IV

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MADNESS RUNS ALONG


La noche seguía envenenada.

El claro aún olía a la amenaza silente de Draco, pero el vampiro ya no estaba. Solo quedaba el aire espeso, la sangre reciente en el filo de la espada de JKiller... y Taehyung, intentando sostenerse en su propia moral tambaleante.

—¿Por qué estás aquí? —preguntó V al fin, rompiendo el silencio como si quebrara un cristal.

JKiller se giró lentamente hacia él. La luna le bañaba medio rostro, el resto estaba cubierto de sombra. Una sonrisa ladina le curvó los labios, pero sus ojos... sus ojos eran más oscuros que nunca.

—Recibiste mi mensaje —dijo, como si esa fuera toda la explicación necesaria.

Taehyung entrecerró los ojos, con la mano aún cerca de su cuchillo. No lo había desenvainado. No aún.
No sabía si lo estaba retrasando por estrategia... o por algo más.

—¿Y qué se supone que quieres? ¿Una cita de agradecimiento por salvarme de mi ex? —espetó, tenso.

JKiller rió bajo, el sonido tan suave como el crujido de una vela a punto de apagarse.

—No. Quiero un trato.

Taehyung sintió que algo dentro de él se tensaba.
Otra mentira. Otro juego.

—¿Qué clase de trato?

JKiller inclinó el rostro, como un cuervo que observa su presa antes de saltar. Dio un paso, luego otro, hasta que estuvieron frente a frente. Aún quedaban restos de sangre en su cuello, una gota se deslizaba lenta por la clavícula descubierta bajo el abrigo negro.

—Sé que ya sabes quién soy.

Taehyung no respondió.

—Sé que la Clave está respirando sobre tu cuello. Que te está pidiendo mi cabeza, ¿no? —susurró JKiller, casi con ternura.

—¿Y si es así? —preguntó V, sin retroceder.

—Entonces ven —dijo él.

Y caminó.

Taehyung lo siguió, alerta, la runa de visión activándose sin necesidad de trazo. Su instinto le gritaba que no lo hiciera. Que lo matara allí mismo. Pero sus piernas no obedecían a su entrenamiento. Obedecían a algo más.

A los pocos pasos, el claro se abrió en una zona más profunda del bosque.

Había cuerpos. Cinco.

Tres con el cuello desgarrado, los rostros aún contorsionados por el terror. Dos con heridas limpias, profundas, quirúrgicas. Una hoja curva, negra como la noche, aún goteaba sangre a un lado de ellos.

Y un vampiro vivo, atado a un árbol con cadenas de plata, gritando entre jadeos, con los ojos enrojecidos de rabia y miedo:

—¡Shadowhunter! ¡Desátame, maldito seas! ¡Estás violando los Acuerdos! ¡Lo estás permitiendo! ¡Nosotros no los asesinamos, no romperíamos los acuerdos!

Taehyung frunció el ceño, sin desviar la vista del desastre.

—¿Qué es lo que quieres?

—Quiero que no reportes todo lo que has descubierto mientras me seguías. —La voz de JKiller sonó más baja, más cruda—. Quiero que mantengas mi identidad oculta.

—¿Y por qué carajos haría eso?

JKiller lo miró de reojo, como si la respuesta fuera obvia.

—Porque puedo ayudarte a salvar la imagen de tu preciosa Clave.

HIM || VKOOKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora