizás la imagen más desgarradora que Jimin jamás se hubiese imaginado del mayor.
-Jimin.- dijo Yoongi en cuanto lo vio y Jimin se acerco rápidamente a él y le quito las botellas de licor.-Viniste- la voz ronca y poco entendible de Min hizo que Jimin dejara todo de lado sin importarle si el mayor lo apartaba. Lo tomo en sus brazos y dejo un beso sobre la coronilla del mayor. Necesitaba consolarlo. Sabía que el mayor necesitaba de eso y él no se negaría a darle el consuelo que él en algún momento recibió.
-¿Qué sucedió?- pregunto Jimin acariciando la cabeza de Yoongi. El olor a alcohol le golpeo las fosas nasales pero aun así se abrazo con más fuerza al mayor.
-Soy un idiota, soy un completo idiota. Debería de morir y dejar de fastidiar- el corazón de Jimin se detuvo al escuchar aquello y separo a Yoongi de su pecho. -Sé que soy una carga para todos. Pero ya no quiero serlo, quiero enorgullecer a mis padres pero todo lo que hago solo los humilla más. Será por esa razón que siempre huyen de mí. Todos huyen de mí, y tú también lo harás.- Jimin negó y limpio las lagrimas de Yoongi que salían de los orbes oculares que una vez lo miraron con una frialdad que calo sus huesos pero que en ese momento solo reflejaban el dolor que acompañaba cada palabra dicha.
-Nadie me quiere, se que te parezco la persona más despreciable pero también doy pena y por eso estas aquí.- nada de aquello coincidía con lo que Jimin sentía por el mayor.
Sí, en un principio vio a Yoongi como una bestia por lo frío que se comportaba pero a medida que fue conociéndole y aunque no fue mucho, podía jurar que en el interior de Yoongi se escondía una persona llena de luz que hasta se la podría catalogar como un rayo de luz. Sabía que solo se trataba de un caparazón que el mayor se armo para que no lo lastimaran.
-Yo si te quiero Yoongi, lo dije solo para que te aceptaras. Y tus padres seguramente están orgullosos de ti, tienes a muchas personas que te quieren- dijo Jimin con un nudo en la garganta. No le gustaba escuchar a su mayor tan herido.
Yoongi había intentado tanto protegerse que se olvido que de uno mismo no se salva nadie. Es estúpido correr de la propia sombra. La ironía del hombre de correr solo para huir a salvo de sus pasos.
-Si me acepto yo mis padres no lo harán, me devolverán a la calle si les digo que soy gay. Lo soy Jimin, soy gay pero no quiero serlo porque nadie me querrá- todo salía del interior de Yoongi. Todo aquello que venía guardando con la estúpida intensión de querer ser fuerte. El sentido llanto de Yoongi torturaba a Jimin al grado de robarle las lágrimas que luchaba por retener. Le dolía el desprecio que el mayor se tenía así mismo.
-No es así Yoongi. No te quedaras solo, yo te voy a amar, y me quedare contigo siempre, lo prometo y esta vez cumpliré mi promesa.- el consuelo de Jimin solo hizo que Yoongi se molestara creyendo que aquellas palabras no eran más que simples palabras vacías.
-¡No mientas!- exclamo el mayor apartando el cuerpo de Jimin. Sorbió de su nariz y cubrió su rostro con sus brazos.
-No miento, yo me quedare contigo sin importar lo que pase. Yo puedo enseñarte lo hermosa que es la vida si me dejas.- Jimin se acerco a Yoongi y tomo su rostro. -Mírame, yo no te voy a dejar solo.- junto su frente con la de Yoongi y cerró sus ojos. El llanto de Yoongi pasó a ser pequeños sollozos que no le permitían a Jimin respirar bien. Su interior se estrujaba y su corazón se contraía con el sonido del mayor expresando su dolor.
Una promesa de compañerismo fiel fue expresaba como un beso en la frente de Yoongi quien llevo sus brazos a la cintura de Jimin para poder abrazarlo. Dejaron pasar el tiempo de aquella manera, fundidos en aquel abrazo que los tranquilizaba a ambos.
La tranquila respiración de Yoongi y el peso del cuerpo le indicaron a Jimin que Min ya se encontraba en los brazos de Morfeo.
No dudo mucho en alejarse con la única intención de posar al mayor en la cama para que pudiese descansar tranquilamente.
Observo el rostro de Yoongi y sonrió acariciando las mejillas ajenas. Se acerco al rostro ajeno y le dejo un beso en los mofletes pálidos. Se sintió cohibido de aquel acto. No sabiendo que hacer, tomo su teléfono y al ver la hora se quedo sorprendido.
¿Cuánto tiempo había pasado en suelo abrazando al mayor?
No le importo. Solo sonrió luego de colgar la llamada con su madre y se quito los zapatos para luego acostarse a un lado de Yoongi.
Gran fue su sorpresa cuando uno de los brazos de Yoongi lo rodearon y a los pocos segundos ya tenía a Min sobre su cuerpo. Los ronquidos sacaron unas cuantas tímidas sonrisas de parte de Jimin que gustoso abrazo al mayor para dejarse caer ante los encantos del sueño.
