Capitulo 7 - Momento a Solas

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Cerca de Madrid, España.

7:05 a.m.

   Alejandro abrió sus ojos lentamente cuando la luz del sol entró por las ventanas, hacía mucho que no dormía así de profundo y placentero. Tanto que le llegó a ser difícil poder mantenerse despierto durante un rato.

-Arriba, dormilón. -Y esa voz fue todo lo que necesitó para que sus ojos se terminaran de abrir de sorpresa. Observó a su costado y vio al soldado Samuel de pie, había olvidado completamente que él estaba durmiendo en la misma habitación.

   Se posicionó sentado en la cama, su rostro estaba con ojeras, algo húmedo y despeinado. Su cara de recién levantado era visible. Miró de un lado a otro observando su propia habitación, no parecía real, como si todo fuera un sueño y no fuera real el estar en su propia casa.

-¿Qué tal el sueño, Alex? -preguntó Samuel mientras se volvía a sentar en la silla donde había dormido y se ataba los zapatos.

-Bi-bien. -no supo qué contestar. Luego vio como el soldado sonreía.

-Tienes una cara de cansado que jamás te la quitarían. -y de pronto su rostro enrojeció al recordar que habían dormido en la misma habitación durante toda la noche y que su rostro estaría espantoso lo más probable.

-Eh… -y no supo qué pronunciar tampoco.

-Iré por algo para que comas. Date una ducha y nos vemos en un rato. -Samuel le sonrió nuevamente para levantarse, guardar su arma y caminar hacia la salida de la habitación.

   Alejandro aún procesaba. Quizás el hecho de que Samuel había dormido en la misma habitación. quizás porque no sabía si realmente era amable con él, o tal vez el hecho de que el soldado se veía demasiado tierno con esa cara de recién despertado que tenía.

   Se puso de pie y caminó hasta su baño para hacer todas las necesidades que debía. Una vez dentro fue a la ducha para poner a correr el agua y quitarse la ropa. Pudo ver como el vapor salía del suelo, y agradeció mentalmente el que aún tenía agua caliente.

   Se paró debajo del agua, sintió como esta se deslizaba por su delgado y pálido cuerpo, sus músculos se relajaron; estaba cansado. Se observó hacia abajo, vio algunos moretones a lo largo de sí mismo, rasguños en algunas partes, suciedad en otras. También pudo notar que le dolían los pies, los tenía algo hinchados.

   Terminó de enjabonarse y se quitó los restos, se lavó el cabello y finalmente se sintió limpio de verdad.

   Terminada la ducha se bajó de la bañera donde estaba, la cual era grande al igual que el resto del baño, con decoraciones plateadas. Caminó hasta el espejo y pasó su mano por el vapor impregnado en este. Observó su reflejo para notar que era igual que unos días atrás cuando lo vio en el motel, solo que esta vez estaba con algunos daños sobre él. Suspiro.

   No le gustaba sentirse así, inútil, débil, indefenso, que tuvieran que cuidar de él, que no lo pudiera hacer por sí mismo.

   Abrió la puerta de vuelta a su habitación, caminó desnudo hasta cómoda y buscó algo de ropa que tenía ahí. Retiró unos pantalones jeans de color gris, una camiseta negra que le quedaba algo grande, como casi toda la ropa que compraba en cualquier lugar. Pues claro, tenía dinero, ¿por qué compraría ropa que no fuera a su medida?

   Sacó ropa interior junto con el resto y se aproximó a la cama.

   Precisamente en el instante que abrían la puerta de su habitación y veía a Samuel entrar con una bolsa con comida en mano.

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