Cap 3

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*Tock, tock, tock*

El cabrino abrió la puerta de la entrada revelando a una monstruo a reptil de escamas purpureas y cabellera larga y castaña.

-Hola ¿Puedo ayudarte?- preguntó este con una amable sonrisa.

-Busco a Kris.- dijo cortante.

-Oh... hmm... Tú debes de ser Susan, ¿Cierto?

-La misma, pero prefiero que me llamen Susie.- aclaró con tranquilidad. -Y... ¿Tú eres...?

-El hermano mayor de Kris, Asriel.- explicó con el mismo tono simpático de siempre. -¡KRIS, BAJA! ¡TÚ AMIGA HA VENIDO A BUSCARTE!- lo llamó a voces para que le oyera.

-¡Un momento!- se oyó desde el fondo del pasillo.

-Debe de estar en su cuarto, ¿Por qué no mejor pasas y lo esperas en la sala de estar?- ofreció el cabrino.

-Está bien...- respondió entrando en la casa para acto seguido el cabrino cerrar la puerta.

La morada observó todo a su alrededor, apenas había cambiado la decoración, parecía que Toriel miró con lupa para que todo quedará exactamente tal y como estaba hace tres años... La traía tantos recuerdos...

-Mi niño. ¿Quién era?- preguntó cierta mujer albina desde la sala.

-Es...- no pudo terminar de presentar a la morada, puesto que ya lo hizo ella misma.

-Soy yo señorita Toriel, Susie.

-¡Oh, mi niña! ¡Cuánto tiempo!- respondió la cabrina asomándose por la puerta que conducía al salón, llevaba puestas unas gafas y tenía un libro en la mano. -Ven, ponte cómoda en lo que termina de prepararse Kris.

La morada asintió y se sentó en el sofá de la habitación mientras que Toriel volvió a acomodarse en ese gran sillón marrón que siempre usa cuando lee. Esta acomodó el libro sobre sus piernas y pasó a prestarle atención a la invitada.

-¿No crees que has venido algo pronto? Aún quedaba media hora.- comento la monstruo cabrina algo extrañada pero sin dejar de sonreír.

-Si te soy sincera... No sabía que más hacer en casa, a sí que decidí venir ya aún sabiendo que Kris podía no estar preparado todavía.- explicó con tranquilidad.

-Jejeje, es comprensible... Y bueno, cuéntame. ¿Qué tal te han ido las cosas estos últimos años?- preguntó la señora con interés.

-Muy bien la verdad. He entablado una buena amistad con la hija de la señora Holiday.- explicó.

-¡Oh, Noelle! Me alegro mucho, es una muy buena chica... Aunque es una verdadera lastima lo que le ocurrió a su padre, el cáncer es una enfermedad realmente compleja...- comentó con pena en sus palabras.

-Si... Aún la cuesta asimilarlo...

-... Pobrecilla... P-pero, cambiemos mejor de tema... ¿Qué tal las clases?

-...Bueeeeno... Podría irme mejor.- respondió encogiéndose de hombros.

-Oh, vamos mi niña, seguro que con un poco más de esfuerzo lo sacas.- animó esta con una amplia sonrisa.

-Haahhh... Lo intentaré...- suspiró con pesadez.

-Ya estoy.- dijo el castaño asomándose por la puerta de la sala con la misma ropa. -¿Nos vamos ya?

-Ahora mismo.- respondió la de escamas moradas a la vez que se levantaba del sillón. -Nos vemos señorita Toriel.- se despidió ella con una sonrisa.

-¡Pásenlo bien, niños!- se despidió ella con su mano/garra. -Y Kris, recuerda no llegar muy tarde a casa.- recordó esta a su "hijo" con un tono un poco más severo.

N. 150Donde viven las historias. Descúbrelo ahora