El infierno no era un lugar.
Era un eco.
Un eco que lo seguía, aunque su cuerpo caminara sobre tierra maldita, aunque sus pies dejaran huellas quemadas sobre la roca viva. El aire estaba quieto, como si incluso los demonios más antiguos contuvieran el aliento. Sabían lo que se avecinaba. Sentían el fuego distinto que nacía de su pecho.
Jungkook se arrodilló sobre un altar de hueso negro, bajo la luz azul que pendía desde una grieta en la caverna. La misma luz que antes lo protegía. Ahora lo encadenaba.
No había más lágrimas, solo un dolor seco que ardía en su garganta.
Colocó su mano sobre la piedra.
—No vengo como príncipe —murmuró—. Vengo como hijo.
El fuego no respondió.
Así que gritó:
—¡Madre! ¡Lilith! ¡Escúchame!
Nada.
El infierno entero lo ignoraba.
Hasta que, lentamente, el aire se hizo más denso.
Un perfume a sangre dulce y tierra mojada lo envolvió.
Y una figura surgió de entre las sombras, flotando, caminando... hermosa como una pesadilla, pálida como la luna sobre un campo de cadáveres.
Lilith.
Sus ojos lo recorrieron, y por un instante, hubo dolor en ellos. Dolor real.
— Hijo mío... —su voz era una caricia que hería—. Al fin me has llamado como se debe, ¿Qué sucede? ¿Por qué tu alma llora?
Él bajó la cabeza.
—Porque estoy listo para dejarlo todo.
Lilith entrecerró los ojos confundida.
—¿Qué has perdido, mí amor?
—A él —confesó, y su voz quebró—. Casi lo pierdo para siempre. Y si él fue capaz de renunciar a su santidad... ¿por qué yo no podría renunciar a mi maldición?
—¿Tu trono?
—¡Quémalo! ¡Arráncalo de mí! ¡No quiero más esta sangre! ¡No quiero más esta guerra! ¡No quiero... ser un monstruo si eso significa que nunca podré abrazarlo sin que tiemble!
Lilith dio un paso. Lo observó con una tristeza contenida, casi compasiva.
Y luego dijo:
—¿Sabes el precio, verdad?
Él asintió.
—Pierdo mis poderes. Mi nombre. Mis recuerdos. Mi vínculo con el infierno. Me convierto en un mundano. Común. Sin nada.
—Sin nada... excepto un corazón que sigue latiendo. Alguna vez hice lo mismo, Hijo mío. Y en eso tú y yo somos iguales, abandoné mi santidad por Lucifer, y no me arrepiento. Te daré una bendición, tu corazón recordará ese amor que me relatas, aunque no lo reconozcas a él. —dijo Lilith, casi en un susurro.
—Y aun así —Jungkook alzó la mirada—... lo buscaré. Aunque no recuerde su nombre. Lo buscaré.
Ella cerró los ojos. Y cuando los abrió, ya no era su madre. Era la Madre de los Monstruos.
La que daba... y la que arrebataba.
—Entonces, hijo del fuego, príncipe del caos, heredero del vacío...
Que así sea.
Colocó un dedo sobre su frente.
Y todo ardió.
Jungkook gritó. No de dolor físico.
Sino porque el infierno lo soltó.
Y su alma... por primera vez... se sintió ligera.
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HIM || VKOOK
FanfictionEl cazador legendario del Instituto de Daegu, desaparecido en las sombras durante décadas , sólo rastreado por unos pocos cazadores y vampiros. Al cual La Clave le confía la misión más importante de el submundo, capturar al mundano de oro, JKiller...
