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El avión encendió las turbinas. Era pequeño, pues también era privado. La vi por la ventanilla. Con una cara triste, y un último movimiento de adiós, se despidió de mí.

- Te quiero. –gesticulé con la boca. Pensé que no me entendería, pero pude leer en sus labios un: Yo más. Negué con la cabeza. Perrie sonrió. Las ruedas empezaron a girar y me alejaba cada vez de ella. Hasta ya, no ver su imagen.

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Los días pasaban. Y ella tenía razón. Muy lento. El móvil me vibró. Un mensaje '¿Cómo estás? Aquí hoy hay muchos pacientes... ¡con dolor de espalda! Y me recuerda esto tanto a ti... quiero tenerte ya...'

Tecleé rápido. Pues pronto era el concierto. ¿Qué hora seria allí? 'Yo bien, mi princesa. Ahora, dentro de veinte minutos hay el concierto... pensaré en ti. Te amo.' Le di a enviar. Sin pensar en lo que había escrito. 'Te amo'. Un mensaje llegó, no habían pasado ni dos minutos. 'No pienses tanto en mi, a ver si te equivocas... y el te amo... lo quiero escuchar de tu propia boca... PD: yo también... MI VIDA.'

- ¡BUUUU! – di un bote del susto. - ¿Qué haces? ¿Enviándose mensajes cursis con su novia pivon?
- Primero, ¡NO ME ASUSTES! – me giré – segundo, no son mensajes 'cursis' ¿A caso tu no haces eso con tu querida Eleanor? Y tercero, como la vuelvas a llamar pivón, veras tú lo PIVON que está mi puño.
- Ui, Ui, tranquilízate hermano... - Louis se rio – sabes que lo digo todo en broma...

Se volvió a reir. Y se fue. Negando con la cabeza. Que tonto...

Después del concierto fui a nuestro camerino. Las fans pegaban en la puerta, mientras los guardaespaldas las intentaban apartar. Me tumbé en la cama. Alguien tocó la puerta.

- ¡Rob, por dios, diles a las fans que luego voy! – suspiré. Pero aquella persona abrió la puerta.
- Hola... ¡Zayn! – me abrazó.
- ¡Sofia! – correspondí al abrazo - ¡mujer, cuánto tiempo!

Ella sonrió. Estaba muy guapa. En ese medio año, había cambiado mucho. Su pelo era liso y más largo.
Estaba más delgada, pero muy bien. Sus ojos claros, seguían tan hermosos, como siempre.

- ¡Qué guapo estás! – me dio un pico.
- ¡Sofia!
- ¿Qué pasa? – alzó una ceja - ¡me dirás que no te gustan mis besos!
- Bueno... - sonreí, bobo – tienes razón, pero ahora mismo...
- Shht, no tienes que darme ninguna explicación...

Ella sonrió.

- ¿Qué, cómo te va todo? – preguntó.
- Muy bien, la verdad. ¿Pero qué haces aquí?
- Pues nada... Vine a una premier y como sabía que ustedes venían a dar el concierto, pensé en venir a saludarte.
- Me alegro... de que se te ocurriera – acaricié su fina mano. – también me alegro de verte, tú también estás guapa.

Un color rosado tintó sus mejillas. Alzó la vista. Y se acercó a mí. Mucho.
Demasiado. Me retiré un poco.

- Sofía... lo... lo siento...
- Sht... - ella acarició mi labio. – ya te he dicho que he venido a saludarte...

Se colocó encima de mí. Por dios, Zayn, haz algo.

- A veces pienso... - acarició mi abdomen, por dentro del jersey. Yo me puse nervioso – que nunca tendríamos que haberlo dejado... hubiera sido maravilloso... hacerlo contigo... y sigo pensándolo Zayn... - me besó el cuello – sé que tú quieres que lo haga. Sé que tú quieres hacérmelo.

Cerré los ojos. Un último suspiro. Una última imagen. Él te amo que le envié. La ropa mía y de Sofía se esparció por el camerino. Aseguró la puerta. Algo me seguía atrayendo. Se montó encima de mí. No... Zayn... no lo hagas. Pero fue demasiado tarde. Ella empezó a moverse, deseosa de mí. Y aquella imagen de Perrie, invadió mi mente. '¿Por qué me has hecho esto?' Intenté quitar a Sofía de encima de mí. Pero cada vez iba más rápido. Oh no... no... Zayn que has hecho... ¿Qué haces? Gimió, ahogadamente. Y se desplomó, encima de mí. Satisfecha. Como un animal, que solo quería sexo. Cerré los ojos. Mi respiración estaba agitada. Ella se levantó y se vistió. Sin decir nada. Complacida, lo único que quería. Un polvo con Zayn Malik. Me sentía fatal. Inútil, por haberme dejado llevar de tal forma. Y Sofía se fue, tal y como había venido.

-Eres imbécil. – protestó por enésima vez él. – Como has hecho una cosa así.
-¡No lo sé, Louis! – estallé en llanto – pasó, así, sin más, ¡joder!
-¿Y qué haces aquí? – dijo Eleanor.
-¿A qué te refieres?
-Eleanor quiere decir, que ahora mismo, Perrie , estará destrozada. – me aclaró Harry.
-Si. Así que, ¿qué haces aquí? – preguntó Niall.
-¿Pero qué hago? ¿Me presento en su casa, así sin más? ¿Después de lo sucedido? ¡Pensará que soy un completo capullo! – escondí mi cara entre mis manos.
-Es que lo eres. – Eleanor le dio un golpecito a Louis para que se callara.
-Gracias, Louis.
-Lo que debes hacer es, eso. Ir ahora mismo y arreglarlo lo antes posible. Si no, la perderás. – Las palabras de Liam me dieron que pensar.


Sin nada más que decir, me levanté del sofá y me fui andando, dirección hasta su casa. No más lamentaciones, lo que tenía que hacer es arreglarlo.

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Llegué al portal de su casa. Y por mi sorpresa, la puerta estaba abierta. El paño forzado y medio roto. Entré. Intenté cerrarla, pero se volvía abrir, ya que el soporte también estaba roto. Cuando me giré, hacia la casa, todo estaba desastroso. Platos rotos por el suelo, ropas y el mantel de la mesa también. Y una mancha de sangre. Dios mío. La primera cosa que se me pasó por la cabeza fue aquel hombre. Adam.

- Miaaou... - la gatita salió de debajo de unas ropas.
-Pequeña... - me temblaba el pulso. Cogí al gato – Dios que es todo esto... ¡que mierda ha pasado! ¡¿Perrie?!

Silencio. Y eso me inquietaba. Ahora mismo, si no me tranquilizaba, me cogería un ataque de nervios. El gato volvió a maullar. Saltó de mis brazos.

Subí rápidamente a la habitación de Perrie, y ahí estaba ella, sentada en el suelo al lado de su cama, con el rostro lleno de lágrimas y unos cuantos rasguños.

Corrí hacia ella, la abracé con cuidado, la levanté y la eché en la cama.

- ¡Pero que pasó! -Medio grité preocupado por ella.

- Adam vino a visitarme -Dijo sarcástica.

- Cuando vea a ese malnacido...

- Ya no importa, no volverá -Dijo ella.

Le limpié las heridas intentando curarlas.

- Mi amor...
- No... - tiró los mocos hacia arriba – No, Zayn... no soy tu amor...

Lloró de nuevo. Y ese era el peor día de mi vida. Me sentía mal... muy mal. Me quería morir, completamente.
Sufría más que nunca al ver como la persona a la que amo más, llora por mi culpa.

- Eres igual que el... - se sentó en la cama. – Solo... solo has jugado conmigo. – se cubrió la cara con las manos.

Yo la agarré, y la cargué sobre mi hombro.

-Zayn, ¡suéltame!
-No, vámonos. – la metí dentro de mi auto.

Arranqué. Perrie me dio la espalda. Pude ver más heridas. No se merecía todo eso. Su ropa estaba algo rajada. Y le faltaba un trozo de falda. Y aun así, estaba igual de excitante. No me dijo nada durante todo el trayecto. Llegué a mi casa.

-Quiero regresar a mi casa... - murmuró ella.
-No, la puerta está rota, y puede entrar cualquiera. No quiero que te pase nada más.

Ella entró a mi casa, después de convencerla, a resoplones.

- ¿Puedo ducharme? – dijo, como si fuera la primera vez que venía a mi casa.
-Claro. – cogí una cerveza y me senté en el sofá.

Perrie me miró. Yo iba sin camiseta. No quería presionarla más con lo del otro tema. Pero no quería perderla. Para nada.

-Gracias...

Ella entró al baño. Pasaron diez minutos y no escuché el agua, aún. Me saqué la ropa que quedaba en mi cuerpo y abrí lentamente la puerta del baño. Estaba dentro de la ducha, mirándose las piernas y palpándolas. Con un poco de sangre. La rodeé por detrás. Ella se sobre saltó.

- Lo siento... no quería asustarte... no oía el agua... y entré a ver si te pasaba algo...
- ¿Y por eso tienes que entrar desnudo?
-Pensé que podríamos compartirla... - besé su cuello. Perrie suspiró. – Perdóname... por favor... Me he dado cuenta de que eres la única mujer a la que amo. De que quiero compartir el resto de mi vida contigo. Y de que no puedo vivir sin ti...

Ella negó con la cabeza. Y deduje que volvía a llorar.

-Te amo. – y por primera vez, cara a cara se lo dije.

Perrie se giró. Me besó. Y ese beso, era distinto a los otros. A todo lo que antes había probado. Y allí, dándome su perdón, volvimos a amarnos, una vez más, volvimos a hacer el amor, entregándonos más que nunca, el uno al otro.


FIN

Mi Doctora (Adap. Zerrie)Where stories live. Discover now