... ¿Kris?...
La lagarta no lo podía creer... realmente había cambiado mucho, se le hacía raro verle sin su habitual suéter... y... esos ojos... nunca le llegó a verlos realmente, pero si de verdad fueron siempre así explicaría el brillo carmesí que veía a través de su flequillo cuando eran más pequeños y en el mundo oscuro, y... ¿Ahora era más alto que ella?¿Cuándo pegó el estirón?
Lo mismo ocurrió con el varón, ella también había cambiado mucho, y le estaba costando bastante la tarea de reconocerla. Ya no tenía ese flequillo que le ocultaba media cara y no sabía muy bien en qué momento comenzó a salirle la cola, pero, ahora que se fijaba bien, esos hermosos, relucientes y dorados ojos solo podían pertenecer a un solo monstruo...
-... Susie...- dijo al final con una notable incredulidad y un volumen algo débil.
La monstruo rua no lo dudó ni un segundo y corrió a abrazar al humano, sorprendiendo a este más de lo que estaba ya y casi provocando que se cayera al suelo.
-Gracias...- susurró. -Muchísimas gracias...- volvió a repetir con la cabeza ahora escondida en el pecho del contrario.
Sin quererlo ni poder evitarlo, una sonrisa algo más pronunciada que las que él "solía" dibujar en su rostro, se hizo presente, y no hace falta decir que el más alto correspondió la muestra de afecto de la reptil...
-De nada...- respondió con el mismo volumen que ella.
El niño, quien finalmente se había levantado del suelo, miró algo confuso aquella escena tan tierna. ¿De qué conocía su hermana a aquél humano?
El número de personas que veían los acontecimientos entre ellos dos iba reduciéndose y con él, los incesantes cuchicheos que el castaño escuchaba hacia su persona. Pero eso no quitaba el hecho de que hubiera algo, o más bien álguien que sí arruinaría ese hermoso momento para ambos.
-¡SUSIE! ¡MAX!- exclamó una reno corriendo hacia ellos. Hasta ahora no había salido de su asombro, si algo caracterizaba a esta chica era lo asustadiza y miedosa que era... -Hay Dios... ¿¡Están bien!? ¡¿No le ha pasado nada a nadie, VERDAD?! ¡¿Verdad?!
La monstruo se separó de los brazos del castaño y respondió a la joven navideña negando con la cabeza.
-No... gracias a él no...
Noelle miró al chico y retrocedió un paso hacia atrás algo atemorizada y sorprendida... Aún la seguían dando miedo los humanos, desde pequeña, y la verdad es que esos ojos fríos y esa expresión seria... no ayudaban mucho a que tuviera confianza...
Aquella reacción no pasó desapercibido por el joven, quién solo giró la cabeza un poco hacia un lado con la vista hacia el suelo, decepcionado de que hasta sus antiguos compañeros de clase le acabasen temiendo... ni tampoco para la monstruo púrpura, quien comprendió enseguida su miedo hacia la raza de este.
-¡Noelle, es Kris! ¡¿No lo recuerdas?!
Al oír aquello, la monstruo volvió a examinar al humano de arriba a abajo con una expresión más relajada y al cabo del tercer escaneo, abrió por completo sus ojos tras reconocerlo finalmente.
-¡¿EEEEEH?! ¡¿K-KRIIIIIS?!- exclamó la monstruo con cuernos realmente impresionada por todo lo que este había cambiado.
(...)
Los tres se hallaban caminando por la calle en dirección a la casa de la morada, Noelle estaba a la izquierda de la reptil y Kris a su derecha, el niño iba agarrado de la muñeca de su hermana mayor, puesto que esta llevaba agarradas del asa las bolsas que antes dejó caer al suelo, y de la algo temblorosa mano de la reno... puede que ya sepa que se trataba de Kris, pero aún así... no quitaba el hecho de que se había vuelto realmente intimidante... aunque era solo cuestión de tiempo que se acabara acostumbrando a él, igual que en el instituto.
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N. 150
Fanfiction[cargando datos...] . . . . [abriendo archivo] -Cada día que pasa me culpo más por lo que le hice a todos aquellos indefensos e inocentes niños, libres de pecado. Los experimentos que hice con ellos, el dolor reflejado en sus tiernos rostros y sus d...