Dolor

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Alex tomó en brazos a Amber y corrió a su auto y trató de acomodarla de la mejor manera posible, Milly venía detrás de él y también subió al auto.

-¿Qué crees que haces?

-Acompañarte, ahora yo soy tu mujer

-Sal de mi auto si no quieres que te mate

-Pero amor

-¡Bajate ahora mismo!

Milly bajo de mala gana y trató de hacer un puchero para que Alex la llevara, pero a penas puso un pie fuera, Alex arranco a toda velocidad hacia la clínica a la que solía ir su familia. Al llegar, la tomó nuevamente en sus brazos y la notó más fría y pálida, se estaban yendo.

-¡Ayuda! ¡Mi esposa esta embarazada!

Médicos se acercaron y pusieron a Amber en una camilla, se la llevaron y Alex trató de entrar, pero no le fue permitido.

Se sentó en unas bancas y su cuerpo comenzó a sacudirse, su padre nunca le había permitido llorar en público, eso era para débiles, pero en estos momentos se permitió llorar y ser débil. Su esposa y su hijo corrían peligro, la mujer con la que engañó a su esposa estaba completamente loca, su madre había manipulado su relación todo este tiempo y su padre lo consideraba un débil, lo único bueno de todo eso era Amber y lo había echado a perder. La mujer que más lo amaba, que lo aceptaba tal cual era y jamás le reprochó nada, estaba peliando por su vida y la de su hijo, se sentía miserable.

Estuvo por muchos minutos esperando una respuesta de los doctores, pero nadie salía, decidió llamar a Isabella, después de todo seguía siendo su suegra y Amber su hija. En cosa de minutos llegaron sus suegros y cuñados y sin pensarlo dos veces, Dylan le dio un fuerte puñetazo que de seguro dejaría su ojo morado.

-Eres un maldito imbécil -se abalanzó nuevamente sobre él pero Dereck lo detuvo- te mereces lo peor, basura

-¿Qué fue lo que pasó Alex? -Isabella se acerco y lo abrazó- ¿Estás bien?

-No lo estoy -lloró otro poco en el hombro de su suegra- Dylan tiene razón, soy una basura, me merezco todo esto que esta pasando

-Tranquilo cariño, todos cometemos errores, Amber es fuerte y estará bien.

Henry se unió al abrazo, mientras los hermanos Carson miraban atónitos, sus padres eran buenas personas y no juzgarían las desiciones de Alex. Una vez que estuvo más calmado, les contó a todos lo que había sucedido, Dylan estaba tranquilo y eso era extraño, la prioridad era Amber y el bebé. Después de media hora más, los padres de Alex llegaron y Richard le ofreció una disculpa a los presentes por el actuar de su hijo, Sophiaba estaba por disculparse también, cuando un médico salió preguntando por la familia de Amber.

-Somos nosotros

-Bien, tuvimos que someter a Amber a una cirugía de emergencia, su brazo derecho se quebró y su tobillo izquierdo está trizado, perdió bastante sangre, ahora está en cuidados intensivos

-¿Y mi hijo doctor?

-Lo lamento mucho señor Johnson, pero era muy pequeño y no pudo resistir los golpes que se dio la madre, ¿Puedo preguntar que paso?

-Mi amante la empujó por las escaleras, iré a poner una denuncia en su contra

-De verdad lo lamento mucho, podrán pasar a verla cuando despierte de la anestesia, con permiso.

Alex procesó todo como pudo y sin previo aviso, corrió hacia las puertas de la clínica para ir por Milly, pero Dylan lo detuvo y lo tomó por sus hombros.

-¿Dónde crees que vas?

-A la policía, esa maldita también tiene que pagar

-Tranquilo Alex, tu quedate aquí y espera que Amber despierte

-Ni si quiera querrá verme

-Pero eres su esposo, tu debes darle la noticia y aun que no me guste decirlo, ustedes aún se aman y se necesitan

-Sé que nunca eh sido de tu total agrado, pero gracias.

Alex volvió a la sala de espera y se quedó con sus suegros, Sophia trataba de animarlo pero su hijo sólo la ignoraba y le daba toda su atención al reloj que había en la pared frente a ellos.

Después de un par de horas, Amber despertó y Alex fue el primero en pasar, un sollozo salió de sus labios al ver a su esposa con rasguños y yeso en su brazo, Amber sabía porqué Alex estaba ahí y comenzó a llorar, se acercó despacio y como pudo, Amber se aferró a él mientras dejaba ir su dolor en fuertes sollozos y gritos.

-¿Ya no está cierto? Mi bebé no está

-Lo siento tanto amor, siento todo el daño que te eh hecho

-Mi pobre bebé, no tenía culpa de tus malditos errores

-Lo sé, se que me odias en estos momentos, yo también me odio

-Maldita perra, voy a asesinarla

-Shh, tranquila mi amor por favor, puedes dañarte algún punto

-¿Crees que algo puede dañarme más? Mi hijo ya no esta, ya no lo veré crecer ni sentiré en mi vientre, todo esto es tu maldita culpa Alex.

Amber siguió llorando y descargando toda su ira en Alex, él sabía que era su culpa y odiaba con todo su ser ver llorar a Amber, aunque ella seguía aferrada a él, era imposible no sentirse vacía, aún amaba a Alex, pero no encontraba perdón para él al menos en ese momento.

Una vez que se calmó, se separo de Alex y pudo ver el cansancio en su rostro, un par de ojeras adornaban sus lindos ojos color miel y el desconsuelo era algo evidente en su mirada.

-Yo, lo siento Alex

-No, tu no tienes que disculparte de nada cariño, yo fui el que cometió errores en nuestra relación.

~Tu siempre has sido la más dedicada y la más atenta a esta relación, mi trabajo me cegó y comencé a pasar más tiempo con una desconocida que con mi propia esposa. Prefería quedarme hasta tarde trabajando para agradarle a papá, pero te descuide y te cambie por una basura. Se que me odias y que por mi culpa, nuestro angelito ya no esta, y me arrepentire toda mi vida por todo el daño que te hice, te amo con todo mi ser Amber, pero no seguiré causando más dolor en ti.

Promesas RotasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora