Capitulo 2 - Gran Caminata

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Algún Lugar de Galicia, España

6:26 P.M.

   El joven Alejandro respiraba algo ya cansado, pues la caminata que estaban dando había llegado a durar unas cuatro hora. Y no solo eso lo cansaba, el hecho de que Guillermo ni siquiera hablara lo volvía loco. Sus pensamientos comenzaban a llenar su mente y no todos eran bonitos, se sentía asfixiado y ahogado.

   Habían caminado de un principio unas cinco horas, luego descansaron cerca de un río, bebieron algo mientras Guillermo revisaba lo que traía a mano. Lo que no era mucho. Luego del receso, continuaron caminando y han estado así.

   Ya era de tarde en el día, Alejandro no sabía bien qué hora, porque al parecer ni el soldado traía reloj. A esa altura del día Alejandro ya se había deshecho de su molesta corbata. Llevaba las mangas arriba y la camisa suelta hasta el segundo botón desde arriba. A pesar de que estuviera nublando, el calor era insoportable. Y lo hacía transpirar aún más el hecho de que no sabía nada de lo que pasaba, ni qué estaban haciendo, ni dónde se dirigían, ni la hora sabía. Y sabía que el tal Guillermo estaba tan cabreado como él.

-¿Dónde estamos?- Alejandro trató de sonar lo más amable posible, lo que le resultaba difícil incluso al poco tiempo de haber conocido al soldado.

-Dije que sin preguntas.- comentó Guillermo aún caminando delante de él.

-¿Hasta cuando?

-Hasta que lleguemos.

-¿Llegar a dónde?

-A Madrid.

-¿Pero dónde mierda estamos?- insistía Alejandro ya cabreado. Pero Guillermo lo estaba más.

-Oh, mierda...- se llevó la mano apretándose los ojos -¿Por qué me tuvo que tocar tratar con un niño?

-¿Niño?- preguntó Alejandro ofendido -, tenemos casi la misma edad.

-Escúchame, enano- se giró Guillermo y Alejandro dio un paso atrás pues la última vez lo tomó de la camiseta y le gritó en la cara -. Te estoy salvando la vida, ¿vale? Se supone que te llevaré de vuelta a tu casa de niño rico, la cual está a las afueras de Madrid, ¿no?- afirmó más que preguntó -Así que para allá vamos, ahora deja de molestar y sigueme como se supone que va el plan. Y que tengamos la misma edad, no nos hace del mismo rango en estas cosas, yo soy el experto, tú solo eres el protegido, ¿vale enano?- dio media vuelta y continuaron caminando.

-Me llamo Alejandro...

-Que te calles.

   Quedaron en silencio otros minutos.

"¿Y este qué mierda se cree?", se preguntaba Alejandro mientras le seguía atrás. Aún habían muchas dudas por contestar, pero el soldado le dejó bien en claro que no podía preguntar. Continuó con sus pensamientos mientras el sol comenzaba a ocultarse y este se cansaba más, se había aburrido de la constante vista. "Pero tiene buen culo", pensó Alejandro al verle el levantado trasero que se le formaba a Guillermo bajo esos pantalones de militar que llevaba, probablemente tenía un muy buen físico.

"¿Qué mierda?", sacudió su cabeza para alejar sus pensamientos y continuar el camino.

   Tenía ganas de vomitar de lo cansado que estaba, mental y físicamente. Eran tantas las preguntas que tenía por hacerle, pero no podía.

"¿Quién eres?, ¿quienes eran los que me secuestraron?, ¿por dónde estamos?, ¿qué hora es?, ¿qué tan lejos estamos de Madrid?, ¿qué querían esos tío?, ¿estás soltero?", una vez más se detuvo y sacudió fuerte su cabeza haciendo que hasta le doliera por el brusco movimiento.

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