VII

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CAN YOU NUMB THE PAIN?

Taehyung cayó de rodillas al emerger del espejo.

No dijo una palabra. Solo temblaba.

Las lágrimas descendían por su rostro en silencio, como si ni siquiera se diera cuenta de que estaba llorando. No por la travesía ni por el beso ni siquiera por lo que había visto del otro lado.

Lloraba porque deseaba quedarse allí. Porque su cuerpo entero aún vibraba con la sensación de haber tocado a Jungkook. Porque, aunque se odiara por ello, su alma ya había elegido.

Estaba enamorado de un demonio.

Ezzex lo observó desde un rincón de la tienda. No dijo nada. Sus ojos dorados brillaban débilmente en la penumbra, fijos en ese cazador que temblaba como si acabara de sobrevivir a una guerra sin nombre.

Lo comprendía demasiado bien.

Ezzex había amado a un ser del cielo. Había cometido el mismo error. Solo que el suyo lo había dejado vacío... y vivo.

Por eso no habló. Por eso no se acercó. Solo se quedó ahí, contemplando el temblor de un alma joven que había sido marcada por algo que nunca debió tocar.

Y entonces, la temperatura bajó.

Una ráfaga de aire puro, imposible de describir, estremeció los talismanes colgados en la tienda. El mundo contuvo la respiración. Las luces parpadearon, como si reconocieran a la presencia que acababa de entrar.

Una figura surgió del fondo de la tienda. No caminó. Simplemente estuvo ahí, como si lo hubieran invocado con un pensamiento.

De negro. Cabello corto. Ojos que ardían con compasión y juicio a partes iguales.

Yoongi.

Ezzex frunció el ceño.

—¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó, con tono hostil, sin reconocerlo—. No suelo atender shadowhunters.

Yoongi no respondió de inmediato. Solo lo miró. En su rostro no había rabia. Solo un dolor antiguo y enterrado. Cuando habló, lo hizo en voz baja, como si no le hablara solo a él, sino a todos los años que habían pasado desde que se vieron por última vez.

—Has cambiado, Hoseok.

El brujo se congeló.

Su expresión vaciló. Por un segundo, su corazón latió tan fuerte que todos sus hechizos tambalearon. Su glamour tembló apenas, lo suficiente para que la luz reflejara lo que sus ojos no querían aceptar.

—¿Min...? —murmuró. — ¿Mí ángel...? — susurró, pero solo Taehyung logró oírlo.

La palabra le salió como un suspiro. No había odio. No había alegría. Solo esa clase de asombro que te deja sin aire, como si el mundo fuera un recuerdo que acaba de explotar en la cara.

Yoongi no asintió. No sonrió. Solo sostuvo su mirada, como si aún le doliera hacerlo.

Taehyung, desde el suelo, alzó los ojos. Su respiración se cortó. La historia cayó en su mente como una piedra. Él sabía.

Él era el único que sabía.

El brujo al que Yoongi había amado... estaba frente a ellos.

Ezzex desvió la mirada primero. Trató de recomponerse. Se cruzó de brazos. Fingió que no lo afectaba.

Pero ya era tarde. La grieta estaba abierta.

—No sabía que aún andabas entre sombras —dijo, con ironía.

HIM || VKOOKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora